ADELANTO DE LIBROS: "La imaginación del instante: signos de José Luis Cuevas", de Miguel Ángel Muñoz

martes, 30 de julio de 2002
México, D F (apro)- Editorial Praxis, en su colección fina colección El Horcón, ensamblada con el Museo José Luis Cuevas, por supuesto da a conocer un libro sobre la obra de Cuevas Es un estudio breve y una entrevista con el pintor realizados por Miguel Angel Muñoz (Cuernavaca, Morelos, 1972), poeta, historiador y crítico de arte En ese pequeño volumen de 60 páginas, ilustrado con dibujos de Cuevas, Muñoz habla del sentido del espacio en la obra de éste, que --explica-- se conforma en el juego de límites y su interacción con las formas que va creando: "Sacar el espacio de cualquier dibujo es para Cuevas configurar un lugar, entre la vida y la muerte, desde donde contemplar el horizonte y entregarse a la luz y al trazo que la propia luz crea El arte de Cuevas brota, es un juego incesante de formas, volúmenes, lenguajes Todo se combate y se recrea al mismo tiempo Sentido inverso de la realidad, estructuras que producen movimiento, sonido" En la entrevista que Muñoz hizo a Cuevas, el pintor habló de literatura, de la integración de su obra con la poesía y de los autores a los cuales ha ilustrado, entre ellos Franz Kafka, el Marqués de Sade, Octavio Paz y Ezra Pound Le preguntó el escritor al artista plástico la relación que ha guardado con la poesía Respondió Cuevas: "Antes que nada, debo decir que veo a los escritores como otros pintores pueden ver un paisaje o una naturaleza muerta: como simple tema En la literatura encuentro escritores que me sugieren imágenes y otros que no me ?inspiran? nada Esto no quiere decir que éstos últimos sean malos Hace diez años fui llamado por Limited Editions Club de Nueva York para ilustrar ?Las voces de Marrakesch? de Elías Canetti y no acepté la oferta No porque no me gustara el libro, sino porque simplemente no me resultó un incentivo para dibujar Leo mucho, tengo una biblioteca bastante surtida: poesía, cuento, novela, ensayo Admiro a muchos escritores, pero no a todos podría ilustrarlos No soy un ilustrador de encargo, como tampoco soy un ilustrador ?al pie de la letra?" En la parte final del libro Cuevas relata en un breve texto el encuentro que tuvo en el verano de 1954 en Washington, con Ezra Pound: "Yo vivía entonces en un cuarto que rentaba en una casa de la calle Q Por las noches me tumbaba en el descanso de la escalera de emergencia que hay en el exterior de todos los edificios en Estados Unidos Sólo así evitaba la sofocación y podía dormir unas cuantas horas" Cuenta que un hombre visitaba diariamente la exposición que tenía en aquella ciudad y aseguraba estar enloquecido por las obras de Cuevas, entonces él le obsequió un dibujo y en agradecimiento aquel hombre se ofreció a llevarlo al manicomio de Saint Elizabeth, en donde estaba recluido Pound Tras un día completo en hospital logró ser recibido por el escritor: "Lo hizo en su celda pequeña y sin refrigeración Estaba sentado en la orilla de su cama; me indicó que yo lo hiciera en una silla situada a un metro de él Sabía mi propósito y me posó tranquilamente Ni siquiera pestañeaba, como un catatónico A pesar del calor, se tapaba con una gruesa cobija Mi mano con rapidez iba captando la tristeza de ese rostro Moví yo la silla en busca de nuevos ángulos, nada lo alteraba Mi libreta quedó completa y quise mostrarle mi trabajo Se opuso con un leve movimiento de mano Ya en la puerta de la celda, agradecí a Pound que hubiera aceptado recibirme y, sin poder resistirlo, le pregunté cómo toleraba la cobija sobre sus hombros con el calor que había Por primera vez dejo oír su voz para decirme: ?Yo tengo frío Siempre tengo frío?"

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