ADELANTO DE LIBROS: "Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en la lengua española (1950-2000)", v

martes, 15 de octubre de 2002
México, D F (apro)- Estamos ante una obra que, sin duda, marcará por un buen rato la ruta del canon de la poesía en lengua española o, por lo menos, será el punto de partida para una discusión saludable Los españoles acaban de poner en circulación una nueva antología en lengua española que, como bien señalan los editores, es la heredera de "Laurel" Pero eso ya lo explicarán ellos en un fragmento de la nota introductoria Por lo pronto, habrá que decir que la selección para Galaxia-Gutemberg/Círculo de Lectores es, nada más y nada menos, que de Eduardo Milán (uruguayo), Andrés Sánchez Robayna, y José Angel Valente (españoles), y Blanca Varela (peruana), "dos y dos", como en la de "Laurel", de 1941 (reeditada en México por la casa Trillas a instancias de Octavio Paz en 1987) En 989 páginas de fino papel ámbar, han seleccionado a 109 poetas Imposible, claro, mencionarlos Por el momento, baste decir que los mexicanos incluidos son: Octavio Paz, Jaime García Terrés, Jaime Sabines, Eduardo Lizalde, José Emilio Pacheco, David Huerta, Coral Bracho, Alberto Blanco, y Jorge Esquinca Polémico, ¿verdad? Qué lástima que el libro aún esté en España Pero este adelanto hará más soportable la espera con el siguiente "Historial de una antología" (Nota del editor): * * * El espíritu que nos llevó a realizar el proyecto de esta antología es el mismo que nos ha movido, a partir de la segunda mitad de la década de 1990, a publicar a los poetas esenciales de nuestro tiempo, tales como Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Neruda, Aleixandre, Cernuda, Vallejo, Huidobro, Jorge Guillén, Paz, Valente, Whitman, Rimbaud, Novalis, Cavafis, Ungaretti, Eliot, Pessoa, etc Si bien es cierto que en esta aventura seguimos el ejemplo de "Laurel Antología de la poesía moderna en lengua española" (publicada en México por la editorial Séneca en 1941), debida a dos poetas mexicanos --Xavier Villaurrutia y Octavio Paz-- y dos españoles --Emilio Prados y Juan Gil-Albert--, nuestros postulados y medios de partida son bien diferentes, como señalaremos más adelante "Laurel" es una de las pocas antologías que con gran conciencia histórica pretendió cubrir un período concreto de la poesía, prescindiendo de territorialidades; es decir, su espacio fue la lengua española, y su tiempo: el de los poetas que nacieron en la década de 1860 (comenzando por el español Miguel de Unamuno, 1864) hasta los que nacieron en la década de 1900 (terminando con el poeta cubano Emilio Ballagas, 1910) "Laurel" es la selección de obra de treinta y ocho poetas escrita entre 1915 y 1940 El origen de la idea de hacer una antología que fuese una continuidad de "Laurel" había que buscarla en una columna escrita en 1987 por Eduardo Milán, en la revista Vuelta En ella el poeta uruguayo se lamentaba de que nadie se hubiese propuesto, hasta la fecha, hacer una antología que siguiera la línea trazada por "Laurel" A pesar de que hubo en la editorial Vuelta un primer intento o amago de hacer ese "nuevo" Laurel que pedía Milán, el proyecto nunca se llevó a cabo Diez años más tarde, cuando en nuestra casa editorial tuvimos noticias de ese proyecto por Aurelio Major y supimos que era inviable para Vuelta, decidimos tomar el relevo, pero remodelando levemente el plan y con la intención de poner todos los medios necesarios para materializarlo con el mayor rigor posible Existen, sin duda, decenas de antologías que, con criterios y aciertos diferentes, pretenden leer la poesía de una época en un país determinado, por ejemplo, la poesía española, la mexicana o la colombiana del siglo XIX o del siglo XX; y no menos habitual son las antologías de poesía hispanoamericana, pero pocas --de ahí el valor histórico de "Laurel"-- se han hecho teniendo como punto de partida la lengua (No olvidamos, tampoco, la "Antología de la poesía española e hispanoamericana" de Federico de Onís, publicada en 1934) En "Laurel" y "Las ínsulas extrañas", al margen de las particularidades y las diferencias temporales, uno de sus rasgos esenciales y comunes es la constatación indiscutible de la unidad de la poesía a través de la lengua, como muy bien explican los antólogos en el prólogo Si queremos buscar matices y diferencias entre los países que compartimos la lengua española, tal vez habría que buscarlos en el habla (en el sentido saussureano del término), en la "ideología" o en lo que podríamos llamar "visión del mundo"; pero en poesía, indudablemente, compartimos una tradición a través de nuestra lengua Esto es lo que hacía realmente necesaria una antología de este tipo dentro del contexto de nuestra colección de poesía

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