BUZON DE APOCRIFOS: De la gordura

miércoles, 22 de mayo de 2002
México, D F (apro)- Lectoras y lectores: la presente se debe a que, ¡por fin!, ya se están recopilando datos, procesándolos y analizando, y con ello aclarando que eso de perseguir a ultranza el estar delgado, porque así lo decide y manda la moda, es una solemne imbecilidad, que puede conducir al suicidio al que ahí lo hace, y hasta convertir a los que apadrinan y fomentan esa moda, en culpables de homicidio imprudencial o culposo, esto es, acto lícito en su origen y no imputable a dolo, cuyo resultado antijurídico no fue previsto, pero que se da por ignorancia, impericia o imprudencia ¡Qué bueno! Y digo qué bueno porque este servidor, como tantos otros niños, adolescentes y adultos gordos, hace años que vive avergonzado de su figura, y llegó a pensar que los únicos gordos respetables y hasta dignos de fama eran los rotundamente carnosos que aparecen en las telas de Rubens, y los inflados hasta el punto de estallar de Botero, es decir, los gordos de los cuadros, ya que en la realidad lo ideal y elegante es sujetarse al perfil de los personajes de Botticelli y Modigliani o, mejor aún, tener por modelo las evanescentes esculturas de Giacometti, reducidas, como los dibujos infantiles, a líneas para cuerpo y extremidades, y bolitas para cabeza ¡Qué horror! Felizmente, esa vergüenza de ser gordo se me ha ido desvaneciendo en estas últimas semanas, gracias a reportajes, artículos, entrevistas y comentarios, en los que han participado especialistas en el tratamiento de la anorexia y bulimia, aparecidos en revistas, periódicos, radio y televisión, y en los que, como señalé más arriba, por fin se van descubriendo y admitiendo los peligros que puede acarrear --¡y acarrea!-- esa estupidez de querer ser delgados a la fuerza, porque lo dicta la moda ¡Aleluya! Bien, ya no soy un gordo avergonzado, pero para nada feliz; más bien soy un gordo indignado, pues resulta que por la información que he recibido y sigo recibiendo, advierto y entiendo que eso de tener que estar delgado es una moda esencial para esta sociedad que nos ha tocado vivir, globalizadora, cada vez más conformada por la organización empresarial, y que presume de tolerante, liberal, democrática e incluyente, pero que en su afán de "adelgazarlo" todo ?Estado, sindicatos, gastos sociales, ciudadanos--, se contradice desvergonzadamente ¿Por ignorancia, estolidez o hipocresía convenenciera? Veamos Es curioso, por decir lo menos, que dicha sociedad, que para justificar los cambios que propone y se empeña en imponer, recurre a sesudos estudios académicos que proclaman y aseguran "el final de la historia", "el ocaso de las revoluciones" y, sobre todo, "la muerte de las ideologías", sin sonrojo alguno invente toda una ideología: la de adelgazar para el éxito, norte y meta de su ser y, para conseguirlo a todos los niveles, pone en juego los recursos con los que cuenta, que no son pocos Así tenemos, por lo que respecta a la figura de sus ciudadanos, desde su infancia a la muerte, globalmente propone que únicamente hay un modelo digno de tener en cuenta, ¡que por naturaleza no es común!, el delgado tirando a flaco Y los gordos, ¿qué? ¿Que los parta un rayo? ¿Dónde quedan con esto sus conceptos de tolerancia, inclusión, democracia y libre elección personal? ¡De risa loca! ¿O no? Y tengan en cuenta que a más de ir consiguiendo que universalmente se admita y asuma dicho modelo de silueta esbelta, valiéndose de los sibilinos caminos de la moda, lo remacha haciéndolo necesario para la competencia que exige el éxito, ya que, por lo general, para conseguir un empleo, ¿no es mejor tener una figura presentable? Y que conste, eso de presentable no sólo se refiere a trabajos relacionados con el cine o la televisión ¡Ah, con razón no pocas madres avispadas dicen a sus hijos: "Si eres gordo, nadie te va a querer" ¡Ay! Aquí dejo de ser un gordo indignado para ser un gordo azorado, ya que me asalta de nuevo la idea con la que inicie la presente, la que, con eso de la anorexia y la bulimia, muchas de las empresas que proponen dietas, aparatos, pastillas y medicamentos para adelgazar, sean culpables de homicidio culposo ¿No será que esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, en su conjunto, con ese su afán de "adelgazarlo" todo, sin pretenderlo se esté convirtiendo en una sociedad criminosa? ¿No lo indica así el crecimiento de los delitos individuales y del crimen organizado? Como este es un asunto serio que también puede afectar a los menores de edad, al igual que al particular de la figura, que ya empieza a ser un problema incluso entre los niños, voy a proponerlo como tema de discusión en la próxima reunión que se haga en mi exclusivo y misógino club Si lo merece, les daré noticia de las conclusiones Hasta entonces, lectoras y lectores, cuenten ustedes con el sincero, cálido e inocente afecto de que es capaz todo niño, que en mi caso hay que añadir que es gordo TOBI

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