ARTES PLÁSTICAS/ TRAS EL TRAZO: Imágenes de Hugo Brehme y de los registros prostibularios

lunes, 22 de septiembre de 2003
* En los números 16 y 17 de la revista “Alquimia”, revista del INAH dedicada a la historia de la fotografía México, D F, 22 de septiembre (apro)- Aunque no ha corregido el retraso con el que se publica, sigue circulando la revista de fotografía “Alquimia”, que edita en forma cuatrimestral el Sistema Nacional de Fototecas del INAH Recientemente aparecieron (se presentaron en la Casa del Poeta) los números 16 y 17, correspondientes al último cuatrimestre de 2002 y el primero de 2003, bajo los títulos “Hugo Brehme, los prototipos mexicanistas” y “Ritos privados, mujeres públicas” Nacido en Eiseenach, Turingia, en Alemania, el 3 de diciembre de 1882, y nacionalizado mexicano, Brehme fue uno de los fotógrafos paisajistas más prestigiados entre finales del siglo XIX y principios del XX Según escribió en octubre de 1989 la crítica de arte Raquel Tibol en la revista Proceso, el mismo Manuel Álvarez Bravo lo reconocía como el primero que le despertó la vocación fotográfica El historiador de fotografía, José Antonio Rodríguez, editor de Alquimia, contó en alguna ocasión a esta reportera que Álvarez Bravo poseía en su archivo el libro “El mundo es hermoso”, del fotógrafo alemán Albert Renger Pazsch, “creador de la nueva objetividad”, que Brehme le había regalado Álvarez Bravo contó a Rodríguez cómo: “Hugo Brehme me lo regaló, a Hugo se le quemó su estudio y me lo dio con los bordes quemados” Agrega Rodríguez: “Después investigué y, ciertamente, en febrero, no recuerdo si de 1929 o 30, se le quemó el estudio a Brehme ahí en Madero y San Juan de Letrán” El número 16 de “Alquimia” ofrece una amplia documentación sobre Brehme, y destaca que “tuvo una amplia repercusión en la cultura nacionalista de los años veinte a los cuarenta, creando con sus imágenes todo un repertorio mexicanista con la creación de estereotipos sobre el país”, por lo cual lo considera “un fotógrafo clave dentro de la fotografía mexicana” El ejemplar 17 incluye, a su vez, un estudio de la prostitución en México, desde el punto de vista de la fotografía Y es que cuando llegó la fotografía a México, a finales del siglo XIX, no era un arte o medio del cual pudiera hacer uso toda la gente En aquellos tiempos la utilizaban los burgueses en las llamadas tarjetas de vista o de presentación Pero, curiosamente, sirvió también para llevar un registro de los delincuentes y, un control y reglamentación de la prostitución Los investigadores Silvia Cano y Arturo Aguilar Ochoa explican en uno de los textos de la revista que fue Maximiliano, durante el Segundo Imperio, quien acordó el Reglamento de Prostitución, el 17 de febrero de 1865 Los registros, que aún se conservan, contenían los datos de las mujeres y su fotografía Como entonces no existían las fotografías de filiación, “al parecer las prostitutas asistían a un estudio fotográfico para realizar sus retratos, para posteriormente llevarlos con los inspectores del registro” Rodríguez destaca en la presentación del número que los registros prostibularios se encuentran, en algunos casos, en los fondos reservados de algunas bibliotecas públicas, archivos municipales y colecciones privadas Uno de los que sirvieron para la elaboración de este ejemplar pertenece, por ejemplo, al Fondo Reservado de la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y hasta que incluyó en la edición de “Alquimia”, se encontraba inédito Luego de éste encontraron registros en otros acervos de ciudades como Morelia, Ciudad Juárez y Guadalajara, por ello anticipa Rodríguez que la historia de la fotografía y la prostitución “no se acaba aquí”

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