MUSICA/ CANTO RODADO: "Leyenda de la Xtabay"

jueves, 13 de marzo de 2003
México, D F (apro)- En 1996, la disquera hollywoodense The Right Stuff, subsidiaria de EMI Records, tuvo a bien remasterizar algunas de las grabaciones de la fenomenal cantante peruana Yma Sumac (nacida en 1924 y a quien le dedicamos aquí la columna de la semana pasada), en formato digital: “Fuego de los Andes”, “Mambo!”, “Leyenda del Jíbaro”, “Leyenda de la Virgen Solar” y “La voz de La Xtabay”, con la orquesta de Les Baxter A este último compacto (el primero de Yma Sumac en Hollywood y que data de 1950) se añadieron las canciones de otro registro denominado “Inca Taqui: Cantos de los Incas”, en arreglos del exesposo de la vocalista, Moisés Vivanco, para formar en total de 16 melodías que incluyen las notas originales de contraportada en aquellos discos Les Baxter (Texas, 1922-California, 1996), autor de la música para la serie televisiva del perrito “Lassie”, fue el compositor responsable de dos temas: “La Xtabay: hechizo del amor desconocido“ y Accla Taqui: canto de las doncellas elegidas” En la explicación para “La Xtabay”, se cuenta: “La Xtabay, una adorable virgen inca, se enamoró de un alto sacerdote del reino azteca Empero, era una amor prohibido, ya que él provenía de una casta superior y ella era una simple campesina La joven niña no pudo ocultar su cariño en su corazón y lo cantó a las montañas, los vientos y a todo lo que escuchara su lamento Su voz era tan profunda y encantadora, que finalmente alcanzó los oídos del lejano príncipe, quien murió al oírla” Las notas de la contraportada (a todas luces falsas) agregaban que La Xtabay “era una mujer misteriosa y adorable, según una leyenda de los incas” En 1951, la revista norteamericana “Fate” publicó un artículo laudatorio de Ray Palmer y Jack Ross, consignando: “La Xtabay es la más escurridiza de todas las mujeres La busca uno en vuelos eróticos y se le piensa hermosa, como el sol matutino en pos de las cumbres de las montañas Su voz llama en cada murmullo del viento Su llamado al amor desconocido crece y cualquier virgen que haya consumado noches de tiernas caricias, aparecerá en las hojas secas del invierno Esto significa que uno seguirá el canto de La Xtabay, aunque tenga que caminar solitario toda su existencia” En realidad, se trata de una vetusta leyenda de las tierras del Mayab Hacia 1919, el escritor Emilio Abreu Gómez (1894-1971) escribió su primera obra teatral “La Xtabay, leyenda en un acto”, que se estrenaría en el Teatro del Murciélago hacia 1923 (y si usted ha ido a “La ciudad blanca” de Mérida, en la carretera a Chichí Juárez se alza el monumento a La Xtabay) También Rosario Castellanos (1925-1974) hizo alusión a esta mujer en “El eterno femenino”: “Vuela, vuela palomita y salúdame al pasar a Eva y a la Malinche, a Sor Juana, a La Xtabay y a la Guadalupanita, si vas por el Tepeyac” Las antropólogas Cecilia Rosado Avilés y Georgina Rosado Rosado son quienes mejor abordan esta leyenda en “La Xtabay: mujer, sensualidad y poder en un mito maya; un acercamiento a los arquetipos femeninos” Ellas analizan que “La Xtabay” es uno de los mitos más difundidos y conocidos dentro de la tradición literaria yucateca Afirman que la leyenda de la hermosa mujer de características indígenas, que se aparece cerca del árbol sagrado de los mayas (la ceiba), para matar a los hombres con los encantos de su apasionado amor, trasluce toda una gama de valores asociados a la sexualidad humana, la virtud y, por ende, a la feminidad: “La Xtabay forma parte de todo un grupo de figuras que aparecen en las literaturas indígenas, cuya presencia en el mundo material expone una explicación de la relación que impera entre el hombre y la naturaleza En algunas de las recreaciones de La Xtabay, ella forma parte de la ceiba pese a lo incongruente del hecho, si se considera que la ceiba es un árbol sagrado maya No obstante, en algunas versiones, la ceiba encarna a la Xtabay y los hombres atrapados por ella se incorporan al árbol de forma tal, que para terminar con su influjo es necesario cortar el árbol y, aún más, quemarlo entre los quejidos y lamentos de las víctimas de ese terrible ser” (Víctor Suárez Molina, en “El español que se habla en Yucatán”, equipara a La Xtabay con la flor de Xtaabentún, “cuyo nombre científico es “turbina corymbosa, yerba trepadora de la que se obtiene un licor”) Sin embargo, desde la misma tradición oral nos llega la corrección de aquella interpretación errónea señalada por las antropólogas: “Árbol sagrado y bueno es la ceiba como para que de su seno pueda nacer algún ser maligno No, la mujer Xtabay nace de una mala planta punzadora y, si se le encuentra junto a la ceiba, es porque puede ocultarse en su tronco, que es ancho, para sorprender a sus víctimas” La idea de La Xtabay asociada a una planta punzante, se repite en diversas versiones, donde se puntualiza que su cabello es blanco como el fruto de la planta en cuestión, y su origen “se encuentra relacionado con la diosa prehispánica Ixtab, que se aparecía cerca de los árboles frondosos para conducir a los suicidas al paraíso” (Sylvanus G Morley, en “La civilización maya”, refiere que los antiguos mayas tenían una diosa especial, “que era la patrona de los que se habían privado de la vida ahorcándose: la llamada Ixtab, diosa del suicidio”) Las investigadoras Rosado explican que el proceso de evangelización transformó en serpiente demoniaca a La Xtabay, dejando de ser un culto femenino relacionado con la Luna y la Tierra: “La Xtabay se aleja de sus orígenes y llega a nosotros convertida en un ente maligno, que utilizando la figura de una mujer indígena de belleza irresistible, encanta a los hombres proporcionándoles el mayor de los placeres y luego la muerte Sin embargo, la leyenda misma señala que no es posible entender las acciones de ‘la engañadora’, como también se conoce a La Xtabay, si se desconocen sus orígenes” La historia relata la existencia de dos mujeres de comportamientos totalmente contrapuestos: una es Xkeban, llamada en la traducción castellana “la pecadora”, que vivía y gozaba del amor con cuantos hombres pudiera (pero de gran nobleza y caridad hacia los desprotegidos), y la otra esgrimía una “virtud” inquebrantable en relación con su actuación sexual, pero era mezquina en cuanto a su relación con los otros Esta es la dicotomía que cautivó a Baxter para representar a Yma Sumac como la misma deidad de La Xtabay en aquel disco, pero trocando sus orígenes al imperio inca, cuyo último emperador, Atahualpa, ciertamente era pariente de la cantante En “La tierra del faisán y del venado”, Antonio Mediz Bolio establece una clara asociación entre las apariciones de La Xtabay y los fogosos deseos del adolescente, puntualizando que La Xtabay no sale de la ceiba ni surge “del monte”, sino del interior del individuo como reflejo de sus propios instintos: “La Xtabay es la mujer que deseas en todas las mujeres y que no has encontrado” El desarrollo del mito femenino es amplio y de riqueza complicada Existen ocasiones en que La Xtabay no aparece vestida con la ropa tradicional maya, sino desnuda bajo su larguísimo cabello, como cuenta Roque Sosa: “Llegó hasta él la voz dulce y doliente de una mujer que junto al tronco ancho y robusto de una ceiba, lucía la belleza pagana de sus desnudeces” Carlos Franco Sodja recoge su propia versión en “Leyendas mexicanas de antes y después de la Conquista” (Edamex), en tanto que el análisis de las investigadores Rosado puede encontrarse en la red Internet, en el portal mucuyuadymx (“Yucatán: identidad y cultura maya”) de la Universidad Autónoma de Yucatán Y por supuesto, está el canto de Yma Sumac, quien pese a su avanzada edad aún se pasea por California

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