Descubren vestigios prehispánicos en Palenque

miércoles, 15 de octubre de 2003
* Es la parte frontal del trono del rey Ahkal III Tuxtla Gutiérrez, Chis , 14 de octubre (apro)- Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dieron a conocer el hallazgo en Palenque de un tablero esculpido que fue la parte frontal del trono de Ahkal Mo´ Nahb´ III, en el que están labradas las efigies de cinco personajes, entre las que resalta la el famoso gobernante K´nich Janahb´Pakal, también conocido como Pakal II o El Grande El arqueólogo Arnoldo Velásquez Cruz, coordinador del Proyecto Arqueológico Palenque, narró hoy que todo comenzó a principios de junio del 2002, cuando se puso en marcha la excavación del edificio denominado Templo XXI Ahí, las bóvedas y buena parte de los muros estaban derrumbados Grandes árboles crecían encima del templo derruido, poniendo en riesgo la estabilidad de los que aún quedaba en pie La vegetación fue retirada y el escombro, gradualmente desalojado Poco a poco fue quedando a la vista lo que quedaba de aquel antiguo y alguna vez magnifico templo maya Sin ser de grandes dimensiones (23 metros de largo por 9 de ancho), destacaba por su excelente sistema constructivo El basamento fue construido con bloques de piedras grandes y bien cortadas El santuario había tenido dos espaciosas crujías, bóvedas altas y dos accesos ubicados en las fachadas norte y sur Conforme avanzaban los trabajos fueron apareciendo varios fragmentos de tableros, incluyendo algunos que resultaron ser complementarios del denominado de los Guerreros del Templo XXI Para agosto de 2002, la liberación del edificio estaba casi totalmente concluida Solamente faltaba retirar el escombro del lado este del edificio, una pequeña área de 20 metros cuadrados “Todo parecía indicar que el Templo XXI no habría de ser escenario de ningún hallazgo extraordinario Pero, tal como suele ocurrir en las investigaciones arqueológicas, las sorpresas a menudo llegan hasta el final “El día 27 de agosto, al excavar el ángulo sureste del templo, del escombro surgió el primer indicio, una pequeña pero significativa señal de lo que habría de ser un descubrimiento importante”, dice Velásquez Cruz Entre la tierra y las piedras se detectó una plataforma de mampostería y sobre ella, un fragmento de laja monolítica, cuyo canto frontal estaba decorado con algunos glifos finamente labrados La excavación se tornó cautelosa, pues había grandes posibilidades de que en ese lugar estuviese enterrada el resto de la inscripción Se retiró todo el escombro que cubría esa sección de la crujía y se descubrió que esa plataforma era realmente un trono Al mismo tiempo se localizaron más fragmentos de la laja monolítica, algunos de los cuales tenían textos glíficos tallados sobre el canto Esa laja había servido como la banca o asiento del trono mismo Dos días después, el 29 de agosto, fue desalojado el escombro de la parte frontal del trono Frente a él apareció una sospechosa laja de piedra caliza, rota en once fragmentos mayores; uno de ellos estaba ligeramente inclinado; al explorar al tacto la parte inferior, los arqueólogos notaron la presencia de relieves esculpidos Al mirarla se dieron cuenta de que tenía cartuchos glíficos labrados, pintados de un intenso color rojo Y la sospecha quedó confirmada: se trataba de un tablero esculpido de grandes dimensiones Al girar los fragmentos fueron quedando a la vista trozos de texto glífico y rostros, cuerpos y atuendos de personajes humanos y –lo que era más sorprendente-- de extraños seres sobrenaturales A pesar de la tierra y el lodo adheridos al relieve, podían apreciarse los trazos firmes, precisos y al mismo tiempo delicados de un gran escultor palencano La excavación mostró que, originalmente, el tablero había estado colocado en la parte baja del trono, es decir, como un elemento decorativo Llevados al taller de restauración, los fragmentos del tablero comenzaron a ser ensamblados, labor que se prolongó hasta finales de octubre del 2002 El monumento fue restaurado en más del 90 por ciento y alcanzó sus dimensiones originales: dos metros con 28 centímetros de largo por 60 centímetros de ancho y siete de grosor Además de su mérito estético, el tablero es una fuente de información arqueológica e histórica muy valiosa Muestra a cinco personajes y cada uno de ellos es identificado por un breve texto glífico situado cerca de su cabeza Ellos son representados en la realización de una ceremonia ocurrida el 22 de julio del año 736, durante el reinado de Kínich Ahkal Mo´Nahb´ III, quien gobernó del año 721 a 736 después de Cristo El personaje central es el famoso gobernante Kínich Janahb´Pakal, también conocido como Pakal II o El Grande, ya fallecidos para ese entonces, y cuyos restos yacían en la gran tumba del Templo de las Inscripciones desde hacía medio siglo (murió en el año 683) Para los investigadores eso no deja de ser extraño, pues los sucesores de este prestigiado jerarca lo siguieron representando como testigo viviente de sus ceremonias más importantes Pakal fue el forjador del poderío de Palenque y después de morir se convirtió en una figura divinizada y protectora a la que los palecanos rindieron culto El texto glífico del personaje central que identifica a Pakal ofrece un dato importante, pues señala que en su regreso del inframundo él se presentó personificando a un antiguo gobernante palencano llamado Ch´away U Kokan, que quiere decir: “El que se transfigura con su espina para sangrar” Para reafirmar visualmente ese vínculo, Pakal luce una diadema que incorpora el nombre glífico de dicho personaje Ch´away U Kokan gobernó mil años antes Palenque, se estima que su reinado fue en el año 252 antes de Cristo, fue quien puso por vez primera las imágenes de los dioses dentro de un templo, GI (deidad celeste), GII (deidad de la tierra y la agricultura) Fue este gobernante el iniciador del culto a los dioses de Palenque Para Arnoldo Velásquez y Laura Pescador, ésta última, delegada regional del INAH, apenas se ha explorado del 15 al 20 por ciento de todo el territorio de lo que fue la gran urbe de Palenque, en un área de 22 kilómetros cuadrados, donde han detectado al menos mil 500 estructuras “Palenque nos depara todavía para muchos años adelante, muchas sorpresas”, vaticinó Arnoldo Velásquez

Comentarios