Inmigrantes y refugiados en EU encuentran asilo… en una app

sábado, 30 de marzo de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Doordash es una de tantas empresas de tecnología estadunidense que, con una elaborada mercadotecnia, trata de convencer a su clientela de que está transformando al mundo, cuando en realidad sólo le está llevando comida a su casa u oficina. Participante destacada del creciente y lucrativo negocio del envío de alimentos y otros bienes a domicilio, Doordash se jacta de ir más allá de conectar a buenos restaurantes con sus potenciales comensales: su meta es fortalecer comunidades mediante el empoderamiento de empresas locales, entre ellas las encabezadas por inmigrantes y refugiados. Para este último fin lanzó el programa Cocinas sin Fronteras (Kitchens Without Borders), en  el que se asociaron con empresarios del área de la Bahía de San Francisco y sus respectivos restaurantes, que van desde menús afganos y thai hasta platillos mexicanos (representados por Los Cilantros, que ofrece enchiladas de mole, tinga, guacamole y carnitas). https://twitter.com/DoorDash/status/1111319020626571264 Tony Xu, CEO de Doordash, explica en el blog de la compañía cómo trabaja para que estos empresarios alcancen nuevas audiencias, superando las barreras que la inmigración encuentra habitualmente en un país como Estados Unidos (y, aunque no lo menciona, en una época hostil como la de Donald Trump). Reivindicando que él mismo es inmigrante, Wu relata que su plataforma sirve a más de 310 mil comerciantes, muchos de ellos inmigrantes. Conscientes de las dificultades que enfrentan desde la búsqueda de financiamiento hasta las altas tasas impositivas, plantea como una misión conectarlos con su público potencial y contribuir a construir comunidades más diversas y exclusivas. Cualquier parecido de Doordash con Uber Eats no es mera coincidencia: recientemente, la firma de Wu contrató como vicepresidente de ingeniería a Ryan Sokol, destacado especialista en ciencia de datos que catapultó el liderazgo de Uber Eats, donde dirigió a más de 200 ingenieros. Y entre sus tareas estará aplicar su conocimiento al diseño de mejores máquinas de aprendizaje e inteligencia artificial que trasciendan la mera cercanía geográficas de los restaurantes y conecten a los usuarios con una extensa variedad de platillos provenientes de todo el mundo, llevados a la Unión Americana por inmigrantes y refugiados que tendrían así la oportunidad de convertir la necesidad en virtud. Un menú infinito para un público ávido de experimentar el sabor de la inclusión. 

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