BUZON DE APÓCRIFOS: Reclamo

martes, 15 de octubre de 2002
México, D F (apro)- Estimados bípedo implumes: les agradezco infinito el fervor que me demuestran, pero créanme que me desconcierta y desespera que a pesar de la buena disposición por su parte y la mía, en tantas ocasiones ustedes me sirvan tan mal y yo les sirva tan poco en sus vidas ¡Y el remedio lo tienen en sus manos! ¡Ah, sí! Tenemos que admitir, por digno de alabanza, el que las empresas, en particular las privadas, mirando por sus legítimos intereses, lleven a cabo eso que llaman prueba o examen psicológico de la selección profesional, esto es, un proceso en el que se utilizan principios y técnicas psicológicas para seleccionar, entre los candidatos a un empleo, a aquellos que tienen las mayores y más genuinas cualidades para desempeñarlo mejor, para conseguir el éxito Eso está muy bien, pues con ello todos salen ganando: empresa, sus directivos, dueños y el propio trabajador ¿O no? Bien Pero si eso es así, ¡por cincuenta mil diablos a caballo!, ¿pueden decirme por qué no aplican el mismo proceso a los individuos aspirantes a los empleos más peligrosos del mundo? Sí, me refiero a los que tienen en sus manos el poder: políticos, líderes sindicales o dirigentes de poderosas empresas, a los considerados jefes en general ¿O qué, me van a decir que un ineficiente burócrata, un obrero incompetente, un torpe profesional, con el título universitario que sea, es más peligroso que un mal político, un líder sindical con ambiciones personales o un banquero inescrupuloso? Antes de contestarme, por favor tengan en cuenta que según su considerada ciencia psicológica, todos ustedes padecen de eso que llaman complejos, es decir, que todos son neuróticos hasta cierto grado, y que esas neurosis pueden convertirse en psicopatías si algún hecho o situación las exacerba ¿Y no están también convencidos, como dijo aquel inglés, de cuyo nombre no pude acordarme, de que el poder corrompe, y que el poder absoluto corrompe hasta la medula de los huesos? Siendo así me hago de cruces y no me explico que cuando cada uno de ustedes delega su poder en otro, no sean cautos, no tomen la precaución, como lo hacen las empresas, de averiguar y asegurarse de que "ese otro" está perfectamente capacitado y tienen la dignidad necesaria para ejercerlo Créanme, en la presente no hay nada personal contra los políticos, en particular, o los dirigentes, en general, pero su historia, estimados, ha demostrado --¡y sigue demostrando!--, que entre los que acceden al poder, por las peligrosas exigencias y tentaciones del mismo, no faltan y más bien sobran los que no cumplen con los Diez Mandamientos por tener de cabecera "El príncipe", el libro del italiano Maquiavelo, del que otro inglés, del que sí recuerdo su nombre, Bertrand Russell, llamó "manual para bandidos" Con todos esto hechos, pienso que es lo más natural, como lo confirma la historia con numerosos casos, que los que ejercen el poder estén más expuestos y corren el peligro, por la exacerbación que el poder ejerce en sus complejos o neurosis, de convertirse en psicópatas, en individuos con trastornos que afectas a su conducta y comportamiento Según la psicología, los psicópatas, por ser personas que sufren trastornos en su conducta, entran fácilmente en conflicto con las normas y preceptos que se deben cumplir, pero son déspotas para imponer sus deseos, sus leyes Según su considerada ciencia, la psicología, la personalidad psicopática tiene dificultad para conciliar los valores espirituales, los valores sociales, las necesidades, intereses, deseos y los motivos de los demás, esto es, que "le importa un pito", "le tienen sin cuidado" todo lo que no se refiere a él mismo, "hace lo que le da la gana" y no le importa el resultado, lo que le pase a los otros, mientras él se salga con la suya El psicópata "planta cara" o "desprecia", según le convenga y permanece "ajeno" a las necesidades, intereses y sentimientos que pisotea Mas dejémonos de teorías y estudios de la personalidad y vayamos a los hechos En ese su angustiado momento que viven, mis estimados bípedos implumes, donde el poder paradójicamente se globaliza y se individualiza, ¿pueden decirme qué clase de individuos son los que ejercen el poder como el árabe Bin Laden, el iraquí Sadam Hussein, el estadunidense George W Bus, el inglés Tony Blair y el judío Ariel Sharon? Ustedes dirán Por favor, antes de emitir su juicio, no olviden que el ejercicio del poder, en no pocos casos, ha confirmado y confirma la sabiduría popular que dice: "un loco, hace cientos" y "una manzana podrida, pudre a todo un cesto de las mismas" Por lo expuesto, mis estimados, para que ustedes se beneficien con mis servicios y yo sea servida con los de ustedes, considero que ha llegado la hora de reclamarles que sean más cuidadosos, atentos y fino en el trato y uso que de mí hacen Espero, por el bien de todos, que cumplan con mi reclamo y no hagan de él espejo para cazar incautos Siempre a su servicio LA DEMOCRACIA

Comentarios