'El buquinista”, el segundo largometraje de Gibrán Bazán

sábado, 21 de julio de 2018
CIUDAD DE MÉXICO.- El cineasta mexicano Gibrán Bazán rinde en su segundo largometraje de ficción, El buquinista, un homenaje a las librerías de viejo y a los inmigrantes de otros países que han aportado a la cultura nacional, y pone énfasis en la perdida de un ser querido. Es una coproducción entre México y Francia y se encuentra en la cartelera de la Cineteca Nacional y en Cinépolis, con una distribución independiente. El guión también es de Bazán, quien igual participa en la edición. Actúan JC Montes Roldán (Lucien), Ariana Figueroa (Ellen), Sophie Gómez (esposa) y Amador Torralba (Castillo). Bazán narra en entrevista el origen de El buquinista: “Voy a ser sincero al 100%. Este proyecto surgió como de un hartazgo de ver que casi todas la propuestas ahora son sobre el narco o narcos o dedicadas a la gente que mata a otra gente por dinero. Son argumentos donde vemos lo peor de la condición humana y hay muertos, es decir,  una violencia acérrima, tanto nacional como internacional. Entonces deseaba crear una película que rompiera con eso, que hablara de libros, temas que tocan al espíritu humano, al luto, es decir, a los sentimientos con respecto a la perdida de una persona, y al amor. El filme se enfoca a Lucien, vendedor de libros solitario y amargado que emigró a México de Francia. Vive atormentado por la muerte de su esposa y un día conoce a una misteriosa joven y descubre el libro de un matemático que contiene un conjuro metafísico que podría ayudarlo quizá a volver a ver a su amada. https://youtu.be/O7neZ8XPv4k -El fallecimiento de un ser querido y que no se puede olvidar es lo central en la cinta, ¿por qué? -Como había tenido pérdidas personales, al igual otras personas cercanas a mí, como amigos, me di cuenta que siempre hay una constante, que es la fantasía de imaginar que esa persona puede regresar a la vida o que podemos traerla de regreso para platicar con ella unos momentos o que vuelva a revivir. Esta fantasía que resulta un tanto arquetípica, freudiana, no sé cómo llamarlo, lo pensé para este guión en el que el librero de viejo, que es el principal personaje, cree que puede traer a su esposa de regreso de la muerte a partir de unos conjuros metafísicos que encuentra en un libro que compró para su librería en la colonia Roma. -¿Es un homenaje a los libros? -Sí, de hecho contiene una atmósfera en la que tratamos de respetar el libro, y don Jaime Hernández, quien es uno de los libreros mexicanos más conocidos del medio nos abrió las puertas en su librería y nosotros no movimos nada precisamente para captar hasta el polvo. Le pegábamos un poco a los anaqueles para que saliera el polvo y poder filmarlo, para rescatar como toda la esencia de cómo es una librería de viejo. “Yo soy fan de las librerías de viejo. Creo que nunca he comprado un libro nuevo, aparte son más baratos los de la librería de viejo y sobre todo me gustaban las de la colonia Guerrero, que ahora ya están desapareciendo, obviamente las de Donceles y las de la Roma. Mi favorita siempre ha sido El Ático. Es también un sueño hecho realidad haber filmado en El Ático.” [caption id="attachment_543887" align="alignnone" width="702"]El cineasta mexicano Gibrán Bazán. Foto: Cortesía Marsash Cinema El cineasta mexicano Gibrán Bazán. Foto: Cortesía Marsash Cinema[/caption] -¿Por qué se aprecia en la historia una atmosfera francesa? -Quería rendir un homenaje a los inmigrantes que han venido a México y sobre todo a la Ciudad de México y que han construido nuestra cultura junto con nosotros. O sea, casi nunca contamos las historias de los inmigrantes en el cine, y pues es una pena porque hemos tenido españoles, franceses, italianos, japoneses y argentinos, en fin, han venido de todo el mundo a construir una vida con nosotros y casi nunca contamos sus historias en el cine porque hay una visión muy localista de lo que es “lo mexicano”. Pero la Ciudad de México es como Nueva York, tenemos inmigrantes de todas partes y vale la pena contar sus historias. Bazán rememora que fue complicado levantar el largometraje: -No recibimos ningún apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). Metimos ahí el proyecto en cuatro ocasiones y pues no recibimos ningún apoyo, aunque ya contabamos con Francia. Se nos hizo extraño que ni siquiera nos invitaron al Mercado, Industria, Cine y Audiovisual (MICA). Si en cuatro convocatorias para apoyo no te aceptan, ¡está bien!, aunque tengas la meta puesta en coproducción, lo cual es extraño porque es un gran negocio para Imcine, pero que ya ni siquiera nos inviten al MICA se nos hizo así como un desaire muy marcado. Fue muy difícil buscar los fondos. Enseguida resalta: “Y hablando con otros colegas cineastas, íbamos a proponer que cuando haya proyectos en coproducción, que tenga más del 50% o e incluso el 70% de fondos de una coproducción de otro país, que Imcine por ley tenga que apoyar los proyectos”. Relata que la distribución de El buquinista es independiente: [caption id="attachment_543888" align="alignnone" width="702"]"El buquinista" se proyecta en la Cineteca Nacional y otras salas mexicanas. Foto: El cineasta mexicano Gibrán Bazán. Foto: Cortesía Marsash Cinema "El buquinista" se proyecta en la Cineteca Nacional y otras salas mexicanas. Foto: El cineasta mexicano Gibrán Bazán. Foto: Cortesía Marsash Cinema[/caption] “Esta parte es otra historia. Yo estoy pagando los carteles, estoy pagando toda la promoción, obviamente no tengo mucho dinero. Así que esperemos que la película se conozca de boca en boca, porque es una de las mejores maneras de darle publicidad. Con esta película estoy lanzando mi distribuidora independiente. “Es otro hartazgo ahí porque me he enfrentado con anteriores proyectos de que las distribuidoras se quedan con el 80% y nos dan el 20% a los cineastas. Lo que voy a tratar con esta distribuidora es crear algo que sea acorde con los cineastas, o sea de mitad y mitad, que sea equitativo para también romper un poco esta voracidad que hay de los exhibidores hasta a los cineastas independientes porque ya de por sí no hay apoyo y que todavía te quiten el 80%, es como dice el dicho: Tras de corneado, apaleado”.

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