MUSICA/CANTO RODADO: "Gerardo Enciso, Rock Tapatío"

lunes, 28 de octubre de 2002
México, D F (apro)- Carlos Santana y Maná son los nombres mayores del rock jalisciense Sin embargo, a menudo se omite el de Gerardo Enciso, quien es uno de los creadores más representativos del rock tapatío, escritor e intérprete de una rola que desde los años ochenta ha marcado la generación posterior al movimiento rupestre: “Yo amo a mi país (pero él no me ama a mí)” Para Enciso, las piezas “existen antes de que se canten, sólo es cuestión de atraparlas” Así nació “Amo a mi país”, una noche veraniega de 1982 cuando escribía una carta a su hermano y su cuñada francesa en París y “le cayó la frase” que brinda título a la canción Durante una visita a la capital mexicana a comienzos de los noventa, Enciso confesó: “Brotó la letra y entonces, a la hora de hacer el coro, obviamente lo primero que sonó fue aquel versito de ‘Amo a mi país’, pues andaba en ese canal Soledad absoluta Sin casa, sin pareja, sin amigos, sin lana” Nacido en Puebla, Enciso logró a pulso un lugar en el rock mexicano gracias a discos independientes que ha podido difundir a través de presentaciones personales en Guadalajara, donde vive, y en pequeños antros del DF El más reciente plato láser de hace dos años se llama “Ta ra rá”, para Fugazi Records, con apoyos de la Universidad de Guadalajara y el Café la Gloria, que consta de dieciséis rolas producidas por el guitarrista argentino y exCaifán Alejandro Marcovich Incluye “Guadalajara otra vez”, en su estilo de conversación cotidiana, con el saxofón de Arturo Cipriano, del conjunto La Nopalera, donde comenzara su carrera Cecilia Toussaint, en los setenta: “Cómo la ves que estoy aquí, sentado en la vieja casa de un amigo… Guadalajara otra vez, todo lo que quiero es compartir Adiós mi amor, luego nos volvemos a encontrar…” Gerardo Enciso comenzó a tocar en el café “El Bananas” y la Peña Cuicacalli de la avenida Chapultepec de la perla tapatía: “En el bar de enfrente con logotipo de estrella pedía trabajo, pero no les funcionaba, pues tocaba con mi guitarra mis propias rolas de rock progresivo y ahí tocaban rock pesado En ese ambiente hice mi primera grabación, ‘A contracorriente’” Fue en la primavera de 1992 cuando Enciso “saltó el charco” y tocó la puerta del departamento madrileño donde vivía Joaquín Sabina, le presentó aquellas canciones y el español lo invitó para abrir sus conciertos en el Palacio de los Deportes de Iztacalco, en el DF Formó un conjunto que bautizó como Reptil, con Daniel Kistoser en la batería; Rafael Ledesma al bajo; Eduardo Green en la guitarra, y Marcos García en los teclados, pero la prensa no fue elogiosa Sergio Zurita del periódico “El Economista” escribió el lunes 17 de mayo: “Después de cuatro canciones que parecieron doscientas, una voz anunció por fin que se trataba de Gerardo Enciso, un rocanrolero que quiere a toda costa hacer buenas canciones de rock Pero nomás no le sale” Marcial Fernández, alias “Juan Luciérnagas”, destiló estas líneas en el diario “unomásuno”: “El concierto inició con un solo contratiempo, el del grupo abridor Una banda que suena igual que muchas otras y que nadie, o acaso muy pocos del escaso público (la mitad del aforo) que asistió al Palacio de los Deportes, sabía de quiénes se trataba, hasta que el cantante dijo que su nombre era Gerardo Enciso y que venían de Guadalajara Una banda que canta cosas como ‘sangraba como un perro, quiero verte desnuda y quiero tu corazón, Luna manchada de sangre, entre las ruinas del amor’, etcétera…” Jorge Almazán, de “Ultimas Noticias de Excélsior” redactó lo siguiente: “En punto de las 20:30 de la noche las luces del inmueble se apagaron para dar paso a la música Desgraciadamente, el grupo abridor dejó mucho que desear; el público reunido el sábado sólo le aplaudía cuando dejaba de ‘tocar’ (sic), pero no como señal de satisfacción sino al contrario, para invitarlos a que abandonaran el escenario Tal fue la pésima actuación del grupo…” Más justo fue Xavier Velasco en su crónica “Joaquín Sabina: ritual de palabras” para “El Nacional”: “El espectáculo del excelente compositor Gerardo Enciso fue saboteado hasta la ignominia por un sonido literalmente inmundo…” Enciso no se amilanó y decidió enfrentar la “vieja ciudad de hierro” como llamara al DF el desaparecido Rockdrigo González (con quien tocara en Guadalajara antes de los sismos del 85) y por algunos meses radicó al sur de la capital En aquellos días fraguó “La calle honda” con el poeta Ricardo Castillo; la guitarra eléctrica comenzó “a guiñarle el ojo” y ambos presentaron el registro musical-poético en la Feria del Libro de Guadalajara, invirtiendo en el espectáculo varios miles de pesos Una década más tarde, Enciso se ha ganado un séquito de fanáticos capitalinos que reconocen su producción en pequeños lugares como el Foro Cultural Alicia, donde recientemente lo vimos interpretar en solitario canciones que han marcado una época en el rock mexicano: “Corredor callejero”, “Cuentos del miedo” y, por supuesto, “Amo a mi país” Si bien “Ta ra rá” es su disco más completo por rolones como “El abuelo”, “Salamandra”, “La niña” y “El vino”, sus fans no dejan de pedirle aquella melodía que grita: “Cansado ya de sobrevivir y de sentir la soga al cuello, con el rostro hundido en una cerveza se apagaron las ganas prendidas de andar Yo amo a mi país, pero él no me ama a mí…” Enciso no deja Jalisco por nada del mundo Como ha mencionado: “Guadalajara no es ni grande ni chico Vivo ahí por su clima creativo El DF es para presentarse pero ahí todo se diluye, los artistas llenan un espacio En el DF la paga es poca Ora sí que como si la calidad fuera mucha…” “Ta ra rá” fue considerado el mejor de disco de rock en español por la revista “La Mosca en la Pared” y Enciso el mejor solista en castellano por la publicación “Nuestro rock”

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