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La polémica del nuevo telescopio espacial James Webb

La problemática es que James Webb fue un directivo de la NASA entre 1961 y 1968, quien -dicen los quejosos- implementó una serie de políticas homófobas en esos años, justo cuando se llevó a un hombre a la Luna con el programa Apolo.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– La agencia espacial de los Estados Unidos, la NASA, ha tenido que tomar cartas en el asunto tras una curiosa petición de un grupo de astrónomos, que pide le cambien el nombre al telescopio espacial más grande que se vaya a poner en órbita. Los científicos que han firmado la petición son: Chanda Prescod-Weinstein (Física teórica), Lucianne Walkowicz y Sarah Tuttle (Astronomía), y Brian Nord (Cosmología), los cuales son activistas LGTBI, quienes en marzo pasado, firmaron un artículo en la afamada publicación Scientific American, donde pedían que la NASA reconsiderara el nombre de James Webb, como se ha baurizado el telescopio espacial.

La problemática es que James Webb fue un directivo de la NASA entre 1961 y 1968, quien -dicen los quejosos- implementó una serie de políticas homófobas en esos años, justo cuando se llevó a un hombre a la Luna con el programa Apolo. Se supone que Webb implementó una política a la que se denominó como "lavender scare" (terror lila), que no era otra cosa que una cacería de brujas contra los homosexuales que trabajaban en la propia NASA y que por algún motivo alguien había calificado a los homosexuales como "amenazas a la seguridad nacional". Esto está documentado por David Johnson, un historiador de la Universidad de Florida del Sur, el cual dice que se deben haber despedido a unas 10 mil personas.

Sin embargo, la NASA ha archivado de alguna manera la petición y ha rechazado casi por omisión que el telescopio vaya a tener otro nombre. Lucianne Walkowicz, quien se desempeña como asesora de la NASA, anunció su renuncia ante la negativa de la institución a cambiar el nombre al gigantesco telescopio de alta tecnología. Dice la académica que la negativa manda un claro mensaje a los astrónomos con preferencia sexual por el mismo género. Dicho de otra manera, los científicos no heterosexuales bien podrían tener el mismo tipo de trato que Webb les dio cuando fue director de la NASA.

De acuerdo con los quejosos, bajo la tutela de Webb, las personas no heterosexuales fueron literalmente perseguidas por su preferencia sexual y aseguran que "Hay al menos una prueba que muestra claramente que Webb planificó y participó en encuentros durante los cuales entregó material homofóbico". Lo curioso del caso es que -dicen los científicos-  no hay pruebas de que defendiera la humanidad de las personas que eran perseguidas. En este último punto cabe decir que ausencia de evidencia no es una evidencia de ausencia.

A pesar de que en un principio la NASA desechó la queja, había indicado que estudiaría el problema y que verían el tema con los historiadores y las pruebas documentales que pudiesen presentarse. Cabe decir que el telescopio Webb tiene además como socio a la Agencia Espacial Europea (ESA). quien se ha declarado por la inclusión sexual como uno de sus valores fundamentales por lo que se comprometió a discutir el asunto con la NASA. En cambio, la Agencia Espacial Canadiense, otro de los socios del telescopio, no hizo en todo este tiempo ninguna declaración.

Pero todo esto terminaría con lo que se anunció el 27 de septiembre pasado, en donde Bill Nelson, el administrador actual de la NASA, indicó que no hay ninguna evidencia que justifique el cambio de nombre. Desde luego, el grupo de quejosos, apoyado por unas 1200 firmas, indicó no estar satisfecho con algo que parece ser el carpetazo definitivo al tema. Según Prescod-Weinstein, "Afirmar que no hay evidencia que justifique el cambio de nombre indica que lo que las personas queer sentimos como doloroso no es importante para la Administración de Biden y los jefes de la NASA".

Hay que decir que el nombre elegido, James Webb, para el telescopio, fue idea del administrador de la NASA en ese tiempo, Sean O'Keefe, quien decidió sin prácticamente ningún debate, hacer un homenaje al hombre que fortaleció a la NASA en la década de los años sesentas del siglo pasado. Pero más allá de estas decisiones tomadas por una sola persona, es claro que los argumentos de la queja se tomaron como reales sin siquiera investigarlos. Muchos científicos asumieron que la denuncia de homofobia contra Webb era cierta, aunque en los archivos no hay esas pruebas documentales contundentes. El propio historiador Johnson indicó: "Es cierto que Webb fue un alto directivo en una época en la que se despedía a los homosexuales. Sin embargo, no conozco ninguna evidencia de que él fuera un promotor de la purga de estos" y añade: "Demonizar a Webb me parece equivocado".

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