PERMANENCIA VOLUNTARIA: "Nicotina"

lunes, 13 de octubre de 2003
México, D F, 13 de octubre (apro)- Con una narrativa e imagen visual bastante sólidas, la cinta “Nicotina” es un claro ejemplo de que el cine mexicano apenas comienza a reconstituirse como industria Es decir, esta película se siente un producto mucho más maduro que decenas de filmes mexicanos de los últimos 4 o 5 años Y es que “Nicotina” está a la altura de “Y tu mamá también”, con todo y que tiene un par de fallas La película gira en torno a una estafa en la cual un “hacker” llamado Lolo (Diego Luna), y dos hampones de nombre Nene (Lucas Crespi) y Tomson (Jesús Ochoa), tratarán de vender a unos rusos las claves que permiten el acceso a todas las cuentas de un banco suizo De esta historia se entretejen tres subtramas: la de un peluquero, Goyo (Rafael Inclán), y su esposa Clara (Carmen Madrid), y la de Beto (Daniel Giménez Cacho), un farmacéutico y su mujer (Rosa María Bianchi), y la de Andrea (Marta Beláustegui), una concertista que no ha podido realizarse profesionalmente Todas estas subtramas las une su extraña relación con la nicotina y la infelicidad Pues la mayor parte de los protagonistas se encuentran atrapados en una vida que no desean La cinta fluye de maravilla, mucha agilidad en el manejo de cámaras, mucha acción, es decir, todo el tiempo están pasando cosas que nos mantienen en suspenso, y otras --mucho humor negro-- que nos matan a carcajadas, aunque a veces esto entorpece el desarrollo de la trama (primer error) Es notable el trabajo actoral de todos los protagonistas, hasta del mismo Luna que, aunque sigue siendo él mismo, su interpretación cae de maravilla Y qué decir de la parte visual, que nada le pide a una producción hollywoodense “Nicotina” es intensa: todos los personajes experimentan conflictos profundos, aunque se encuentran disfrazados de miles de bromas, mismas que al final nos dejan con una extraña sensación, la misma que deviene cuando la selección mexicana pierde en los mundiales de manera circunstancial (segundo error) es decir, nos queda la sensación de que pudo haber sido para más

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