Coronavirus

Experto en la UAG desarrolla iluminación que elimina en 99.9% al coronavirus en espacios cerrados

Esta tecnología no es nueva, pues se trata de radiación ultravioleta contra gérmenes de todo tipo.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Junto con su equipo, el jefe del Laboratorio del Centro de Tecnología en Iluminación de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), Julio César Molina, desarrolló una iluminación denominada UVC que elimina en 99.9% al coronavirus en espacios cerrados.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que esa luz es radiación ultravioleta y es cancerígena.

“La principal vía de contagio es el aire. Muchos pensamos que era por las superficies, pero estudios han asegurado que el aire es el que lleva el SARS-CoV-2 de un lado a otro”, dijo Molina en entrevista con El Universal.
    
Dicha iluminación fue desarrollada por la firma Construlita y funciona para el SARS-CoV-2 y otros patógenos, bacterias y microrganismos, como legionela, pneumophila, shigella paradysenteriae, staphylococcus albus, streptococcus, viridans y eberthella typhosa, entre otros.

De acuerdo con Molina, recibió ayuda de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) y se apoyó en un trabajo similar elaborado por la Universidad de Boston. Así, simularon a través de un sistema de nebulizador un vaho expulsado de una persona enferma, y al emplear la iluminación se logró comprobar que había sido eliminado.
    
El director ejecutivo de la comisión de higiene del aire interior de la Agencia General de Medio Ambiente de Alemania, Heinz-Jörn Moriske, consideró como punto crítico el estado de la investigación sobre el tema, porque apenas existen datos sobre la desinfección del aire con UVC.

“¿Qué tan grande es la habitación? ¿Con qué frecuencia pasa el aire por las lámparas UVC? ¿Qué tan intensa es la radiación de cada lámpara? Todo tiene un gran impacto sobre cuán efectivo es el daño que se consigue infligir a los gérmenes en la habitación. Dado que la circulación del aire en los edificios difiere de una habitación a otra, e incluso de un rincón a otro, es bastante difícil generalizar afirmaciones derivadas de estudios científicos en laboratorios”, apuntó.

Para el ingeniero Molina, este producto tiene dos sistemas de iluminación: el general y el de luz ultravioleta, que al fusionarse pueden ser colocados sin problema en una escuela u hospital sin impedimentos.

¿Es seguro?

Esta tecnología no es nueva, pues se trata de radiación ultravioleta contra gérmenes de todo tipo. Se divide en UVA (de onda larga), UVB (de onda media) y UVC (de onda corta), y son considerados por la OMS como probables cancerígenos para el ser humano, además de que puede irritar la piel y los ojos.
    
“No obstante, a finales de septiembre pasado, investigadores de la Universidad de Hiroshima descubrieron que la radiación ultravioleta (UVC), en cierta cantidad, puede eliminar al SARS-CoV-2 en 30 segundos y sin poner en riesgo a las personas”, publicó El Universal, citando a American Journal of Infection Control.

En otros países, a esta tecnología la llaman “Lámparas ultravioleta de onda corta (UVC)” y es usada contra gérmenes en agua y en el aire, y desde que se supo que puede transmitirse por aerosoles en el aire, la desinfección con UVC volvió a causar interés como negocio.

La Agencia Federal del Medio Ambiente de Alemania está preocupada por el uso de esta tecnología, que no ha sido recomendada por el Instituto Robert Koch, responsable del control y prevención de enfermedades en el país, o por el Ministerio Federal de Medio Ambiente.

Sin embargo, algunas personas ya usan estas lámparas en sus casas y son vendidas por empresas como la holandesa Signify.

“En Europa hay más preocupaciones sobre cómo utilizar la tecnología de forma segura”, reconoció el experto en UVC de Signify, Christian Goebel.
    
“Si estos dispositivos son abiertos por personas en la habitación por cualquier motivo y la lámpara sigue encendida, puede causar quemaduras graves en la piel y los ojos”, reconoció el director ejecutivo de la comisión de higiene del aire interior de la Agencia General de Medio Ambiente de Alemania, Heinz-Jörn Moriske.

 

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