BUZON DE APÓCRIFOS: Negativa

martes, 15 de abril de 2003
México, D F (apro)- “La guerra no es un instinto, es un invento Los animales la desconocen y es de institución humana, como la ciencia o la administración” José Ortega y Gasset Lamentables adultos vivientes: ¡no y no! Lo siento, pero otra vez me veo obligado a tomar la pluma para explicarles mi negativa a entrar en ese su mundo, el de ese sus días de la arbitraria y unilateral agresión a Irak que, como nunca antes, está demostrando lo razonable de mi posición Sí, me niego a nacer en ese su mundo que tiene como destino manifiesto resolver sus problemas con el invento de la guerra, como la consideraba el español J Ortega y Gasset, por añadidura bestialmente alimentada por la ciencia y perversamente administrada por intereses muy personales, como es esa de Irak que, por si fuera poco, se les ofrece como ejemplo a seguir en el futuro con eso del cacareado derecho a la “guerra preventiva” Sí, me niego a mis días terrenales, pues no comprendo su extraña dialéctica, por decir lo menos, por la que las banderas de la libertad y la democracia, que a tantos de ustedes exalta y agrupa, hacen la guerra, o sea, horrorosamente mutilan a hombres y mujeres, jóvenes, ancianos y niños e incluso los asesina ¡ad maiorem gloriam de la libertad y la democracia! Quien los entienda, que los compre, pues yo no entiendo ese su mundo que, como decía una manta, presente en una manifestación pro-paz en Inglaterra, “arma a los dictadores y asesina a sus pueblos”, ¡con el pretexto de liberarlos de esos mismos dictadores! ¿Lo hace por imbecilidad, por locura, por cálculo frío y perverso? Ustedes tienen la palabra, lectores Repito, me niego a nacer en un mundo como el de ustedes, en que la unilateral agresión a Irak, como nunca antes, muestra y confirma que en él sólo existen dos clases: la de los seres que atormentan, mutilan y hasta asesinan a sus congéneres, y los que existen para sufrir esas acciones, esto es, un mundo de verdugos, los menos, y de víctimas, los más Un mundo donde los menos, los verdugos, reclaman y exigen licencia para matar, que reclaman y exigen y, es más, procuran por todos los medios que sus posibles víctimas estén lo más inermes posibles, pues su “seguridad” así lo necesita, y también para que su trabajo les resulte más fácil; mundo al que los verdugos pasman al ver que tranquilizan su conciencia y la descargan de responsabilidad con las palabras rituales de los gatilleros, de los asesinos de la mafia, con decir “nada personal” Digo, me niego a nacer en un mundo como el de ustedes, en el que los medios muestran obscenamente a jóvenes simpáticos, bien vestidos y alimentados, de esos que siembran la destrucción y la muerte desde el cielo al amparo de la impunidad que les da su inmensa e indiscutible superioridad militar, que obscenamente también declaran (cito de memoria) “estar satisfechos de su profesión, estar orgullosos de hacer un buen trabajo por una buena paga”; y que al mismo tiempo se indigne –su mundo— porque considera indecoroso, de impudicia intolerable, de atroz mal gusto, el que se muestren fotos, por ejemplo, de niños espantosamente mutilados, sin brazos, sin piernas o asesinados por esos “buenos trabajos” hechos “por una buena paga” Como para vomitar, ¿o no? Ustedes dirán Me niego a nacer en su mundo, insisto, porque en él se está dando el que se prohíban canciones que lo critican o evocan otro mejor; mundo en el que se han cubierto con paños “Guernicas” de Picasso, no por duelo, sino por lo que encierran de acusación a la guerra; de un mundo que reclama y exige el silencio y ejerce la censura justificándola con el “patriotismo”, mundo en el que se puede quedar sin empleo el informador que habla de lo que ha visto, en el que se cancelan contratos a artistas que cuestionan la guerra, un mundo, en fin, donde ser partidario de la paz y manifestarse contra la guerra, puede convertir a uno en delincuente Por último, digo, me niego a nacer en ese su mundo actualmente regido por una demencia suicida, que ha soltado a los demonios; mundo que me aterra, ya que puedo comprobar que muchos de ustedes se reconcilian y cohabitan con él agarrándose al cinismo, que niega la perfectibilidad humana; o escudándose con la pusilanimidad, que se justifica con el “no podemos, nadie puede hacer nada”, o esgrimiendo el pragmatismo, que se regocija recordando fracasos de tantos movimientos originados en la fe de que el hombre era redimible Pero no se confunda, no me malentienda, ya que a pesar de lo expuesto les aseguro que aún confío en los que no fornican con la guerra, como dijo Jeremías, serán capaces de redimir ese su mundo Eso espero para desear nacer en él Sin más: Juan Nonato

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