ADELANTO DE LIBROS: "Nowhereman. Los últimos días de John Lennon", de Robert Rosen

martes, 15 de abril de 2003
México, D F (apro)- Bajo el aval de Random House Mondadori, el público mexicano puede tener acceso a “Los Diarios de John Lennon”, según los presenta el periodista neoyorquino Robert Rosen, quien tuvo acceso a ellos tras la muerte del Beatle, asesinado en 1980 frente al edificio donde vivía en Manhattan En su colección Reservoir Books, la editorial presenta al periodista escuetamente como “escritor de discursos del Pentágono y editor de periódicos clandestinos”, e incluye un preludio, donde éste cuenta cuál fue el destino de esos diarios que registra de memoria, pues le fueron robados de su departamento tras dos años de trabajo Para Random House Mondadori, el volumen de 239 páginas “desmitifica la figura de John Lennon”, al menos en sus últimos días, como “un hombre dedicado a su familia, al cuidado de su hijo Sean y a los quehaceres domésticos” El siguiente es el Preludio de Rosen, una historia fascinante que ojalá corresponda a los sucesos reales: * * * Veinticuatro horas después de que John Lennon fuera asesinado, el 8 de diciembre de 1980, su ayudante personal Fred Seaman, un íntimo amigo mío, vino a mi apartamento Estaba visiblemente consternado, con los ojos inyectados de sangre y las lágrimas corriendo por su cara Había trabajo por hacer, dijo El verano anterior, durante una larga estancia en las Bermudas, John le había dicho que si algo le pasaba, era tarea de Seaman escribir la verdadera historia de sus últimos años Esta no sería el cuento oficial de un hombre hogareño feliz, excéntrico, que criaba a Sean y horneaba el pan mientras Yoko manejaba el negocio familiar Al contrario, sería la historia de una superestrella atormentada, prisionero de su fama, encerrado en su recámara, que desvariaba sobre Jesucristo mientras una comitiva de sirvientes atendía cada una de sus necesidades “Sería la biografía definitiva de John Lennon”, me dijo Seaman “Es lo que John quiere Es nuestro deber cumplir su voluntad” Opté por creerle No tenía razones para no hacerlo Yo era un escritor desempleado de 28 años, con una licenciatura en periodismo, cuya última ocupación había sido la de chofer Conocía a Seaman desde el colegio, había sido su editor en el periódico de la escuela El había empezado a trabajar para Lennon en enero de 1979 Al día siguiente de empezar a laborar, me dijo: “Tenemos que hacer un libro juntos” Dije que sí Durante los dos años siguientes, me llamaba varias veces a la semana desde cualquier lugar donde se estuviera quedando con Lennon --el Dakota, Puerto Cold Palm Beach, las Bermudas-- y me contaba, con explícito detalle, qué estaba ocurriendo Yo tomaba notas extensas en mi diario Tras al muerte de Lennon, Seaman fue promovido a asistente ejecutivo de Ono Estaba al mando del Dakota, y empezó a darme la materia prima que yo necesitaba para escribir la biografía: cintas de audio y video inéditas que Lennon había grabado, fotografías y diapositivas que Seaman había tomado en el transcurso de dos años, y notas que John había escrito describiendo los encargos y servicios diarios de Seaman En mayo de 1981, Seaman me dio los diarios de Lennon Me aseguró que John le había dicho que, en caso de que muriera, utilizara cualquier material que necesitara para contar la historia completa de su vida Era obvio que aquellas agendas de escritorio de la revista “New Yorker” con tapa de cuero eran la clave del proyecto que Seaman había previsto Sin embargo, no fue hasta el miércoles 12 de octubre cuando empecé a transcribir los diarios de Lennon Fue un trabajo agotador que continuó cabalmente hasta finales de noviembre Sin importar cuánto transcribiera, siempre hacía más, la tarea parecía interminable Me impuse una rutina que rara vez variaba: me levantaba a las 5 am, saltaba de la cama y me sumergía en los diarios Después, durante las siguientes 16 horas, abastecido de café y anfetaminas, luchaba con los garabatos, los códigos y los símbolos de Lennon A medida que transcribía sus palabras en mi IBM Electric, las decía en voz alta como un conjuro, y empecé a sentir lo que parecía ser la energía de Lennon fluyendo a través de mí Veía por primera vez cómo era realmente su vida Me atemorizó su fanática disciplina, su total compromiso con la esclavitud de llevar un diario, que él mismo se había impuesto Yo nunca había visto nada semejante El lo apuntaba todo: cada detalle, cada sueño, cada conversación, cada bocado de comida que se llevaba a la boca, el flujo perpetuo de la conciencia Y todo era una enorme contradicción Ahí estaba un hombre que aspiraba a ser como Jesús y Ghandi mientras anhelaba dinero y placeres carnales Para Lennon sus diarios eran su religión El trabajo era lento y arduo Sentía como si estuviera traduciendo una lengua extranjera escrita en un alfabeto diferente Ponía tanta energía en descifrar cada palabra, y en algunos casos cada letra, que no tenía idea de lo que él había escrito hasta que leía de nuevo el pasaje entero; entonces podía completar por el contexto las palabras y las frases que faltaban Durante seis semanas viví como un monje, confrontando diariamente el Evangelio según John Para comprender en un sentido visceral la vida de Lennon, comía las mismas comida que él Hacía dieta, bajé 12 libras, hasta que adquirí un peso de 138 libras, cercano a las 135 de Lennon Vivía como él habría vivido, pero sin Yoko, sin Sean, sin el equipo de doncellas, cocineros, institutrices, choferes y otros sirvientes asignados, videntes y asistentes personales Vivía como él habría vivido sin su pasado Beatle, sin su presente de superestrella, sin sus 150 millones (cf pág 35) Sus palabras eran mi única compañía; vivía en un aislamiento virtual Entonces, el 4 de enero de 1982, Ono despidió a Seaman Este aseguró que el proyecto continuaría, le había dado su palabra a Lennon de que contaría la verdadera historia Yoko, dijo él, no objetaría Además, ahora tenía un “ángel” que financiaría el libro Todos nuestros gastos serían cubiertos Así mismo, después de tanto tiempo trabajando arduamente, ya era hora de que me tomara unas vacaciones El 9 de febrero volé a Jamaica Cuando regresé a Nueva York, el 27 de febrero, mi apartamento había sido saqueado Todo en lo que yo había estado trabajando --los diarios, las fotocopias de los diarios, las transcripciones, el manuscrito, las cintas, las fotos-- se lo había llevado No había señales de una entrada forzada Había sido Seaman, el tenía llaves Sólo entonces comprendí que prácticamente todo lo que Seaman me había dicho sobre el porqué del proyecto era mentira Caí en un estado cercano a la parálisis, pero me las arreglé para presentar una queja a la policía El detective con el que hablé me dijo que no se podía hacer nada Yo no podía probar que se había cometido un delito Los diarios de Lennon me perseguían Me despertaba en la mañana y los detalles regresaban como una avalancha Empecé a tomar notas de todo lo que podía recordar A mediados de abril había conformado un manuscrito, que incluía la información de los diarios y todo lo que había sucedido desde el día en que Lennon había sido asesinado Una de las personas a las que envié el manuscrito fue Jann Wenner, director y editor de Rolling Stone Nos vimos a principios de julio Dijo que creía mi historia, pero que no podía hacer nada porque yo no tenía pruebas El necesitaba tiempo para pensar Nos vimos de nuevo, días después, esa semana de nuevo El había hablado con Ono Ella desconocía que los diarios estuvieran perdidos Sólo tenía una opción, dijo Wenner: “Cuéntale tu historia a Yoko Ono Quiero salvar tu karma” El 16 de agosto fui al Dakota para ver a Sam Hvadtoy, el novio de Ono Le dije todo lo que sabía Un mes después vi a Ono en persona Cuando convine en permitirle leer mis diarios personales, me puso en su nómina Al día siguiente le presté los 16 volúmenes de mis diarios Estos cubrían más de tres años, desde el día en que Seaman fue contratado hasta el día en que yo me había ido a Jamaica Ono utilizó la información de mis diarios para hacer arrestar a Seaman y recobrar sus pertenencias Seaman se confesó culpable de latrocinio y fue sentenciado a cinco años de libertad condicional Sólo ahora, mientras este libro se va a publicar, se ha sometido a discusión la devolución de mis diarios, que Ono ha retenido por 18 años “Nowhere man” es una obra de periodismo de investigación e imaginación He usado mi recuerdo de los diarios de John Lennon como un mapa hacia la verdad Pero no he usado el material de los diarios Para conformar este libro, he tomado información de la música de Lennon, de sus escritos y entrevistas publicados, de su historial, de mis observaciones personales en los ambientes de su casa y su despacho en el Dakota, y de las conversaciones informales que mantuve con su equipo, socios, familiares, amigos y amantes Estas personas incluyen e Yoko Ono, Sean Lennon, Julian Lennon, May Pang, Neil Aspinall, Ellior Mintz, Fred Seaman, Helen Seaman, Norman Seaman, Rich Martello, Greg Martello, Sam Havadtoy y muchos otros En el momento en que hablaba con esas personas, ni ellas ni yo teníamos idea de que lo que me estaban contando sería utilizado en un libro Pero por cuestión de hábito, yo tomaba notas de todas las conversaciones en mi diario También seguí los pasos de Lennon por Liverpool, Londres, Nueva York, Palm Beach y las Bermudas Cotejé la cronología de los últimos años de Lennon con el zodiaco y con las cartas de Mercurio retrógrado, porque los Lennon guiaban sus vidas basados en esas creencias Estudié la materia prima que pasaba a diario por la mente de Lennon: horóscopos de la revista “Town & Country”, editoriales del “New York Post”, historias científicas del “New York Times”, chismes del “National Enquirer”, numerología de “El Libro de los números” de Cheiro, libros de tarot, astrología, magia y literatura de Heny Miller y Hunter S Thompson En algunas ocasiones, información de suma importancia, como detalles de los sueños de Lennon, no podía ser extrapolada del conocimiento público ni hallada en una fuente independiente En esos casos, he utilizado mi imaginación lo mejor que he podido para recrear la textura y el sabor de la vida de Lennon El resultado de esa confluencia de información, imaginación e intuición es la historia de cómo fue sir John Lennon

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