México, su apuesta por la cultura

jueves, 30 de octubre de 2003
* Presenta Armando Ponce libro del equipo de cultura de Proceso * México, “país sin memoria": Rafael Rodríguez Castañeda * El periodismo no cambia al mundo, sólo lo describe: Leñero México, D F, 29 de octubre (apro)- Producto de una labor periodística de tres años, y de cara al nuevo milenio, el libro México, su apuesta por la cultura, elaborado por el equipo de la sección cultural de Proceso, fue presentado esta noche en el Polyforum Cultural Siqueiros La reseña estuvo a cargo de Vicente Leñero, miembro del consejo de administración de CISA y fundador de la revista; el director del semanario, Rafael Rodríguez Castañeda; del rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente; del dramaturgo Víctor Hugo Rascón; de la periodista Raquel Peguero –quien fungió como moderadora--, y del coordinador del texto, Armando Ponce El director general de Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda, destacó “la línea del periodismo con independencia crítica ante el poder y ante los poderosos” que se ejerce en el semanario “Esa –dijo-- ha sido, por supuesto, característica toral de la sección de cultura de Proceso Desde el momento mismo del nacimiento de Proceso, su sección de Cultura adquirió una marca de fábrica que le imprimió quien fue su conductor hasta 1996, al mismo tiempo que subdirector de la revista, Vicente Leñero: reportear los acontecimientos culturales, más que valorarlos o enjuiciarlos, sacarlos a la luz, investigarlos y difundirlos, sin interés más prevaleciente que el periodístico “Pero Proceso tiene otra característica que asoma la nariz en ocasiones como esta Como pocas instituciones en el país, y no sólo hablo de instituciones periodísticas, a nuestra revista la ha caracterizado la memoria Y digo que en ocasiones como esta por una razón: desde hace tiempo, y sobre todo hace tres años, vivimos vivimos el país sin memoria, el país no del nunca jamás, sino del nunca fue…” Vicente Leñero recordó, por su parte, que fue con Eduardo Deschamps, “en los primero años del Excélsior de Julio Scherer García, quien ganó para la cultura un sitio propio, exclusivo, de periodismo reporteril” Añadió que “hoy en día ya no se puede concebir un diario en México que carezca de una sección cultural donde la cultura, ese extraño fenómeno que produce urticarias, alegrías, asmas, incomodidad extrema, sea expuesta como la actividad más noble de nuestra vida colectiva “Desde el humilde rincón de un oficio, el periodismo se compromete sólo con el testimonio de nuestras realidades: esto que se ve, esto que se piensa, esto que se descubre”, señaló “El periodismo no está hecho para cambiar el mundo, sino para describirlo, y el periodismo cultural –este que nos ejemplifica el libro de Armando Ponce y sus colaboradores, este que rebosa de talacha reporteril— no pretende descifrar, no esclarecer el sentido de la cultura durante el siglo XX, sino mostrarnos su contundente realidad” Leñero recuerda que “en Proceso siempre entendimos que es el averiguador que interroga, que huele, que husmea, que investiga, quien merece a cabalidad el título de periodista No el hacedor de artículos publicados en diarios o revistas, por muy oportunos o trascendentes que resulten sus escritos De manera semejante –siempre bajo los códigos aprendidos en Proceso— es posible hablar de las revistas o los suplementos culturales que se vuelven ‘periodísticos’ cuando enfrentan la realidad de la cultura bajo la óptica del reportero “Por eso –continuó el escritor— se afirma que se empezó a hacer en México periodismo, genuino periodismo cultural, cuando los diarios entendieron que los fenómenos de la creación y la divulgación artística merecían ser tratados, investigados, con las armas básicas del oficio reporteril Cuando se entendió, simplemente, que la cultura era también noticia Y no fue de la noche a la mañana” Invitado a participar en la presentación, ausente por un accidente, Guillermo Tovar y de Teresa envió un texto que fue leído por el dramaturgo Víctor Hugo Rascón El cronista de la Ciudad de México, precisa: “Yo tengo la impresión de que este libro es capital como opción recapituladota, ordenada, expresiva, testimonial de la cultura del siglo XX en México: lo que es muy interesante es la conveniencia de los signos editoriales, es decir, no es nada más el tutelaje de lo académico sobre la realidad –que es la vida del periodismo, del reportaje--, ni del reportaje sobre lo académico, sino es una convivencia que con Grijalbo establece Proceso: la posibilidad más amplia de encontrar la red que sobrevive y que mantiene viva esta revolución cultural” Pero retoma el libro para hacer una crítica al actual gobierno, al que ve como una amenaza de desmantelamiento de las instituciones fundacionales del país, como es el caso del Instituto Nacional Indigenista, “que desapareció de un plumazo” Agrega: “En ese sentido hay un riesgo enorme de que por efectos de la banalidad, por efectos de la ignorancia, se empiece a atentar contra instituciones y herencias culturales de ese proceso maravilloso que, en este momento, es único en el mundo entero El desmantelamiento viene cuando las propuestas chabacanas se imponen sobre la razón Las propuestas chabacanas son aquellas que no toman en cuenta la realidad” Ejemplo de ello, cita Tovar y de Teresa, es la construcción de la nueva Biblioteca Nacional, en la cual se está poniendo más atención “al continente que al contenido”, y que afectará a la “gran Biblioteca Nacional” que ya está en la UNAM y otras más, ya que se quedarán sin recursos o serán insuficientes los que se les destinarán porque la mayoría se irá a la construcción del nuevo edificio “Porque ya pasó la época de lo faraónico, ya pasó la época del monumentalismo”, insistió en la presentación del libro de Proceso Por su parte, el rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, señaló que “no es posible concebir el avance del periodismo y la libertad de expresión en nuestro país en los últimos 27 años, sin la participación de los reporteros, columnistas, investigadores y fotógrafos que conforman la revista Proceso, encabezados durante mucho tiempo por ese periodista de agudeza y finura extraordinarias que es Julio Scherer García “Hoy, bajo la dirección de Rafael Rodríguez Castañeda, el equipo de la revista continúa tomándole el pulso a la nación, investigando y denunciando, pero sobre todo alentando y propiciando la discusión abierta de las ideas y las opiniones de todos los sectores de la sociedad mexicana” Por último, Armando Ponce, responsable de la sección cultural de la revista, planteó las interrogantes que dieron origen al libro: “¿Cuáles fueron en México, durante el siglo XX, las diversas expresiones que predominaron en las artes plásticas, la literatura, la música, el teatro, la danza, la arquitectura, el cine?¿Quiénes sus creadores y sus obras significativas?” Entrevistas, artículos, crónicas, semblanzas, perfiles, encuestas, incluso ensayos breves, en total 150 trabajos son los que dan forma a esta publicación editada por Proceso, Grijalbo y la UNAM, la cual consta de ocho apartados Armando Ponce detalló el arduo trabajo que significó su elaboración, sobre todo porque había que contestar a una pregunta básica: ¿quién debe determinar lo que es recordable de una época? Cuestionamiento que fue resuelto con las armas del oficio periodístico: hacer un libro abierto y acudir a los testigos privilegiados del siglo, a los artistas, escritores e intelectuales acreditados, a los “sobrevivientes ejemplares”, explicó Ponce Así, los primeros consultados fueron los colaboradores críticos de la propia revista, como José Emilio Pacheco, Raquel Tibol, y el propio José Antonio Alcaraz, fallecido poco antes de entregar su texto que se integraría al libro Con miras al siglo XXI, Ponce apuntó en su presentación: “Hoy nuestras artes y nuestras letras buscan nuevos derroteros que están muy lejos de perfilarse como definitivos, y no sabemos si a estas alturas existe en México, concluido el aliento revolucionario, uno nuevo para intentar caminos”

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