BUZON DE APÓCRIFOS: Pragmatismo

martes, 8 de abril de 2003
México, D F (apro)- “Creo que debemos salvar a América de la idea misionera de que hay que hacer ingresar al mundo entero en la forma americana de vida Eso constituye realmente un gran peligro mundial” GUNNAR MYRDAL Lectores: estoy que me lleva el tren con eso del pragmatismo, pues tal como lo veo y siento, no es más que un amenismo adobado con todos los recursos metódicos de la retórica Si, me lleva Gestas, que el pragmatismo de estos días, los de la agresión unilateral a Irak, esté empeñado en alinearnos con los agresores, haciendo bueno lo que nuestra sociedad globalizada está demostrando ser, una sociedad que tiene más en cuenta y está regida más por la contabilidad que por la humanidad ¡Carajos! Recuerden y no olviden que en el fondo del conflicto iraquí, están los intereses que se mueven alrededor del principal, por vital, recurso energético: el petróleo Si hacemos historia, se ve y se siente que el pragmatismo es una de las palabras sagradas del vocabulario estadunidense, ya que la misma alimenta, engorda y afírmale corazón, escuelas, economía, política exterior, cultura, vida política e intelectual, en fin, el estilo de vida de los estadunidenses en general De ahí, por la influencia creciente de Estados Unidos, pasó al resto del mundo Por definición, el pragmatismo es el método filosófico que preconiza que el único criterio para juzgar la verdad de cualquier doctrina, se ha de fundar en sus efectos prácticos, o en otras palabras, que hay que tomar las cosas apegándose a la realidad, que entre lo que debería ser y lo que se puede ser, hay que decidirse por lo último y reconocer que no se puede esperar la perfección en este valle de lágrimas e ineptitud, sino que hay que contentarse con lo que dé resultados ¡Cañón! ¿No? Esta filosofía, la del pragmatismo, pudo tener su encanto mientras se desarrolló en una sociedad abierta, donde existió la multilateralidad, ya que en ella fue posible el cambalache beneficioso, la almoneda ,es decir, la venta de todo lo habido y por haber con licitación y puja, donde los pragmáticos, si llegaban al precio, podía vender hasta a su progenitora, pues no hay que ignorar que el pragmatismo y los pragmáticos pueden y han llegado a contemplar a valores tales como la moral, la solidaridad, la dignidad e incluso a las personas como mercancías, o sea, en cosas sujetas a precio Esto fue y es criticable para muchos individuos, los cuales, en un sociedad abierta, tienen el chance de hacerse a un lado, de acotar espacios para poder cultivar, ejercer y defender su moral, su sentido de solidaridad, honestidad y dignidad Desafortunadamente, ya no va siendo así Cada vez es más imposible esa posibilidad Y es así, porque hoy los hechos dolorosamente nos están mostrando y confirmando que la famosa globalización, que se nos ofreció y vendió como una sociedad incluyente, plural y respetuosa de la diversidad, está mostrando su verdadero cínico y brutal rostro ¿Pues qué, acaso lamentada globalización no se está cristalizando en el instrumento de un poder unipolar, la hegemonía económica y militar de Estados Unidos? Ignorarlo es tonto O hacerse el tonto, lo que es peor, ¿con que objeto?, la respuesta, lectores, se las dejo a ustedes Mas sigamos Tienen que admitir que esta globalización, con un único polo de poder, está convirtiendo a la sociedad antes más abierta, en una sociedad cada vez más y más cerrada, donde la arrogancia y prepotencia hegemónica pretende convertirse en ley universal; que la única respuesta que reconoce y estima a sus decisiones unilaterales es el sumiso amén, ya que el pragmatismo estadunidense está fraguando en la imbécil, siniestra, pesada y dura conclusión de que “lo que es bueno para Estados Unidos, es bueno para el mundo” ¡Aguas, lectores! ¿O no? Por lo expuesto, comprenderán que me lleve el tren el que en estos momentos, en los que hay un sentimiento general mundial contra la invasión a Irak; momentos en los que millones de personas no cesan de manifestarse contra la guerra en Irak, decidida e instrumentada unilateralmente por Estados Unidos; manifestaciones que igualmente son, a la vez importantes y, tal vez, decisivas batallas por una sociedad más abierta, multilateral, donde las tablas de la ley tengan al menos tantas opciones como “El príncipe”, me lleva el tren, digo, que en tales momentos los pragmáticos adviertan e incluso se permitan intimidar a tirios y troyanos, a ciudadanos y gobernantes, recordándoles el alto costo que puede tener el simple hecho de dudar que “lo que es bueno para Estados Unidos, es bueno para el mundo”, el que les importe más la humanidad que la contabilidad, el que les mueva más la dignidad que la pusilanimidad o el interés ¿Lo harán por prudencia? ¿Por pusilánimes? ¿O por qué? Ustedes dirán Bien, puede que la pasión me haya llevado a excederme, pero ese es mi sentir y el veredicto de ustedes, estimados lectores ¡Ah!, pero que conste que ni Bush ni Sadam son pájaros de mi devoción, pues considero que como alumnos aventajados que son de “El príncipe”, tanto monta, como monta tanto, Husein como George W Sin más por el momento JUAN BUENA FE

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