BUZON DE APÓCRIFOS: Juego

lunes, 28 de octubre de 2002
México, D F (apro- Estimados lectores: la presente obedece a esas dos noticias, una buena y otra mala, que en días pasados causaron cierto revuelo en tantos medios de comunicación despertando la curiosidad de no pocos La buena, merecedora de toda mi admirada aprobación, que en los USA se puso a la venta, con gran éxito de compra por parte de niños y jóvenes, un video-juego, en el cual vence el participante que en menos tiempo acosa y aniquila a Saddam Hussein, dictador de Irak La mala, que me desconcierta e indigna, que un niño de origen mexicano, de 10 años, fue considerado terrorista potencial por dibujar tanques, aviones y otras armas, por lo que fue suspendido de la escuela a la que asistía, y tanto él como su familia, recomendados a tratamiento psiquiátrico ¡Qué torpe manera de truncar una posible oportunidad! Pero vayamos por partes No me explico por qué la buena noticia ha merecido tantas y tan variadas críticas, pues las mismas no pueden ser más que ignorancia u olvido de lo que filósofos, sociólogos, etnólogos y psiquiatras descubrieron y dieron a conocer hace ya tiempo: que el juego es una constante del hombre, importante factor integrante de la formación de su personalidad, elemento de civilización y actividad que implica una función social y todos esos valores los alimenta y afirma el mencionado video-juego Vean Mientras los gobernantes de los USA pierden un precioso tiempo buscando el apoyo internacional para legitimar su ataque a Irak y acabar con el peligroso Hussein, gracias al nombrado video-juego, como lo ha resaltado uno de los pocos comentarios inteligentes que ha merecido, los niños y jóvenes estadunidenses no tienen que esperar y tantas veces, como quieran tienen las manos libres, virtualmente, claro, de luchar por su país y aniquilar al enemigo del mismo ¡Espléndido! Digo y sostengo que es espléndido porque las horas y horas que dediquen los niños y jóvenes estadunidenses a dicho video-juego no serán horas perdidas, pues las mismas alimentarán, robustecerán y afirmarán en sus personas la alta e invaluable virtud del patriotismo (no olviden que la mejor manera de aprender cualquier cosa, es haciendo del aprendizaje una diversión), al tiempo que se endurecerá, inmunizándose contra la sensiblería decadente (¡que escena la del virtual Hussein, caído en el suelo, desangrándose como un cerdo!) De esa manera, fácil y agradable, se rearmarán psicológicamente para poder ser los implacables defensores que demanda y demandará la cruzada antiterrorista, pues tengan en cuenta que el “gran maestre” o cabeza directora de la misma, el señor G W Bush, ha declarado que será larga, larga, ya que a los enemigos que tiene que combatir la tal cruzada, sin piedad ni concesión, será a todo el que sea o lo que sea una amenaza, declarada o potencial, para la seguridad de los USA La mala noticia, la repudio, pero no por los motivos que han esgrimido otros, no ¿Qué es eso que a un niño de 10 años, de origen mexicano, por dibujar aviones y tanques lo consideren terrorista potencial, lo expulsen de la escuela y, junto con su familia, dispongan que deben ser tratados por psicólogos? Eso es un error garrafal, una solemne estupidez que no habla nada bien de la inteligencia de las autoridades estadunidenses que ordenaron tales acciones, ya que con las mismas negaron la oportunidad de un posible futuro promisorio al mencionado niño ¿Ni siquiera les pasó por la cabeza que el pequeño muy bien pudo dibujar esas máquinas de guerra influido por el ambiente de “santa cruzada” que vive el país? ¿Olvidaron que en el pasado no pocos inmigrantes decidieron engancharse en el ejército de los USA y participar en guerras que no les tocaban, por ser la manera más fácil y rápida de obtener la soñada ciudadanía estadunidense? ¡Por favor, autoridades de los USA, sean más lógicos, más congruentes! De lo contrario, ustedes serán los que deberán ser tratado por los psiquiatras Para terminar, les informo que me llamo Juan Buenavista, y buena la tengo, como es necesaria a un relojero, mi oficio, pero que con eso de la invención de los relojes de pila, cada vez tiene menos trabajo, ¿sería bueno irse de espalda mojada? Juan Buenavista me llamo, sí, pero permítanme y perdonen que firme la presente con el apodo con el que me conocen mis amigos, ya que me gusta más que mi nombre tan común Sin más, el seguro servidor de ustedes “EL MISTER MAGOO”

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