Descubre UNAM que oxitocina reduce dolor crónico en pacientes con cáncer

sábado, 14 de enero de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- La oxitocina, hormona relacionada con el parto, la lactancia, la afectividad y fidelidad, actúa como un potencial agente analgésico para reducir el dolor crónico en pacientes con cáncer, revelaron científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Con este hallazgo, se contribuirá a ofrecer una mejor calidad de vida a las personas con ese padecimiento, señaló Miguel Condés-Lara, quien dirige al equipo de investigadores del Instituto de Neurobiología (INb). “Los resultados del estudio de los universitarios, publicado recientemente en CNS Neuroscience and Therapeutics, demuestran que la administración epidural (en el espacio entre la médula espinal y las vértebras de la espina dorsal) de la oxitocina actúa como un analgésico similar a la morfina, pero sin los efectos adversos”, refiere la UNAM en un comunicado. Fármacos de primera línea, como los derivados de la morfina, son útiles para aliviar el malestar en dosis más altas, lo que provoca efectos adversos como sedación y, por lo tanto, menor interacción con la familia y el entorno, además de provocar estreñimiento y, en algunos casos, depresión respiratoria, subrayó Condés-Lara. El dolor crónico es un síntoma prevalente experimentado en más del 70 por ciento de los pacientes con cáncer avanzado. Se trata de una señal de alarma que anuncia peligro, pero si es constante y no se trata adecuadamente, este mecanismo de defensa puede convertirse en una enfermedad, refirió Alfredo Manzano-García, también miembro del equipo de Condés-Lara. “Consideramos un área de oportunidad a sustancias como la oxitocina, que produzcan analgesia sin efectos secundarios de gravedad”, añadió el especialista. La oxitocina es un péptido sintetizado por nuestro organismo en el núcleo paraventricular y en el supraóptico del hipotálamo (en el cerebro). “Esta neurohormona tiene receptores tanto en el sistema nervioso (cerebro y médula espinal) como en la periferia (útero), por lo que el efecto depende de la vía de administración. Para la inducción del parto en mujeres embarazadas es por vía intravenosa, mientras que nosotros la inyectamos en el espacio epidural, entre las meninges (membranas que recubren a la médula espinal) y las vértebras a nivel lumbar, cerca de la médula espinal”, explicó Abimael González-Hernández, coautor de la investigación.

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