BUZÓN DE APÓCRIFOS: Minimalismo

lunes, 24 de noviembre de 2003
México, D F, 24 de noviembre (apro)- Infelices por confundidos humanos: ¡Grrr! Nos preocupa e indigna que tantos de ustedes se debatan y no sepan resolver si en lo personal y el Estado que les rija deban ser gordos o flacos, esto es, si deben comer ávidamente de todo hasta ser estúpida y torpemente obesos, pesados, como figuras de F Botero o, por el contrario, ser parcos e incluso anoréxicos en el comer, para adquirir así una delgadez cadavérica proyectándose en un vacío abismal con una dolorosa vulnerabilidad como la que expresan tantas esculturas de A Giacometti, por ejemplo ¡Grrr! ¿No pueden pensarse y pensar en gobiernos y concretarlos con la encantadora euritmia, es decir, con la sabia, armoniosa y feliz combinación de las partes, propia de las artes griegas o en la esforzada e inclusa heroica concepción del arte milangelesco? ¿Qué les pasa? Perdonen mis palabras, queridísimos humanos, ya que las mismas no son más que el reflejo de la plática que, llevados por el grande amor que les tenemos, tuvimos en días pasados en el panteón perruno que nos ha consagrado –gracias por ello-- su imaginario colectivo; entre otros canes, se encontraban Flush, Pulgoso, Belkan, Lassie, Jerry, Buck, Riquet, Snoopy, Huesos y servidor de ustedes: Rintintín, a los que ya conocen si han leído a V Wolf, T Mann, J London, A France, han ido al cine, ven televisión o leen tiras cómicas Bien, sigamos Como les decía a todos nosotros sorprende y solivianta el que tiren por la borda, por seguir la moda, toda su sabiduría ¡Guau! ¡Qué es eso que por emperrarse en el “minimalismo”, de adelgazar sus gobiernos y hasta sus físicos, tantos de ustedes estén poniendo en peligro su sociedad e incluso sus vidas? ¡Qué disparate! ¡Guau! Me explicaré No nos sorprende ni desagrada que ante la gordura “boteriana”, bulbosa y sofocante que adquirieron tantos de sus estados y muchos de ustedes, hombres, corrieran, haciendo bueno eso de que la vida imita al arte, como dijera Oscar Wilde, al extremo opuesto, a imponer en todo o casi, los conceptos del “minimalismo”, corriente artística surgida en los 60 como reacción contra los gestos expresivos y la emotividad, y que reduce al arte a sus elementos esenciales y hasta abstractos e impersonales, que concibe, paradójicamente, la máxima expresividad con la mínima expresión, corriente cuyo lema es “menos es más” ¡Lástima, hombres, que tal pretensión no concuerde con tantas cosas de su existir, como sus gobiernos y vidas individuales! Vean si no La moda de tanto y tanto “!adelgazamiento” a fuerza en sus instituciones e individualmente, ¿dónde les está llevando? No pueden negar que en lo personal, a no pocos de ustedes, a la peligrosa anorexia, al punto que ya es considerada una amenaza social ¿Y el “adelgazamiento” del Estado exigido por el neoliberalismo? ¡Pues a lo mismo! ¿O no? Nos van a perdonar, pero mis compañeros y yo pensamos, y creemos que con razón, que si lamentable es que tantos de ustedes, por seguir la moda de estar delgados, coman poco y/o eliminen lo comido con vómitos provocados, purgas o lavados intestinales, no importándoles si con ello se ponen en peligro de muerte, no lo es menos el “adelgazamiento” forzoso, exigido y hasta impuesto al Estado por el neoliberalismo, e incluso más, ya que amenaza y pone en peligro de muerte a mayor número de ustedes ¿No es así? Píenselo Por nuestra parte, consideramos que sería de risa loca, sino fuera para que lloren, el que el “minimalismo” aplicado a sus instituciones por el neoliberalismo, basado engañosamente en la fórmula “menos es más”, en las privatizaciones, recorte y hasta prive a tantos de ustedes el gasto social, de ese que ampara y sostiene los servicios médicos, la educación pública, la posibilidad de acceder a una vivienda mínimamente digna, por ejemplo, y encima, con eso de los impuestos directos sobre alimentos y medicinas, puede condenar a tantos de ustedes a un mayor “adelgazamiento” de su alimentación y salud ¡Grrr! ¡Qué cosa! ¡Y eso sin contar que tanto “adelgazamiento” estatal puede privarlos incluso de empleo! Por otra parte, ustedes dirán, como ingeniosamente ya lo han hecho notar algunos de ustedes, si no es patético que destacados políticos, algunos de ustedes, que precisamente accedieron a sus respectivos puestos por ser hábiles, notables, poderosos dueños y/o administradores de grandes empresas privadas, recalco, como políticos, justifiquen sus tercas decisiones privatizadoras diciendo ¡que se sienten y/o son incapaces de administrar empresas públicas! ¿No es ese el colmo de los colmos? ¡Qué manera de minimalizarse a sí mismos! Ustedes dirán Para terminar, les digo que si nuestros puntos de vista disgustan a alguien, que se agarre si, como lo ha prometido, Riquet escribe también su carta Sin más y en nombre de todos, se despide de ustedes con perruna fidelidad: RINTINTIN

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