Cuba pierde a otra de sus glorias: Celia Cruz

jueves, 17 de julio de 2003
Enorme vacío tras la desaparición de la reina de la salsa y de Compay Segundo México, D F, 16 de julio (apro)- A sólo unas horas de que los cubanos dijeran adiós, en Cuba, a Compay Segundo, en Estados Unidos el canal Unicable y la cadena CNN interrumpían sus noticias para informar sobre el fallecimiento de otra de las glorias musicales de la isla: la reina de la salsa, Celia Cruz Un suceso que acaba de agrandar, irremediablemente, el vacío dejado por Compay La causa de la muerte de Celia de la Caridad Cruz Alonso, nacida en el habanero barrio de Santos Suárez el 21 de octubre de 1924 --a pesar de que ella siempre negó la fecha porque no le gustaba hablar de su edad-- fue un cáncer en el cerebro, el cual venía padeciendo desde hacía un año Celia, quien soñaba en su juventud con ser maestra, se hizo famosa en Cuba a fines de los cuarenta, cuando comenzó a cantar con la Sonora Matancera, orquesta con la cual viajó a México poco antes de que Fidel Castro llegara al poder Exiliada más tarde en Estados Unidos, Celia siempre expresó su anticastrismo, sobre todo luego de que el gobierno de la isla le negó el permiso de entrada para visitar a su madre enferma, en 1962 Entre sus logros, en más de cincuenta años de carrera artística, se cuentan 15 nominaciones al premio Grammy --el cual ganó por primera vez en 1989--, tres honoris causa en universidades de Estados Unidos, una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood, su nombre en la calle Ocho de Miami, así como el Premio National Endowment, que le entregó Bill Clinton en 1994, y que es el reconocimiento más alto que se le da a un artista en Estados Unidos Además de las colaboraciones, sobradamente conocidas, con innumerables músicos latinos famosos, el talento y la infinitud de Celia le ganaron la admiración de músicos anglosajones y de diversas partes del mundo, como el legendario músico escocés David Byrne, con el cual también colaboró “La voz de Celia era tan potente”, contó Byrne en una ocasión, “que a pesar de que cantaba a metro y medio del micrófono, su voz tapaba la mía” Además del funeral en Nueva York, en Miami el músico cubano Emilio Estefan prepara un velatorio, al cual asistirán amigos y músicos que trabajaron con la artista y, por supuesto, sus fans y el público latino de la Florida, entre los que se encuentran los cubanos del exilio Ernesto Fundora, realizador cubano residente en México y quien dirigió el video La negra tiene tumbao, le cuenta a Apro: “para mí, Celia fue una inspiración, una iluminación como artista, porque además de que me acogió con un cariño de madre, me dejó un ejemplo de abnegación, de disciplina, rigor y entrega Junto a la muerte de Compay, la de Celia viene a profundizar de una manera rotunda la tristeza de perder a dos glorias de la música cubana en tan poco tiempo Es muy triste pensar que ya Celia no cantará en Cuba, pero puedo decir, porque los conocí a los dos, que tanto Celia como Compay sentían mucha pena por lo que está pasando en la isla Compay no lo expresaba, lo sufría de manera silenciosa, y Celia, bueno, ella siempre lo expresó más abiertamente Y me da mucha tristeza pensar que los cubanos que viven en la isla y que nunca han salido de allí, ya nunca podrán disfrutar en vivo a Celia “Del buen corazón de Celia --relata Fundora-- es una prueba lo que hizo conmigo Me dijeron que en una cena en casa de Emilio Estefan, a Celia le hablaron de mí Entonces, cuando iban a comenzar a grabar el video de La negra tiene tumbao, me contaron que ella dijo: ‘no, yo quiero que el video me lo haga el cubanito ese, Ernesto A ése es al que quiero’ Y entonces, me llamó “Y es que Celia --continúa el realizador--, además de su talento para la música, era una mujer de mucha antena, alguien que sabía ver más allá de la fama, de la trayectoria y del dinero, que podía percibir el talento de los otros y a quien le gustaba ayudar a los demás Ella sabía que yo podía ilustrar la música salsa como nadie, por ser cubano, por bailarla, por llevarla en la sangre, y creo que por eso me escogió” Celia Cruz y Compay Segundo ya están en la historia de la música Ambos eran vivos exponentes de las mejores virtudes del ser humano: la sencillez, el sentido del humor, la alegría de vivir y una actitud simple pero sabia que ambos practicaron: la de poner buena cara a todo, porque sabían que la vida debe vivirse como una fiesta y, en ocasiones, como un carnaval Unos días antes de su fallecimiento, Compay le dijo a un periodista: “El médico me ha prohibido el café y el tabaco Si hubiera sabido eso, me escondo en un platanal” Celia, por su parte, cuando en una ocasión le preguntaron qué veía cuando se miraba al espejo, respondió, lanzando una de sus sonoras carcajadas: “Pues veo a Celia Cruz, muy sabrosa y con ¡Azúuuuucar!”

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