DANZA/ LOS PASOS PERDIDOS: La danza de los billetes

miércoles, 30 de enero de 2002
México, D F (apro)- Para los artistas de la danza el arranque del año comienza con las incertidumbres que dejó el anterior Hasta el momento, las instituciones oficiales dedicadas a la promoción dancística se encuentran entregando sus programaciones completas, presupuestos y líneas de acción para este año Como se acostumbra en México, todo depende no de los expertos en arte, sino de quienes administran los recursos El dinero sale a cuentagotas y los errores son la constante Por ello, los grupos de danza desconocen hasta el momento cuáles serán sus oportunidades laborales de este año, y si tendrán acceso a funciones dentro de los teatros del INBA, UNAM, gobiernos de los estados y del Distrito Federal Tampoco saben si tendrán la oportunidad de encontrar coproductores para sus nuevas ideas coreográficas, y si serán contratados para participar en alguno de los circuitos donde se celebran festivales Así, la cuesta de enero significa no sólo una crisis económica, sino el más absoluto desempleo, porque de haber trabajo, éste no comenzará antes de febrero, en el mejor de los casos, pues en realidad lo más importante de la actividad dancística se concentra en los últimos meses del año Al mismo tiempo, los funcionarios culturales encargados de la programación dancística no saben a ciencia cierta si los presupuestos entregados tendrán aprobación Tampoco conocen el monto presupuestal del que podrán disponer ni en qué partidas Con esto, se confirma que las actividades artísticas se encuentran sometidas a los deseos arbitrarios de la administración pública, cuando debería ser al revés Incluso, en un intento descabellado por mover a la burocracia administrativa, en las áreas culturales dedicadas a la difusión y promoción dancística se cometen todo tipo de faltas administrativas, algunas incluso de niveles francamente abusivos Por ejemplo, la mayor parte de los contratos que firman los artistas se encuentran en blanco, los pagos llegan a retrasarse meses en ser expedidos, los coreógrafos y bailarines son contratados siempre por honorarios, los tabuladores de pagos les son impuestos y no corresponden a ninguna explicación lógica Pero ahí no queda la cosa Además, los grupos dancísticos que participan en festivales dentro del país se ven obligados, en buena parte de las veces, a viajar en autobús, sin posibilidad de tener días de descanso para lograr que sus cuerpos recuperen un poco la forma después del anquilosamiento que sufren por permanecer sentados durante largas horas Y por si fuera poco, en sus contratos no existen seguros de viaje, vida y mucho menos médicos En caso que alguien se lesione, tendrá que asumir por sí mismo la entera responsabilidad de los costos; esto, tomando en cuenta que el gremio no tiene acceso a los beneficios del ISSSTE, Seguro Social o cualquier otro hospital Ya que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la UNAM y el Gobierno del Distrito Federal están "muy interesados" en "difundir el arte", valdría la pena que sus funcionarios intentaran reflexionar sobre la importancia de dar a coreógrafos y bailarines mejores condiciones de trabajo y de desarrollo profesional De no hacerlo, una buena parte de los que ahora se dedican a la danza abandonarán el campo del arte para buscar una mejor opción de vida

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