ADELANTO DE LIBROS: "Luis Buñuel: A mediodía", por Claudio Isaac

martes, 8 de abril de 2003
México, D F (apro)- Del cineasta, pintor y escritor Claudio Isaac, nacido en 1957, varias instituciones han coeditado el libro “Luis Buñuel: a mediodía”, que da cuenta de su relación con el artista español Una relación extraña, proveniente de la amistad del padre de Claudio, el dibujante y nadador excepcional y cineasta, a su vez, Alberto Isaac, con Buñuel; de ahí que éste, como lo consigna el crítico Francisco Sánchez, fuera al único niño al que aceptaba en las reuniones de adultos Para el recién fallecido historiador cinematográfico Emilio García Riera, este volumen de Claudio “es el mejor, quizá el único retrato vívido de Buñuel que he leído” Publicado por el Conaculta, el Gobierno del estado de Colima y el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, Claudio Isaac escribe en un breve prólogo el origen del libro; es el siguiente: Por vocación este libro es parcial en cuanto a opiniones y fragmentario en el contenido Al igual que el juego de la verdad, se nutre de omisiones Luis Buñuel era un hombre con un sentido casi sagrado de la intimidad A pesar de que en estas notas me entrometo en algunos de los intersticios más privados de su vida, en espíritu he tratado de no traicionar su pudor Lo conocí durante mi infancia, con mis padres Pero fue hasta los primeros años de adolescente, cuando ya había decidido, en definitiva, dedicarme al cine, que me preocupé por buscarlo Franqueando algunas condiciones poco favorables --para empezar, él odiaba a los niños y yo aún lo parecía-- logré que me admitiera, a solas, en su casa Algún destello de identificación o simpatía se habrá dado en nuestro primer encuentro: a la semana lo volví a visitar Luego vendrían muchas reuniones más y el desarrollo de una relación limitada por incontables reservas, prejuicios e incompatibilidades generacionales pero --puesto que la vía era el afecto-- profunda, estoy seguro de que para ambos De esa amistad entre un sabio desafiante de casi ochenta años y un aprendiz desgarbado de quince, desarrollada por más de una década, surgen las siguientes páginas”

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