Veinte años del fallecimiento de Luis Buñuel

miércoles, 30 de julio de 2003
México, D F, 29 de julio (apro)- Hace 20 años murió el cineasta Luis Buñuel, quien en 1929 se incorporó al movimiento surrealista, al que pertenecen sus filmes “Un perro andaluz” y “La edad de oro” El realizador nació en España en 1900 y murió en el Distrito Federal el 29 de julio de 1983 En Madrid estudió ingeniería, entomología, historia y filosofía y letras En París incursionó en el teatro Durante la guerra civil española trabajó para los republicanos y realizó el documental “Madrid 1936 o España leal en armas” En 1939 se instaló en Estados Unidos, donde no tuvo suerte Llegó a México en 1946 y, en 1950, se naturalizó mexicano Aquí filmó “Gran casino” (1946), “El gran calavera” (1949), “Los olvidados” (1950), “Susana, carne y demonio” (1950), “Cuando los hijos nos juzgan” (1951), “Una mujer sin amor” (1951), “Subida al cielo” (1951), “El bruto” (1952), “Las aventuras de Robinson Crusoe” (1952), “El” (1952), “Abismo de pasión” (1953), “La ilusión viaja en tranvía” (1953), “Ensayo de un crimen” (1955), “Nazarín” (1958) y “El ángel exterminador” (1960) El cineasta mexicano Claudio Isaac, quien conoció a Buñuel desde niño, escribió en el libro “Luis Buñuel: a mediodía”, editado por Conaculta y la Universidad de Guadalajara, cómo al inicio del rodaje “Subida al cielo”, Buñuel le hizo una broma a sus actores principales: --Llamé a Lilia Prado –narra Luis-- y a al que salía con ella en el film, un florista, no recuerdo su nombre Se refiere a Esteban Mayo, un joven debutante que además de actor tenía una de esas socorridas tiendas de flores y regalos Una vez reunidos Lilia y Mayo ante él, los mira con aire grave, con la seriedad aterradora que adoptaba cuando hace jugarretas semejantes --Los he mandado llamar --él advierte-- para decirles que el sindicato me ha autorizado para que les cobre a ustedes por cada close up que se les haga De manera que, puesto que soy hombre justo, les estoy avisando desde ahora, para que vayan haciendo sus cuentas y decidan cuántos acercamientos van a querer Los actores se retiran a deliberar Cuando regresan ante su director, tienen ya cifras en mente --Lilia, muy dulce y tímida –cuenta Luis-- me ha pedido doce acercamientos nada más En cambio el florista, un poco envanecido y con capital, me pide más de treinta Más tarde, encontré difícil aclararles que todo era una broma, me arrepentí de hacerla Ambos se apenaron mucho Los actores son seres de otro mundo

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