Julio Cortazar y su postura frente a Cuba

miércoles, 14 de mayo de 2003
México, D F (apro)- En esta hora en que vuelve a producirse una división en el mundo intelectual en torno a Cuba, resulta importantes rescatar la postura de Julio Cortázar, cuya divisa frente a Cuba siempre fue la de “solidaridad crítica” ¿Cómo entender este concepto en un momento de polarización tan radical? Vayamos al pasado: En abril de 1959 la revista Life en español publicó una entrevista con el escritor argentino Las preguntas fueron respondidas en un solo texto firmado por él Aunque Cortázar "considera a Life un adversario maquiavélico, nosotros vemos en él un gran escritor en lengua española, con cuyos puntos de vista no comulgamos", pusieron los editores Desde el principio, Cortázar definió su posición ante el capitalismo y ante el socialismo: “Life me ha propuesto esta entrevista insistiendo en que su criterio es liberal y democrático; yo sostengo por mi parte que el capitalismo yanqui se vale de Life como de tantas otras cosas para sus fines últimos, que requieren la colonización cultural que facilite la colonización económica de América Latina; hoy sabemos que al CIA ha pagado revistas que hablaban muy mal de la CIA; un poco como la Iglesia católica tiene siempre un sector ‘avanzado’ que arremete contra encíclicas y concilios La tradición del bufón del rey no se ha perdido, porque es útil y necesaria para los reyes de todos los tiempos, aunque los de ahora huelan a petróleo y hablen con acento tejano “Algún otro lector igualmente sobresaltado se estará encogiendo de hombros al darse cuenta-de-la-verdad: Julio Cortázar es comunista, y por consiguiente ve enemigos escondidos en cada botella de la pausa que refresca Como ya es hora de entrar en la entrevista propiamente dicha, será bueno aclarar que mi idea del socialismo no pasa por Moscú, sino que nace con Marx para proyectarse hacía la realidad revolucionaria latinoamericana que es una realidad con características propias, con ideologías y realizaciones condicionadas por nuestras idiosincrasias y nuestras necesidades, y que hoy se expresa históricamente en hechos tales como la Revolución Cubana, la guerra de guerrillas en diversos países del continente, y las figuras de hombres como Fidel Castro y Che Guevara A partir de esa concepción revolucionaria, mi idea del socialismo latinoamericano es profundamente critica, como lo saben de sobra mis amigos cubanos, en la medida en que rechazo toda postergación de la plenitud humana en aras de una hipotética consolidación a largo plazo de las estructuras revolucionarias Mi humanismo es socialista, lo que para mí significa que es el grado más alto, por universal, del humanismo; si no acepto la alienación que necesita mantener el capitalismo para alcanzar sus fines, mucho menos acepto la alienación que se deriva de la obediencia a los aparatos burocráticos de cualquier sistema por revolucionario que pretenda ser Creo, con Roger Garaudy y Eduardo Golgstüker, que el fin supremo del marxismo no puede ser otro que el de proporcionar a la raza humana los instrumentos para alcanzar la libertad y la dignidad que le son consustanciales; esto entraña una visión optimista de la historia, como se ve, contrariamente al pesimismo egoísta que justifica y defiende el capitalismo, triste paraíso de unos pocos a costa de un purgatorio cundo no de un infierno de millones y millones de desposeídos “De todas maneras, mi idea del socialismo no se diluye en un tibio humanismo teñido de tolerancia; si los hombres valen para mí más que los sistemas, entiendo que el sistema socialista en el único que puede llegar alguna vez a proyectar al hombre hacia su autentico destino: parafraseando el famoso verso de Mallarmé sobre Poe (me regocija el horror de los literatos puros que lean esto) creo que el socialismo, y no la vaga eternidad anunciada por el poeta y las iglesias, transformará al hombre en el hombre mismo Por eso rechazo toda solución basada en el sistema capitalista o el llamado neo-capitalismo, y a la vez rechazo la solución de todo comunismo esclerosado y dogmático; creo que el auténtico socialismo está amenazado por las dos, que no solamente no representan soluciones sino que postergan cada una a su manera, y con fines diferentes, el acceso del hombre auténtico a la libertad y a la vida” Dos años después Cortázar enfrentó su tesis sobre el socialismo con la realidad concreta de la Revolución Cubana y su relación con los intelectuales, para muchos ilustrada por el encarcelamiento del poeta Heberto Padilla Junto con varias decenas de intelectuales europeos y latinoamericanos, Cortázar suscribió un manifiesto dirigido a Fidel Castro que incluía, entre otros el siguiente párrafo: “Con la misma vehemencia con que nosotros defendimos desde el primer día la Revolución Cubana, que nos pareció ejemplar por su respeto a la dignidad humana y su lucha por la libertad, así lo exhortamos a separar de Cuba el oscurantismo dogmático, y la xenofobia cultural y el sistema represivo impuesto por el stalinismo en los países socialistas y de cuyos acontecimientos, que ahora ocurren en Cuba, fueron flagrantes manifestaciones” Pero dos meses después, con fecha 23 de mayo de 1971, Julio Cortázar envió una carta a la directora de Casa de las Américas, Haydée Santamaría, acompañada del poema "Policrítica en la hora de los chacales" La carta decía en sus primeros párrafos: “En la medida de lo humano, dispongo ahora de todos los elementos de juicio para hacerme una idea precisa del episodio que se ha dado en llamar ‘Caso Padilla’ y sus repercusiones “Puedo, pues, decir mi palabra, individualmente, sin concederle otro valor que el de la sinceridad y la solidaridad Quiero que usted la conozca directamente No es una carta ni un ensayo ni un documento político bien razonado; es lo que nace de mí en una hora muy amarga pero en la que hay sin embargo plena confianza en muchas cosas, y sobre todo en la Revolución” El poema, que junto con la carta significó la quiebra del grupo de escritores del boom latinoamericano (en el otro extremo quedaría de manera relevante Mario Vargas Llosa), comienza y termina con los siguientes fragmentos: De qué sirve escribir la buena prosa, de qué vale que exponga razones y argumentos si los chacales velan, la manada se tira contra el verbo, lo mutilan, le sacan lo que quieren, dejan de lado el resto, vuelven lo blanco en negro, el signo de más se cambia en signo de menos, los chacales son sabios en los télex, son las tijeras de la infamia y del malentendido, manada universal, blancos, negros, albinos, lacayos si no firman y todavía más chacales cuando firman, de qué sirve escribir midiendo cada frase, de qué sirve pesar cada acción, cada gesto que expliquen la conducta si al otro día los periódicos, los consejeros, las agencias, los policías disfrazados, los asesores del gorila, los abogados ed los trusts se encargarán de la versión más adecuada para consumo de inocentes o de crápulas, fabricarán una vez más la mentira que corre, la duda que se instala, y tanta buena gente en tanto pueblo y tanto campo de tanta tierra nuestra, que cubre su diario y busca su verdad y se encuentra con la mentira maquillada, los bocados a punto, y ya tragando baba prefabricada, mierda en pulcras columnas, y hay quien cree y al creer olvida el resto, tantos años de amor porque así es, compadre, los chacales lo saben; la memoria es falible y como en los contratos, el diario de hoy con sus noticias invalida todo el precedente, hunde el pasado en la basura de un presente traficado y mentido () Hablémonos, eso es ser hombres: al comienzo fue el diálogo Déjame defenderte cuando asome el chacal de turno, déjame estar ahí Y si no lo quieres, oye, compadre, olvida tanta crisis barata Empecemos de nuevo di lo tuyo, aquí estoy, aquí te espero; toma fuma conmigo, largo es el día, el humo ahuyenta los mosquitos Sabes nunca estuve tan cerca como ahora, de lejos, contra el viento y marea El día nace

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