ADELANTO DE LIBROS: "Caminata por la narrativa latinoamericana", de Seymour Menton

martes, 3 de diciembre de 2002
México, D F (apro)- La colección Tierra Firme del Fondo de Cultura, gracias a la visión de Adolfo Castañón, pone en manos del lector una obra del especialista estadunidense Semour Menton sobre literatura latinoamericana Dedicado a ella desde hace más de 40 años, y habiendo publicado en el mismo sello editorial “El cuento hispanoamericano” (1964) y “La nueva novela histórica de la América Latina, 1979-1992” (1993) e “Historia verdadera del realismo mágico (1998)”, ahora aparece “Caminata por la narrativa latinoamericana”, en coedición con la Universidad Veracruzana Nacido en 1927 en Nueva York, desde hace 35 años ha enseñado en la Universidad de California En “Volver a empezar”, a manera de prólogo, explica el contenido de esta obra que recoge trabajos sobre la literatura de 21 países El siguiente es un fragmento
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Aunque no he abandonado completamente mi afán de dar a conocer, de divulgar la narrativa hispanoamericana, creo que con los años mi labor crítica ha ido adquiriendo mayor sofisticación, y recuerdo muy bien que durante mis investigaciones sobre la novela colombiana, rechacé la idea de leer y de comentar “todas” las novelas colombianas Al utilizar el método comparativo para ese libro, ya no fue el método comparativo viejo de comprobar la influencia de una obra en otra, sino comprobar cómo la identificación de cierto parentesco entre dos o tres obras podría contribuir a hacer perfilarse más claramente los aciertos que hacían brillar más una novela que otra: cuál era planeta y cuál satélite A medida que iba apareciendo toda una ráfaga de nuevas modalidades teóricas, las fui estudiando sin convertirme en devoto exclusivista de ninguna de ellas A mi juicio, el papel del crítico no debe consistir en aplicar cierto método o cierta teoría a todas las obras posibles No, el crítico debe concentrarse primordialmente en la obra literaria aprovechándose del método o de la teoría que le permita analizar mejor esa obra Por ejemplo, el método arquetípico me sirvió mucho para demostrar que “La vorágine” trascendía el regionalismo o el criollismo En mis libros sobre la Nueva Novela Histórica y sobre el Realismo Mágico utilicé unos conceptos de Mijail Bajtín, a la vez que parodiaba algo a los estructuralistas y a los post-estructuralistas Antes de cerrar este prólogo, me toca explicar la primera palabra del título: “Caminata” Mi labor crítica a través de las cinco décadas se ha fundado en el estudio de los textos pero también se ha nutrido de múltiples viajes por casi todos los países latinoamericanos En realidad, las únicas tierras que no he pisado son la boliviana y la paraguaya Creo que esa larguísima caminata me ha ayudado a conocer directamente varios aspectos culturales de cada país Mientras realicé mi último viaje a México y a Guadalajara en los flamantes jets de American Air Lines y de la Compañía Mexicana de Aviación, que no se distinguen en absoluto uno de otros, no pude menos que añorar algunos de los vehículos más pintorescos de mi caminata El conductor del tren urbano (léase tranvía) de Celaya me entregó en 1949 las riendas de la mula mientras él hacía sonar la corneta para prevenir a los peatones El lanchero en La Unión, El Salvador, viéndome cara de contrabandista o revolucionario, me pidió en 1956 que le entregara 200 dólares por llevarme de noche a través del Golfo de Fonseca hasta la orilla nicaragüense No se los pagué, optando por tomar el autobús de la línea Flecha Roja hasta Choluteca, Honduras, donde me recogió un camión de carga que me llevó hasta Managua, con el único inconveniente de verme amenazado durante doce horas por las tarántulas anidadas entre los racimos de bananos El cacique cuna me entregó en 1960 un canalete para que lo ayudara a dirigir el cayuco entre los islotes San Blas, por la costa caribeña de Panamá, después que bajé de la avioneta de Jungle Jim Airways, que había aterrizado en la pista más pequeña del mundo entero Podría seguir con estas anécdotas absolutamente verídicas pero ya es hora, estimados lectores, de obedecer la orden del trío Los Panchos: “Caminemos”

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