CINE/ PERMANENCIA VOLUNTARIA: "Mátame suavemente", el gusto por el peligro

martes, 25 de febrero de 2003
México, D F (apro)- Alis (Heather Graham), una bella diseñadora de páginas web, no sabía el placer que una relación enfermiza podía causar hasta que conoció a Adam (Joseph Fiennes), un guapo alpinista, siempre al borde del peligro, en la cinta dirigida por Kaig Chen, “Mátame suavemente” (“Killing Me Softly”, EU, 2003), un thriller perturbador en donde la pasión desenfrenada es el componente principal Todo comienza una mañana cualquiera Alis está dispuesta a cruzar la calle cuando su mano roza con la de Adam En ese momento ambos quedan flechados, y no tardarán más de un día en sostener relaciones sexuales salvajes Alis deja a su marido y su vida cómoda y convencional para irse con Adam y su mundo impredecible Al principio todo es aventura, todo es sorpresa, pero poco a poco el pasado oscuro de Adam y algunas cartas anónimas comienzan a arrojar sospechas ¿Quién es el hombre con el que Alis se ha casado? Sea lo que sea, la vida de Alis parece correr peligro, sin embargo, la duda prevalece, por lo que el sospechoso permanece en el anonimato hasta el final de la cinta “Mátame suavemente” es una cinta pasional, llena de emociones fuertes que nos llevan de arriba a abajo, seducidos por la adrenalina y la aventura; matándonos suavemente Si bien es cierto que la cinta maneja un componente psicológico importante, no es lo más fuerte de la historia, pues ésta se enfoca básicamente en el peligro que corre Alis y el supuesto culpable; el suspenso es el rey, y está dado más que por el guión, por el director Kaig Chen, quien utiliza el factor distracción para volcar nuestra atención sobre cosas y personas insulsas o que poco tienen que ver con el culpable “Mátame suavemente” nos mantiene pegados al asiento y maravillados con el físico de Heather Graham y, por qué no decirlo, con el porte y carácter de Fiennes, aunque a veces cause temor Pero también perturba con esa violencia que se desprende del sexo --mayor que “Relaciones peligrosas” (con Michael Douglas), y posiblemente igual que la cinta de Polansky, “Luna amarga”--, y ese deseo culpable que deviene de la relación Alis-Adam, pues antes que las cosas se salgan de control, uno fantasea con ese par, y hasta considera que su trato es romántico ¡Cuán equivocados estábamos!

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