BUZON DE APÓCRIFOS: Cara y Cruz

miércoles, 2 de abril de 2003
México, D F (apro)- La atroz agresión unilateral a Irak, me entristece avergüenza de ser hombre, pues no hace más que confirmar las más sombrías predicciones sobre nuestra especie Esto le dije a mi amigo Juan Contreras al poco de habernos reunido en el tranquilo y penumbroso ambiente, propicio al relajamiento, de “EL TUNEL DEL TIEMPO” El me miró unos instantes con sorprendido silencio; instantes en los que el ambiente del lugar, al menos para mí, se fue tiñendo de verdosa melancolía por el goteo de las notas de un viejo “blues”, desgranadas a ritmo lento por el pianista en el extremo opuesto del bar Después, entre indignado y divertido, crítico, reclamador y persuasivo, Juan Contreras me dirigió una serie de razones y reflexiones cuyo resumen les ofrezco a continuación “¡Ah, MI PUSILANIME AMIGO! No te dejes entrampar por el sistema Ve que la moneda tiene su cara y su cruz, pues entre tanto horror de esa obscena agresión, hay motivo para alegrarse No me mires así Piensa Después de décadas en el discutible darvinismo social, con discutibles argumentos científicos, dio alas e incluso justificó la discutible filosofía de la agresión, que afirma, entre otras cosas, que la agresión es instinto básico en todos los animales e indispensable para su sobrevivencia; después de décadas que la filosofía de la agresión ha defendido y justificado a la misma por considerarla creadora de la jerarquía, indispensable para el orden social, que se consigue por lo que ella llama “rituales de sumisión”, que en el fondo no son más que la retórica explicación de la brutal aplicación de la ley de herodes, la de te quitas o te jodes, digo, después de décadas que esa discutible filosofía de la agresión, luego de estudiar la misma en peces, gansos y otros animales, la extrapoló y discutiblemente se la endilgó al ser humano y en publicaciones de éxito popular nos vendió la idea de que los hombres no somos más que unos brutales monos desnudos, peores que los peludos, idea que los llevó a un tal Nicholas Tomalína escribir que descendemos de brutos egoístas con toda la bajeza del burgués y su sentido de la propiedad, a asegurar que, en esencia, los hombres no somos más que peludos neofascistas, que se prostituyen, guerrean y maldicen; su credo reza así: el patriotismo es suficiente, un combate por cada centímetro de terreno que necesites, aborrece a tus vecinos; a afirmar que cualquier idea de progreso con una política que desestime estas cualidades simiescas, está condenada a la extinción “Digo, después de décadas de haber leído y escuchado, en todos los tonos y medios, esas y parecidas lindezas, ¿qué tenemos? “Por una parte, una minoría poderosa y sus compinches, una especie de siniestro y grotesco Padre Ubu y sus palotines, evocadores de Caín, es decir, Bush, Blair, Aznar y sus correspondientes sirvientes, que impúdicamente, sobre todo el primero, el Padre Ubu, invoca el favor divino para sus atroces atropellos; por otra, ¡Oh, sorpresa!, a más de 10 justos, ¡lo que debe regocijar a la divinidad!, pues ten en cuenta que son millones de humanos los que por estos días se manifiestan tumultuosamente, en los más diversos rincones del mundo, contra la estupidez de la guerra, lo que debe ser motivo de orgullo y alegría para los hombres de buena fe, ya que esos millones de hombres y mujeres, ancianos y hasta niños, con sus manifestaciones en favor de la paz, están cuestionando con hechos rotundos al discutible darvinismo social y los discutibles experimentos científicos fundamento de la discutible filosofía de la agresión, empeñada, obstinada por décadas en ver, fomentar y hacer que asumiéramos que cada uno de nosotros, que cada hombre, no éramos más que un brutal mono desnudo ¿Te parece poco? “Digo, que así como se regocija el corazón de la divinidad, debe regocijarse el corazón humano, pues se está viendo y comprobando que esos millones de manifestantes por la paz (al contrario de los cainitas que hipócritas se preguntan: “¿Es que soy el guardián de mi hermano?”, ellos sí están demostrando que sí se sienten, asumen y practican que sí son guardianes generosos de su hermano, del que está expuesto a la atrocidad de la guerra “Insisto, ¿te parece poco todo esto? ¡Carajo! ¡Arriba corazones!, pues estoy convencido que con su ejemplo nos están abriendo una ventana a un futuro de esperanza Que no la cierre el miedo ni el imbécil egoísmo” Esto es lo que me dijo mi amigo Juan Contreras Por considerar que no carece de interés, es por lo que me permito exponerlo con la presente en este Buzón Con el fervoroso deseo que lo dicho por mi amigo se realice, queda de ustedes su seguro servidor JUAN NIÑO

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