ESPACIO DE ARTES PLASTICAS "TRAS EL TRAZO": Chucho Reyes, creador de escenas

martes, 7 de enero de 2003 · 01:00
México, D F (apro)- Aunque la exposición “La mirada estética de Jesús Reyes Ferreira” terminó hace ya casi dos meses, queda el catálogo editado por el INBA como memoria y homenaje al coleccionista nato que hubo dentro del pintor Fue imposible captar en la exhibición los ambientes que el artista nacido en Guadalajara, Jalisco, el 12 de octubre de 1880, creaba con sus atesorados objetos en su casa de la Ciudad de México, cuidada ahora por su sobrina nieta Margarita Reyes Irigoyen Cuenta la investigadora Marina Vázquez Ramos, en su texto “El ojo, Jesús Reyes Ferreira”, que la casa estaba saturada de piezas, pero cada una ocupaba el lugar que el pintor deseaba para crear un entorno: “Reyes crea en cada grupo y conjunto una composición distinta Permitiendo que el objeto pase de ser sólo una pieza y forme parte de una estructura que lo renueva y lo presenta como un elemento en una nueva composición” Describe: “Una cuchara, junto a una daga, a centímetros de una virgen entre muchos objetos más van conformando un diminuto espacio escultórico Una maqueta de luces y formas, de reflejos y brillos unificados por el material que comparten y gracias a la mano del creador de escenas” Es una lástima que el catálogo no cuente con al menos una fotografía de esos espacios creados por Reyes Ferreira y que, según ha dicho su sobrina, aún se conservan en la casa que heredó del pintor Se reúnen en la lujosa edición de 159 páginas algunos de los objetos que el artista coleccionó a lo largo de su vida Esculturas de madera estofada con imágenes de vírgenes, santos y Cristo; botellas de cristal, cajas de madera, piezas de plata, bronce y cerámica, entre otras Todas dan cuenta del gusto de coleccionista que heredó Chucho Reyes de su padre Buenaventura Reyes, quien al morir le dejó su acervo de antigüedades Apenas dos años después de la muerte de su padre, decidió abrir su propia tienda La historiadora de arte Lily Kassner, directora de Artes Plásticas de la UNAM, relata en el catálogo que Reyes Ferreira rentaba un cuarto en un hotel de paso en el barrio de La Lagunilla, a donde iban los vendedores a ofrecerle sus piezas Y, dice también, peleaba con otros coleccionistas, entre ellos Francisco González, Manuel Romero de Terreros y Franz Mayer, cuando tenían interés por la misma pieza: “El hecho de obtenerla o perderla resultaba una especie de premio o castigo, según fuese el caso” El libro habla también del Chucho Reyes pintor que aunque fue creador de “un arte plástico auténticamente nacional” --según lo describe Kassner--, no fue un folklorista Cita la historiadora una opinión expresada por el muralista David Alfaro Siqueiros: “¿Un pintor folklorista? ¡De ninguna manera! Esa sería una aberración: Jesús Reyes Ferreira es un auténtico y gran creador de raíz popular Más creador que no inventa un estilo popular o retrospectivista como todos los formalistas de hoy… Sino que el estilo popular le sale de adentro, del cuerpo, de la emoción y no del intelecto o la cabeza Así, es mexicano en forma integral y un ejemplo de estética para nosotros” Y reproduce el libro algunas de sus obras, que él daba en llamar “papeles embarrados”, en las que el color es protagonista principal, entre ellas “Se me murió el que yo más quería”, que retrata una pelea de gallos, y “El Cristo sevillano” En el catálogo escriben también la investigadora Laura González Matute, Luis Martín Lozano, director del Museo de Arte Moderno, en donde se presentó la exposición del 14 de agosto al 10 de noviembre pasados, y Margarita Reyes Irigoyen

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