ADELANTO DE LIBROS: "La huida de Quetzalcoatl"

miércoles, 30 de enero de 2002
México, D F (apro)- Cada vez que pasa más el tiempo --tema imprescindible de la poesía náhuatl--, el trabajo de Miguel León-Portilla produce mayor asombro No sólo fue su voz la única pero inconmensurable en el II Congreso de la Lengua Española, en Valladolid, España, en diciembre pasado, levantada para lanzar la mirada hacia la relación de la lengua española con las lenguas indígenas, sino que ahora acaba de aparecer su investigación "La huida de Quetzalcóatl", en la Colección Popular del Fondo de Cultura Económica (FCE) Este mito increíble de la vida prehispánica de México, ligado a la llegada de los españoles, es también al que acaba de referirse el historiador en un número monográfico que le dedica la revista "Arqueología" En seguida reproducimos un fragmento del texto incluido en el volumen, cuyo autor es el maestro de León-Portilla, el padre Angel María Garibay, ya que éste conoció el trabajo sobre Quetzalcóatl que León-Portilla dejó dormido en su cajón por medio siglo --- "(?) Pues bien, esta tragedia está construida sobre un mito Un mito que tiene dos grandes riquezas: ser nuestra y no haber sido aún tocado por la elaboración artística que lo modernice "Es tragedia La contextura de una situación que empuja al abismo e intenta explicar el abismo, de necesidad causa en el alma la presión misteriosa de lo patético Y así vemos a Quetzalcóatl, el mismo que nos dejó la penumbra de la vieja historia, pero metido en sus pensamientos, agobiado por sus angustias Y, cuando vemos el fin, sentimos la liberación única que cabe: la del arte que catartiza y eleva "El mito es nuestro, pero es universal Huye Quetzalcóatl de sí mismo Huye de sus obras Así huye el hombre Y no sabe dónde va Su fin es ilusión, pero busca, con sed de extraviado en el desierto, la ilusión Los pueblos antiguos crearon el mito Y en él crearon toda la filosofía de su pensamiento Era necesario traducirlo al lenguaje de hoy La huida de Quetzalcóatl es una preciosa vestidura para exponer la huida del hombre Primero, de sí mismo; después, de sus obras "El mito no había sido tocado por esta faceta Hay antecedentes en la dramática mexicana y en el mismo bailete de los modernos No pasan de ramplones cuadros de ilusión popular, porque no llegan al fondo de la idea hecha mito "El autor de esta pieza lo logra Nos da un Quetzalcóatl, tal cual brota de las nébulas legendarias, o históricas, que para el caso son idénticas Y lo da con su ostentosa grandeza Pero llega a su corazón y saca al hombre Al 'hombre en el tiempo', que procura y se desvive por liberarse del tiempo "No hay en todo el desarrollo, a veces magnífico, digno siempre, un solo elemento, de pensamiento o de imagen, robado al tesoro de Occidente Con ideas y con elementos de fantasía de la vieja cultura, con los mismos modos que hubieran usado los mexicanos antiguos, si hubieran llegado a escribirlo, está expresado el problema y su solución Avalora esta circunstancia el escrito, pero es la mínima La fundamental victoria de la aventura está en el drama mismo, humano y universal y, al mismo tiempo, tolteca, netamente mexicano, sin contaminación de otros elementos Hacer una reconstrucción histórica es relativamente fácil: entrar al pensamiento, conquistar la mente que durmió sin decir lo que anhelaba, es ya acercarse a las fronteras de lo genial Más que estudio de un mosaico que se reconstruye, es la intuición de una vida que se resucita "La forma exterior está en armonía Frases rítmicas, con un verso interior En una lengua hoy ya ecuménica, el castellano, se torna presente la figura del hombre que huye de sí mismo, del hombre que huye de sus obras, del hombre que huye del tiempo, que huye del lugar, que huye, que huye? que sabe de dónde, pero que no sabe a dónde, a pesar que finge un mundo, el que más tarde fingió el poema primitivo para explicar su ausencia El hombre, calcinado por su propia angustia, la angustia de sus barreras interiores, deja la hoguera para volverse estrella"