BUZON DE APÓCRIFOS: Vuelta al origen

lunes, 13 de octubre de 2003
México, D F, 13 de octubre (apro)- No voy a negarlo, lectores de este Buzón: la noticia de que en la conferencia de la Unión Europea para la elaboración de la primera Constitución del bloque comunitario, “España y Polonia, junto con Italia y Portugal, y el apoyo del papa Juan Pablo II, reivindican que en el preámbulo del tratado constitucional debe haber una referencia a las raíces cristianas de la Unión Europea, como lo planteó el jefe de gobierno hispano, José María Aznar”, regocijó mi viejo aunque ardoroso corazón ¡Aleluya! ¡Ya era tiempo que después de dos siglos largos de errático, nefasto liberalismo laico militante, se levantaran conscientes voces que recordaran el pivote de Europa¡ ¡Qué significativo y satisfactorio es que tales voces pertenezcan a los países más católicos, apostólicos y romanos del Viejo Continente y, por añadidura, la iniciativa partiera de un nieto de Franco (caudillo por la gracia de Dios y paladín indiscutible de la “reserva espiritual” de Occidente)! ¡Tenía que ser! Ya iba siendo hora que las cosas cayeran por su peso en su lugar, o lo que es lo mismo, que volviera a su origen, hecho necesario para todo renacimiento o regeneración, como bien se sabe Si creen que me equivoco o deliro, bueno será que recuerden al respecto que no pocos historiadores, y otros especialistas en la materia, aseguran que el cristianismo, con todos los peros que se le puedan achacar, fue factor decisivo para purificar la brutal autoridad de los señores feudales, al ponerlo al servicio de las necesidades sociales de la justicia e incluso la santidad, y así se fue formando un nuevo ideal: el caballeresco ¿Cómo? Trovadores y juglares, con sus canciones y romances, cantados o recitados en castillos y aldeas, fueron perfilando, creando y fraguando el nuevo ideal: el del caballero defensor de la fe, protector de viudas y hermanos y gran deshacedor de toda clase de entuertos, con lo que se dio un hecho incontestable de disciplina social Al contacto de la idea cristiana, el feudalismo se fue espiritualizando más y más, espiritualización que en lo imaginario se alimenta primero con los Cantares de Gesta y, después, con las novelas de caballería, y en la realidad se concreta con la Milicia de Cristo, las órdenes de los mejores guerreros, como los Templarios, por ejemplo, auspiciada y amparada por San Bernardo de Claraval y, en esa epopeya espiritual, según historiadores, primer movimiento democrático, por popular, de Europa: las Cruzadas por la reconquista de los Santos Lugares Me van a permitir que me carcajee de ese “final de la historia” proclamado por F Fukuyama Si no son lerdos o hipócritas, tienen que admitir que su llamada globalización poco o nada tiene que ver con esa risible teoría Si son sinceros, tendrán que aceptar que la realidad de la misma mejor responde y confirma “El choque de civilizaciones”, de Samuel Huntington Reflexionen Frente al dogma liberal económico que asegura que el comercio y las comunicaciones ponen fin a la hostilidad y la guerra, ¿la realidad que están viviendo no confirma la tesis de Huntington de que la globalización, por el contrario, acentúa los conflictos de las civilizaciones y la desesperación y rabia de los fundamentalismos? Antes de que contesten, les pido que vean y piensen en los hechos del terrorismo, la legalización por vía de acciones de “la guerra preventiva” que se está dando en Medio Oriente, lugar donde más descarnadamente los fundamentalismos islámico, judío y cristiano, más allá de toda retórica para las galerías, están imponiendo y templando el espíritu de esa su globalización, lectores, y donde los hechos muestran y confirman que la sobrevivencia y seguridad de los fundamentalismos están disciplinando a sus respectivos ciudadanos a una obediencia militarista, al tiempo que, paradójicamente, dan civilidad a sus guerreros, llámense estos guerrilleros, terroristas o soldados Esa es mi visión ¿Padeceré de astigmatismo o miopía? Ustedes tienen la palabra, estimados lectores Así las cosas, espero entenderán el regocijo que expresé al comienzo de la presente, ya que en la iniciativa del dilecto nieto de Francisco Franco (caudillo por la gracia de Dios y paladín de la “reserva espiritual de Occidente”), José María Aznar, apoyada por España, Portugal, Polonia, Italia y el Papa, de que en la futura Constitución del bloque comunitario se asiente y se deje bien en claro las raíces cristianas de la Unión Europea, veo y siento, como en el pasado, una necesidad existencial de la Civilización Occidental y Cristiana en ese su mundo globalizado Al menos, claro, que exista otra forma de globalizar con lealtad y dignidad para todos, sin agravio para nadie ¿Será? Y con esta pregunta les deja con Dios EL CABALLERO RIBALDO

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