ADELANTO DE LIBROS: "Obras III: Ensayo y obra periodística" de Fernando del Paso

jueves, 8 de agosto de 2002
México, D F (apro)- Divididos entre "Los textos de allá" (Europa) y "Los textos de acá" (México), el narrador, poeta y dibujante jalisciense Fernando del Paso --quien primero vivió en Inglaterra donde trabajó como locutor de la BBC de Londres y, más tarde, en París como cónsul de la embajada mexicana en Francia--, publica sus textos periodísticos en el nuevo volumen de su Obra Completa Editado por la UNAM, El Colegio Nacional (de donde el escritor es miembro) y por el Fondo de Cultura Económica (FCE), el tomo III de "Obras" de Del Paso incluye también algunos ensayos La compilación, estudio introductorio e índices son trabajo de Elizabeth Corral Peña Durante su autoexilio europeo que duró 23 años, envió al diario El Día y a la revista Proceso el mayor número de colaboraciones publicadas ahora en conjunto, además de a otros medios El volumen es fundamental para completar la tarea de este narrador y poeta de tanta significación en el mundo literario de habla hispana La siguiente es la Presentación, escrita por el propio autor: "Un día de estos", le dije a Elizabeth Corral, quien con tan ejemplar constancia y perseverante amor, recopiló y estudió lo que puede llamarse mi obra ensayística y periodística; "un día de estos voy a escribir un prólogo para los artículos, cuando sean, gracias a ti, publicados en conjunto" Pero durante meses pareció que ese día nunca iba a llegar, como tampoco, hace 30 años, parecía que iba a llegar el día, la hora, en que yo iba a comenzar a escribir periodismo Publicado ya mi primer libro, y el segundo en ciernes, me había propuesto jamás escribir periodismo, para conservar, según mi leal saber y entender de esa época, mi pureza como novelista Sin embargo, fue algo que Elizabeth sabe pero apenas consigna --por pudor, me imagino-- lo que me hizo aceptar la proposición de Enrique Ramírez para colaborar, desde Londres, para El Día: casado, con tres hijos y otro en camino, el sueldo que me pagaba la BBC de Londres no me alcanzaba para vivir Escribir un artículo semanal para El Día, que este periódico me pagó siempre con una puntualidad más británica que mexicana, solventó ese problema Y, al mismo tiempo, tras haber escrito unos cuantos artículos --sólo unos cuantos--, dejé de darme baños de pureza, por el hecho, simple, inesperado y deslumbrante, de que el periodismo --y en particular lo que suele llamarse "periodismo cultural"-- me conquistó para siempre: entre otras cosas, porque nunca aprendí tanto en tan poco tiempo De allí al ensayo no había sino unos cuantos pasos, y varias veces los caminé, haciendo camino al andar Ahora el ver y leer todos estos artículos reunidos por primera vez, a los que se agregan los reportajes de Proceso y publicaciones como Plural, Revista de la Universidad y otras, así como varios prólogos para los libros y catálogos de algunos de mis pintores favoritos, fruto todo esto de largos, muy largos años de trabajo, me ha provocado no sólo una inmensa satisfacción: también una zozobra comprensible y a la que puedo achacar la demora en escribir estas líneas: me reconozco en todos esos artículos, no hay uno solo que repudie o del que me arrepienta, pero, desde luego, debo confesar dos o tres cosas: Una, que la idea que yo tenía de algunos personajes ha cambiado radicalmente Es el caso de los escritores José Agustín y Jorge Edwards, a quienes maltraté en algún escrito, y que hoy me merecen toda mi admiración y respeto Por otra parte, me he dado cuenta de que, si nadie es profeta en su tierra, muy pocos lo son en tierra ajena: algunas de las predicciones --a las que, al parecer, somos adictos muchos periodistas--, que con frecuencia aparecían en mis escritos, nunca cuajaron Pero no importa: lo interesante, creo, es conocer los hechos que me hicieron hacer esos vaticinios errados Creo que se me perdonará, por otra parte, la repetición de algunas citas --como una de mis preferidas, de Jorge Luis Borges--, cuya frecuencia puede dar una idea de pobreza, a menos que se tome en cuenta que, si un lector puede encontrárselas en una lectura que le ocupe unos cuantos días, yo las incluí en mis escritos a lo largo de cinco o diez años, muy espaciadas en el tiempo Como la inmensa mayoría de estos ensayos y artículos nacieron en Londres, donde viví la friolera de 14 años, puedo afirmar que expresan la maravillosa experiencia --conjunto de alegrías, sorpresas, nostalgias y angustias-- que tanto contribuyó a mi educación sentimental, intelectual y mundana Sobre todo a saber quién soy, dónde estoy Es por ello que considero que la lectura de este conjunto de escritos es, en buena parte, un paseo por esa ciudad, Londres, que siempre estará en mi corazón De nuevo gracias, Elizabeth, mil gracias Aquí está, por fin, el prólogo prometido

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