Rescatan en un libro memoria del sismo en Colima

sábado, 16 de agosto de 2003
Colima, Col , 15 de agosto (apro)- Considerado el fenómeno natural de más graves consecuencias en las últimas cuatro décadas en la entidad, sólo superado por el ciclón de 1959, el sismo del pasado 21 de enero es abordado, a casi siete meses de distancia, en un libro que verá la luz pública en las próximas semanas Se trata de un volumen en el que se analiza el impacto de la catástrofe en la gente a partir de sus expresiones lingüísticas, se recopilan los textos literarios surgidos entre los escritores locales al calor del suceso --especialmente poesía y narrativa-- y se presenta una serie de imágenes fotográficas alusivas a diversos aspectos derivados del temblor Coordinado en su apartado sobre lingüística por la directora de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima, Gabriela del Carmen González González, y en sus aspectos literario y fotográfico por los catedráticos Ada Aurora Sánchez Peña y Manuel Delgado Castro, el libro aparecerá bajo el título Memoria en movimiento Testimoniales lingüísticos, literarios y visuales sobre el sismo del 21 de enero Este trabajo, comentó Gabriela González, tiene un perfil profundamente humanista, pues trata de descubrir qué pasó en el interior de las personas durante el sismo El libro, dijo González, es un recuento de experiencias, de vivencias de la gente de Colima que debe quedar como patrimonio de la cultura del estado, que debe guardarse porque constituye un elemento importante para conocernos a nosotros mismos Responsable de la compilación de textos literarios publicados en torno al temblor, Ada Aurora Sánchez Peña, profesora investigadora de la Facultad de Letras y Comunicación, manifestó en entrevista que para los escritores el acto de escribir bajo el impacto de un acontecimiento como éste va más allá de la catarsis que puede significar en un primer momento Sánchez Peña estimó que en Colima “falta una reflexión colectiva muy profunda sobre cómo vivir en una ciudad como ésta", en donde "la serie de temblores es larguísima" Entonces, “si vivimos en este lugar de alta sismicidad, una pregunta que debemos contestar es cómo vivir en ella, cómo aprender a vivir aquí; es importante este tipo de trabajos testimoniales, que empiezan a plantear la necesidad de reflexionar al respecto" Generalmente, los temblores en Colima han motivado creaciones literarias de escritores locales, explicó Sánchez Peña “Para ese trabajo encontré testimonios del sismo de 1941 y todavía de más atrás, sólo que la prioridad era recopilar sólo textos literarios en torno a este último temblor, sin embargo el material existente da para hacer una recopilación de mucho tiempo antes”, agregó Manuel Delgado Castro, exdirector de la Facultad de Letras y Comunicación y subdirector de información del diario Ecos de la Costa, subrayó que este trabajo “quiere ser un rescate y una preservación de la memoria de algunos edificios, casas y expresiones de personas afectadas por el sismo, junto con el trabajo de investigación y análisis que hicieron otros compañeros de la facultad” Autora de la idea del proyecto, Gabriela González coordinó a un grupo de estudiantes en la realización de más de medio centenar de entrevistas con damnificados, de donde partieron diversos niveles de análisis para medir la percepción y el impacto del sismo en la gente a través de las expresiones lingüísticas Las entrevistas se dividieron en tres preguntas básicas La primera de ellas fue si vio o escuchó algo especial o diferente antes, durante o después de sismo, la segunda fue qué pensó o sintió durante el sismo, y la tercera a qué cree usted que se debió el sismo En los testimonios recogidos, refirió González, la gente relató que antes del temblor hubo ruidos en las profundidades de la tierra, que se modificó el comportamiento de los animales y hubo en algunas personas experiencias premonitorias del suceso En los elementos considerados para el análisis de las vivencias durante el sismo, se encuentra “el miedo que generó, la idea de eternidad en el movimiento que mucha gente menciona, las impresiones apocalípticas en el sentido de que parecía que están acabando el mundo, que yo misma experimenté, y los derrumbes” Después del temblor, el análisis se centra en los testimonios de mucha gente que vio una luz roja en el cielo, el caos que se generó, la destrucción, la muerte, la solidaridad y el amor por la familia La tercera parte del análisis, donde se recogen las expresiones de la población sobre las causas del sismo, “contiene cuestiones como los imaginarios sociales y culturales de la gente, por ejemplo alguien fabrica una idea de que el gobierno de Estados Unidos vino a explotar bombas aquí para que no les hagan daño allá, y muchas otras cuestiones que van caminando de boca en boca hasta que un grupo de la población llega a creerlas como verdaderas “Hay también en esa parte un nodo muy interesante en el que la gente expresa que el sismo fue un castigo de Dios; hay personas que consideran que se han portado mal ellas o alguien alrededor y ellas están pagando el pato como decimos”, detalló Además de los elementos lingüísticos, González recurrió a herramientas psicológicas para analizar la percepción de los colimenses sobre el sismo Y agregó: “la tierra como gran madre nos alberga a todos, a veces resulta amenazante y a veces protectora, pero en el temblor era más amenazante que protectora; hay muchos testimonios que hablan de la fuerza con que sintieron a la tierra y de ahí se deriva el arquetipo de la madre que viene a manifestarse en el amor por la familia: la madre que busca al hijo y el hijo que busca a la madre”

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