BUZON DE APÓCRIFOS: "De la globalifilia"

martes, 26 de marzo de 2002
México, D F (apro)- Lectores: como en estos días en todo y todo el mundo habla, más para mal que para bien, de los llamados globalifílico, en la misma intención, lo confieso, se me antoja dedicar la presente a los simpatizantes de la globalización; de los pentontos, o sea de los que por ignorancia o pusilanimidad son globalifílicos y, en especial, de los que lo son por cálculo y provecho personal, y que en su servilismo interesado no tienen inconveniente, y hasta se ufanan de ser, desde los altos o bajos puestos que ocupan en organismos internacionales, empresas supranacionales y en diversos medios de comunicación, títeres que fingen como propias las consignas y lemas de su ama: la globalización ¡Ah!, que a los globalifílicos por pentontería, que Dios se la tenga en cuenta y los perdone; que a los globalifílicos por conveniencia, que Dios se lo demande Dije lo anterior porque entre los arquetipos creados por la literatura, Don Juan, Quijote, Fausto y otros, los globalifílicos por pentontería y los que lo son por servilismo interesado, encarnan a la perfección el tipo de cobarde y el de salaud a los que dio vida en sus obras mi padre espiritual, Jean-Paul Sartre ¿Los recuerdan? Para aclarar lo dicho hay que tener en cuenta y no olvidar que los términos globalifobia y globalifóbico se deben a dos estadunidenses, sirvientes de la globalización, que en un artículo aparecido en un boletín, sin pelos en la lengua, dijeron que su trabajo tenía el propósito de defender el hecho de que eran las empresas de USA las que más provecho conseguían en el mercado libre y globalizado En dicho artículo puede leerse: "En términos estrictamente mercantilistas, Estados Unidos ha sido un gran beneficiado de esos acuerdos comerciales, ya que sus tarifas han sido generalmente más bajas que las de los otros países, y por tanto ha dejado de reducirlas (?) Estados Unidos tiene mucho que ganar Tiene los más eficientes productores agrícolas del mundo y las compañías líderes del software, las telecomunicaciones, el entretenimiento y las finanzas, todas las cuales serían beneficiadas por un mayor acceso a los mercados extranjeros A esta declaración hay que añadir, teniéndolo siempre en cuenta y sin olvidarlo, que a la fecha la mentada globalización, donde quiera que se ha aplicado, ha sido y es causa de estancamientos en los salarios, de mayor desigualdad y de profundización de la brecha que separa a los ricos de los pobres, desempleo e incluso de desastre sociales, como el de la Argentina, por ejemplo Por todo lo anterior digo y ustedes, lectores, tiene la libertad de juzgar si lo hago bien o mal, que ignorando o sabiéndolo, se olvidó o sin olvidar lo reseñado, por pusilanimidad o conformismo, es decir, por pentontería, se es globalifílico, es tanto como ser un hombre poseído por "el espíritu de la seriedad" (¿ironizaba el maestro?), o un cobarde, como decía Sartre, o sea una persona que se enrola, sin convicción ni amor, a una causa simplemente porque hay que darle una meta a la vida o bien porque con ello, no pocas veces, se libera uno fácilmente de la terrible angustia de ejercer la propia libertad con responsabilidad hacia los otros Por lo mismo digo que no ignorando lo que a la fecha ha generado y sigue generando la globalización, sobre todo cuando ese conocimiento se debe al haber sido y seguir siendo sirviente connotado y agradecido, y hasta cómplice de los problemas que causó y continúa causando la misma, el ser globalifílico, y más paladín globalifílico, es tanto como asumir con desparpajo, por decir lo menos, el sartreano papel del salaud, calificativo que traducido al castellano quiere decir, marrano, puerco, es decir, el ser una de esas personas satisfechas, inaccesible a la vergüenza y el arrepentimiento, por estar convencidas que sus creencia son valores absolutos? ¡porque muy en lo personalmente les benefician!; ese tipo de personas que apoyan un orden? ¡porque les confiere una dignidad superior a la de los otros!; y defienden dicho orden? ¡porque el mismo justifica y legitima su existencia personal!, a tal punto que más allá de los conceptos de progreso, democracia, libertad y felicidad que pueden emplear en su discurso, consideran natural y hasta obligatorio que los otros sean gente que debe estar también al servicio del orden que ellos, ¡con muy buena paga!, sirven? viendo como hecho natural, y hasta legítimo, que los otros les sirvan por poca y hasta ninguna paga Lectores: ante lo expuesto, díganme, ¿consideran que los globalifílicos en verdad responden o no a los arquetipos creados por Jean-Paul Sartre? Lectores: en espera de su siempre valiosa opinión para este servidor, que inspiró al autor francés sus novelas de Los caminos de la libertad, se despide sin más MATHIEU DE LA RUE

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