TRAS EL TRAZO: Bonampak, la trágica expedición de 1949

lunes, 22 de diciembre de 2003 · 01:00
* Exposición en Casa Lamm con más de 30 imágenes de aquel viaje * Fueron captadas por Manuel Álvarez Bravo y Arturo Sotomayor México, D F, 22 de diciembre (apro)- A casi 55 años de la famosa expedición que tuvo como resultado el descubrimiento de las ruinas prehispánicas de Bonampak, en Chiapas, el Centro de Cultura Casa Lamm presenta una exposición fotográfica "Expedición a Bonampak 1949" es el título de la muestra que reúne más de 30 imágenes tomadas, en su mayoría, por el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo, Arturo Sotomayor de Zaldo y Julio Prieto, quienes participaron en la aventura junto con el museógrafo Fernando Gamboa, el arqueólogo Carlos Frey y los artistas plásticos Raúl Anguiano y Franco Lázaro Gómez, entre otros Luego del viaje, Álvarez Bravo entregó sus fotografías a Sotomayor de Zaldo para ilustrar el libro "Dos sepulcros en Bonampak", donde el periodista relata: "Álvarez Bravo se abstrajo en la tarea de gobernar cuatro cámaras Mirándolo hacer cálculos y preguntas relativas a la clase de películas para tomar fotos a color, parecía una especie de brujo moderno realizando un acto mágico Luego dio otras órdenes relativas a las diferentes velocidades que se deberían dar a cada una de las cámaras, todas de distinta marca Recuerdo que eran una Bantam Kodak, una Leica, la Voigtlander y la propia de Álvarez Bravo, cuya marca no pude aprenderme" El título de su libro evoca el fin trágico que tuvo aquella expedición Entrevistado por esta reportera para el libro "México, su apuesta por la cultura", el pintor jalisciense Raúl Anguiano, quizá ya el único sobreviviente de quienes hicieron el viaje, relató la experiencia "Fue en mayo de 1949, y el día 3 murieron ahogados en el río Lacanjá Carlos Frey y Franco Lázaro Gómez Recuperamos sus cuerpos dos días después y los enterramos en la ribera Sucedió hace ya cincuenta años" Gómez fue de los primeros en partir de Tuxtla hacia la selva y sin imaginar siquiera el curso que tomaría la historia; Anguiano consignaba en su diario, el sábado 23 de abril: "despedimos a Franco, que en lugar de cantimplora lleva un gran bule lleno de agua Su padre, un anciano campesino indígena, lo despide pensativo" Días más tarde tocaría al propio pintor reemplazar el confort de su hotel en donde pasaba largas horas en la alberca, primero por un huequito en un avión de carga con rumbo a la selva, descrita como "sin fin", y finalmente por una hamaca desde la cual algunas noches contemplaba la inmensidad del cielo estrellado, y otras tantas soportaba el ataque de los moscos, los rugidos de los monos saraguatos y las gotas de lluvia que se colaban por su manga Su relato del martes 3 de mayo es el inicio de la tragedia con la que concluyo la célebre expedición Delata el cansancio que agobiaba al grupo, en el cual había ya varios enfermos Luis Morales, camarógrafo del "Noticiero Mexicano", Frey y Franco tenían que ir en canoa por una planta de luz que habían dejado en la ribera del río Lacanjá El pintor y Álvarez Bravo se quedaron para visitar las ruinas En la tarde, luego de comer, llegó Pedro Pech espantado porque había encontrado la canoa volteada y el sombrero de Franco flotando en el río: "¡Esos compañeros no están vivos: la canoa está volteada y no se ven por ningún lugar!", gritaba Un grupo, en el que se encontraban Julio Prieto y el propio Pech salieron a buscarlos En la noche, en medio de la lluvia regresaron con "el dolor y el espanto" reflejado en sus rostros Habían encontrado a Franco y Frey en el fondo del río, Morales no aparecía por ningún lado "Pálido y sucio", con las ropas desgarradas, encontraron a Morales al día siguiente; les narró cómo fueron arrastrados al fondo del río y cómo pudo salvarse Después fueron a rescatar los cuerpos de sus compañeros Frey y Gómez Por la noche, en el campamento, mientras preparaban sus cosas para regresar a El Cedro, la hija de la cocinera que los acompañaba en el viaje encontró una cabecita de barro "Es el último trabajo de ese hombrecito tímido y sensitivo que se llamó Franco Lázaro Gómez" Envueltos en hojas de palma, los cuerpos del descubridor de Bonampak y del grabador chiapaneco fueron sepultados en la ribera del río Lacanjá Ese mismo día, el jueves 5 de mayo, llegaron al río El Cedro; los recibió Gamboa, quien había regresado a la Ciudad de México días antes, y volvía a la selva al enterarse de las noticias El viernes 6 arribaron a Tuxtla Gutiérrez: "Al frente, a gran distancia, veo una azul montaña que semeja el perfil de un rostro trágico y yacente; por mi pensamiento pasan las imágenes de Carlos Frey y de Franco Lázaro Gómez, que se han quedado allá, en la inmensa selva, junto al río Lacanjá"

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