LOS PASOS PERDIDOS: Las secuelas del premio INBA-UAM

lunes, 8 de diciembre de 2003
México, D F, 8 de diciembre (apro)- A poco más de dos semanas de haberse otorgado, el Premio INBA-UAM –el principal concurso de danza en México-- sigue siendo centro de polémicas y discusiones Distribuido en tres categorías: “A” para profesionales con más de diez años de trayectoria, “B” para aquellos con experiencia entre tres y diez años, y “C” para aquellos que se inician en la creación coreográfica, el INBA-UAM contó para ésta, su 24 edición, con un jurado que incluyó a Duane Cochran, Héctor Chávez, Graciela Torres, Patricia Aulestia y el alemán Fred Traguth Divididos e incluso enemistados entre ellos, los integrantes del jurado decidieron hacer pasar a la final que se realizó en el Palacio de Bellas Artes sólo una coreografía de la categoría “C”, cuatro de la “B” y dos de la “A” Para la premiación optaron por dejar desierto el segundo lugar de la categoría “A”, dándole el premio más importante a Manuel Stephens; en la categoría “B” el primer lugar fue para Gilberto González y, empatados en segundo lugar, quedaron Magdalena Brezzo y Mauricio Nava; en la “C”, Jerildy Bosch et al obtuvieron el primer lugar Indignada ante los resultados, Teté López-Llera, finalista de la categoría “A”, inició una cruzada para recabar firmas y hacer público su desencanto por los resultados del concurso ante las autoridades del INBA y Conaculta En su lectura, resulta imprescindible revalorar el significado del Premio INBA-UAM, y buscar con ello la posibilidad de que se trabaje a fondo en una propuesta realmente seria y confiable Al mismo tiempo, intenta que, al menos en esta ocasión, quede asentado el fracaso que tuvo la función final en el Palacio de Bellas Artes, donde todos los participantes de alguna forma salieron descorazonados y poco motivados para seguir adelante con su trabajo En su columna semanal, Gustavo Emilio Rosales impugnó no sólo las decisiones del jurado, sino la forma en que se hizo De alguna manera destacó que más allá de cualquier decisión por inapelable que ésta sea, es absurdo hacer pasar a dos grupos a una final, y no permitirle a uno de ellos obtener el segundo lugar Resulta contradictorio que, hasta el día de hoy, las autoridades responsables del INBA-UAM no hayan salido al paso para responder por las acusaciones de las que han sido objeto Parecería que la ‘ley del avestruz’ se ha convertido en su estrategia fundamental Valdría la pena volver la mirada hacia el gremio de la danza y ver cómo ha sido golpeado sistemáticamente por recortes presupuestarios, malas administraciones de los espacios escénicos, pésimos criterios de selección para la Red de Festivales y la casi nula posibilidad de tener acceso a fondos para la producción de sus obras Gilberto González ha ganado en dos ocasiones el Premio INBA-UAM y, al día de hoy, sobrevive de milagro, trabajando en actividades que ni siquiera tienen que ver de forma estricta con su vocación Lo mismo sucede con Manuel Stephens, quien durante años ha sobrevivido precariamente como bailarín y que, cuando menos, se merecería la posibilidad de poder vivir de su trabajo Quienes han decidido que la danza es su “llamado interior”, lo hacen a pesar de las insufribles condiciones laborales del gremio de la danza Hace unas semanas Saúl Juárez se ‘paraba el cuello’ presumiendo de las escuelas de danza del INBA Valdría la pena que también se asomará a la fatídica realidad a la que están condenados los bailarines y coreógrafos una vez que salen de la escuela Y no sólo ellos sino el gremio en general El INBA-UAM siempre ha sido un trampolín para lograr pisar Bellas Artes de forma digna A pesar de cualquiera de sus resultados, este es un buen momento para evaluar a fondo las necesidades del gremio, sus conflictos y, por supuesto, su sobrevivencia ante un presente tan incierto

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