TRAS EL TRAZO: Tamayo "uno de los capítulos más brillantes de la gráfica mexicana"

lunes, 3 de noviembre de 2003
* Puntos de vista de Juan Carlos Pereda, especialista en el pintor México, D F (apro)- Aunque Rufino Tamayo consideró su producción de obra gráfica como secundaria, la realizó con la misma pasión que su pintura, muestra de ello son sus experimentaciones que le permitieron romper con una tradición de 150 años de gráfica El investigador Juan Carlos Pereda, curador del Museo Tamayo de Arte Contemporáneo y especialista en el pintor oaxaqueño nacido el 26 de agosto de 1899, señaló lo anterior al ofrecer un recorrido por la exposición “Tamayo Gráfica 1925-1991” Compuesta por una selección de 246 obras (xilografías, litografías, mixografías y aguafuertes), la exhibición da cuenta del desarrollo que tuvo Tamayo en este género de las artes plásticas, en el cual --a decir de Pereda-- hizo aportaciones a la tradición mexicana iniciada desde la época prehispánica y que ha tenido entre sus grandes exponentes a José Guadalupe Posada El investigador destacó que Tamayo trabajó por más de 70 años en la gráfica y se inició en la década de los veinte y no en los cincuenta, como ubicaban otros especialistas En la muestra se incluyen xilografías de los veinte y treinta, entre ellos una realizada en 1933 “que por primera vez se expone al público” Y relata que la pintora Olga Costa platicaba que conoció al también pintor José Chávez Morado, con quien contrajo matrimonio en 1935, en el taller de gráfica donde Tamayo hacía sus obras Era, según relató la crítica de arte Raquel Tibol en una de sus columnas de arte en la revista Proceso, el taller de litografía de Emilio Amero La exposición, que abarca las salas A y B del Museo Tamayo, comienza con una selección de gráficas en las cuales se pueden apreciar iconografías de la gráfica popular mexicana como campesinos, magueyes y una imagen de la Virgen de Guadalupe Sin embargo, Pereda hizo ver que tenían también elementos de arte internacional, entre ellos el alemán, adquiridos por Tamayo tras su primera estancia en Nueva York Se exponen también las imágenes que el pintor hizo para publicaciones como el “Cancionero mexicano” de Mexican Folkways, “Apocalypse” de Saint Jean, y no falta una muestra del trabajo que Tamayo realizó en el Tamarind Lithography Workshop en Los Ángeles, California Están incluidas 20 de las 28 litografías que permiten observar cómo el artista utilizó texturas que esencialmente eran “accidentes” Pereda contó que por ello Tamayo recibió críticas, en el sentido de que no sabía hacer litografías, pero “lo sabía tan bien que estaba experimentando” En la muestra se pueden apreciar también las iconografías con las cuales se ha identificado a la obra de Tamayo como las sandías, las cabezas y los perros ladrando, estos últimos “aparecen en su pintura en los años cuarenta” Sobresalen una serie de serigrafías, integrada por tres piezas, en las cuales se utilizaron para su impresión más de treinta tintas, y una obra de gran formato, 210 X 150 metros, que significó un reto para el artista porque entonces no se hacía gráfica de esas dimensiones Se tuvo que construir una maquinaria especial para lograr la impresión realizada en papel hecho a mano Las obras provienen de diferentes acervos, entre ellos de los herederos de Olga y Rufino Tamayo, la Galería de Arte Mexicano y la López Quiroga, la Colección de Arte Contemporáneo Fundación “La Caixa” de Barcelona, y el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca Pereda llamó la atención sobre el hecho de que en los museos del Estado hay poca obra gráfica de Tamayo: el Museo Nacional de la Estampa tiene sólo un ejemplar y el mismo Museo Tamayo cuenta con apenas cuatro El investigador, quien también curó exposiciones como “Tamayo Su idea del hombre (1999) y “Tamayo Obra en papel” (2001) señala en un boletín del Museo: “La síntesis del trabajo producido en el arte seriado que se presenta en esta exposición contiene segmentos significativos de la incursión de Tamayo en diversos talleres, así como muestras de los logros técnicos alcanzados con los distintos impresores, con quienes formó equipo para lograr obras de una belleza y calidad sin paralelo, y con esto protagonizar uno de los más brillantes capítulos en la historia del de por sí rico y prestigiado campo de la obra gráfica en México” La exhibición podrá ser visitada por el público del 30 de octubre al 1 de febrero del 2004

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