La isla de nadie

miércoles, 30 de marzo de 2011
MÉXICO, DF. (apro).- Tenemos una vida llena de plástico que después mandamos  al mar: una isla de basura emerge en uno de los cinco vórtices donde convergen diversas corrientes en el Océano Pacífico. Es una capa de basura comprimida de aproximadamente 402 mil 336 kilómetros, es decir del tamaño de Sonora y Chihuahua juntos. Es la extensión de basura flotante más grande de la Tierra. Según datos de Greenpeace, 80 % de la isla es plástico y pesa más de 3,5 millones de toneladas. Un monumento  del  mundo que consume envases plásticos al por mayor. Otros estudios estiman, sin embargo,  que cubre cerca del 10 % del Océano Pacífico. Es difícil de determinar porque los satélites no alcanzan a ver los pequeños pedazos de plástico alrededor. De las 907 mil toneladas de plástico que la gente usa cada año, alrededor del 10 %  termina en el océano. Aunque 70% eventualmente se hunde,  el otro 30,   va a la superficie. Un mar sintético que crece. Un mar de escombros de polímeros. Un mar intoxicado por el hombre. En el trayecto del plástico al vórtice donde confluyen las corrientes, la basura de la costa este de Asia tarda un año en llegar. La de la costa oeste de Estados Unidos tarda cinco. El doctor Antonio Andrade, experto en cómo se deshace el plástico en el medio ambiente marino, estima que los plásticos permanecen girando en el agua desde 1950, cuando se instauró la era del plástico. Desde entonces, las botellas de PET  inundan, literalmente,  el mar. “Si todo el plástico producido desde el principio aún existe, necesitamos plásticos que puedan deshacerse en el medio ambiente natural. Los polímeros de cadena larga no son biodegradables”, advierte. Según Andrade, en cada kilómetro cuadrado de océano flotan cerca de 50 mil pedazos de plástico. La mayoría del plástico en el vórtice que nos ocupa proviene de cuatro fuentes: bolsas (polietileno de baja densidad), tapas de botellas (polipropileno), botellas (polietileno), y envases de unicel (estireno expandido). El principal productor de plásticos es Estados Unidos -35 millones de toneladas-, sus inmediatos seguidores son  Japón -14 millones-y Alemania -11 millones-. En México esta industria produce 5 millones de toneladas para ocho rubros, que van de la construcción hasta muebles e industria automotriz. Sabemos que la historia del mundo sería distinta sin plásticos. Por ejemplo, la isla de plástico poco importa a los empresarios dedicados a envasar agua. Es apenas una mancha borrosa dentro de un mercado que genera cuatrocientos mil millones de dólares anuales. Este problema podría agigantarse si revisamos un informe del Banco Mundial donde prevé que el agua será transportada como cualquier otra mercancía antes de 2020. En la isla, el Sol va desintegrando el plástico, pero sin que deje de ser un polímero. Con el  tiempo su coloración se vuelve similar a la del plancton, base de la cadena alimenticia. La fundación para la investigación marina Algalita, con sede en California, anticipa la desaparición de varias especies. Según sus investigaciones existen seis kilos de plástico por uno de zooplancton. Asimismo,  detectaron insecticidas, pesticidas, solventes, fungicidas, lubricantes y refrigerantes adheridos a los plásticos. Según Naciones Unidas, la contaminación del océano provoca la muerte de más de un millón de pájaros marinos y de 100 mil  mamíferos acuáticos al año. Jeringuillas, encendedores, juguetes, tapones  y cepillos de dientes han sido encontrados en los estómagos de muchos animales muertos. ¿Qué le aportamos al planeta? Somos necios, egocéntricos y perniciosos. Por el momento, nuestra dependencia del plástico seguirá engrosando la isla. Los plásticos ya son parte de la cadena alimenticia. Y sin embargo, existen pocas evidencias de que los gobiernos se ocupen  del  tema…    

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