ADELANTO DE LIBROS: "Album de pesadillas mexicanas", de José Joaquín Blanco

miércoles, 22 de mayo de 2002
México, D F (apro)- Ante la crisis, buen humor, fue siempre una constante mexicana en la cual se apoyó el chiste político, materia necesaria para la catarsis del individuo frente al poder omnipresente del PRI Sólo que la crisis se hizo permanente, y ahora que el PRI ya no gobierna, el malestar vuelve a encontrar una ruta de auxilio en la sátira y la ironía Al menos ese es el propósito del ensayista y crítico literario José Joaquín Blanco (México, 1951), quien en Ediciones Era lanza su "Album de pesadillas mexicanas" que, como diría Carlos Monsiváis, ahí van para "documentar nuestro optimismo" Se trata de 36 breves textos donde los desastres urbanos y las tragicomedias políticas, según reseña la contraportada del volumen de 186 páginas, son medidas por la vara sarcástica del cronista, así como "algunos de los mitos y episodios fundacionales de la nación mexicana" Con el desenfado propio de su prosa, Blanco nos da ocasión con este volumen de reírnos un poco de nosotros mismos, y no dejar a los demás que se rían de uno Un libro de autoescarnio colectivo para ver si ahora ya, ¿no?, le entramos no ya a la democracia, sino a lo que sea con cierta seriedad O que lo diga el lector con este fragmento de "Un sueño en Palacio Nacional": "Genaro T Cifuentes pasó un día por Palacio Nacional Toda su vida había tenido que pasar por ahí para ir a la preparatoria (que también se volvió museo) o a comprar fayuca, pero pasaba rápido y lejecitos, con miedo a incomodar a los irrefragables soldados que custodiaban sus puertas solemnes: 'Mas si osare un extraño enemigo?´ Siempre sentía que los soldados se le quedaban mirando con mala cara, como dispuestos a sospechar en él a un terrorista Pasaba veloz y de lejecitos Ahora no sólo le pusieron buena cara, sino que una bonita edecán que estaba junto a ellos le sonrió, como en un anuncio de pantimedias, y le dijo: --¿No gusta conocer el Palacio Nacional? Genaro T Cifuentes se quedó consternado "'Estoy soñando", pensó 'Los soldados de Palacio Nacional me ponen buena cara, y esa muchacha tan linda me invita a pasar' Pero no quería Nadie quería conocer semejante cosa La pobre edecán estaba cansada de recibir negativas de todos los transeúntes --¿Yo? ¿A qué? --A conocer el patrimonio de todos los mexicanos --No traigo morralla --dijo Genaro T Cifuentes, con la frase que ya había acuñado para deshacerse de los limosneros --Es gratis --sonrió nuevamente la edecán--, y podrá ver los jardines, los murales de Diego Rivera, una exposición de arte y el museo de Benito Juárez Genaro T Cifuentes sintió que los soldados de la puerta se ponían más tensos y peor encarados que de costumbre, como para castigarlo en caso que cometiera el delito de lesa patria de no entrar a Palacio Nacional, ahora que ahí ni el presidente entraba"

Comentarios