El gobierno, con poder para cambiar sistema de la TV mexicana: Trejo Delarbre

lunes, 18 de octubre de 2004
* Con la ley actual puede impulsar la diversidad y competencia real, afirma * Un factor de cambio será la televisión por satélite y cable México, D F, 18 de octubre (apro)- La celebración en semanas pasadas del primer Congreso Internacional Democracia y Medios Públicos, convocado por Canal Once, y de la semana nacional que año tras año organiza la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), puso nuevamente en el debate la discusión del papel de los medios y la necesidad de una nueva en la materia Hace unos meses al ser entrevistado para el reporte especial “La TV mexicana, el horror”, publicado en julio pasado por la revista Proceso, el investigador Raúl Trejo Delarbre, especialista en el tema, destacó que “el gran problema de la política y la democracia mexicanas sigue siendo el “acaparamiento de la mayor parte de las frecuencias en televisión comercial” por el llamado “duopolio”: Televisa, con más del 80% y Televisión Azteca, con el 12 o 13 En una conversación más amplia habló de la iniquidad cultural que existe en México, por la cual el grueso de la población no tiene más opciones de entretenimiento que la ofrecida por dichas empresas a través de los canales de televisión abierta, de las cuestiones políticas que han frenado los proyectos de una nueva legislación en la materia, y el papel de la TV satelital y por cable que --en su opinión-- forzará los cambios en los contenidos ofrecidos por el llamado “duopolio” Los posibles cambios Antes de aceptar la entrevista, el investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y también periodista, advirtió que pese a ser “un televidente cautivo” a quien encanta la televisión, en los últimos años, justo con la llegada de la TV por satélite y cable ya no depende de los canales nacionales, lo cual no quiere decir que no esté al tanto de los acontecimientos relacionados con ellos, pues lee sobre el tema en las secciones de espectáculos de los periódicos Sobre esto hizo un breve análisis, a manera de paréntesis: “Es curioso cómo en México el contenido de la televisión sigue siendo considerado como espectáculo y no como un problema o un asunto cultural o político Todos los grandes diarios del mundo tienen espacios específicos para la televisión que no confunden con el show o con el show-bussines, pero en México seguimos teniendo que abrir las páginas de espectáculos para enterarnos junto a las vicisitudes de las actrices y de su vida personal, de los cambios o los anuncios en materia de producción de la televisión mexicana Se le comentó que quizá por ser investigador de la televisión y por su formación profesional decide, en ejercicio de un derecho, no ver ciertos programas, pero para mucha gente la TV es la única alternativa de entretenimiento “Sin lugar a dudas Esto nos habla de la iniquidad en materia de consumo cultural que tenemos en México, con todo y que distintas estimaciones indican --y quizá me quede corto-- que más de la mitad de la población tiene acceso, aunque tiene que gastar en ello, a videos, películas en DVD “Según mis cuentas, para este año quizá estemos llegando a una cobertura del 20% de los sistemas de televisión de paga Esto significa que, por lo menos, uno de cada cinco mexicanos o uno de cada cinco hogares, tiene la posibilidad de ver televisión no producida en México” Tras señalar que, incluso, algunos de los canales mexicanos se transmiten por estos sistemas, indicó que hace apenas tres años menos del 8% de hogares contaba con esa oferta “Este enorme salto --subrayó-- está formando parte de las grandes novedades en el consumo cultural, específicamente de televisión, y nos habla de un inminente problema para las grandes televisoras que ya no van a tener el monopolio de las audiencias en México, como ha ocurrido en Estados Unidos, en donde la cobertura de la TV por cable es mucho más amplia que entre nosotros y las producciones de algunas televisoras en estos sistemas han rivalizado no sólo en calidad, sino, incluso, en inversión publicitaria con las televisoras convencionales “No parece que Televisa ni Televisión Azteca se estén preparando para este cambio por llegar y que está siendo anticipado, por ejemplo, por el éxito --relativo, pero por lo menos en términos de la publicidad-- de canales como el 52, ahora con el noticiero de (Carmen) Aristegui y (Javier) Solórzano, y de otras opciones de televisión cerrada que ya no son sólo para elites; el privilegio de ver este tipo de canales está siendo compartido por audiencias cada vez más amplias” Sin embargo vuelve al problema mencionado inicialmente, pues dice, ciertamente, no es aún una televisión para todos, lo cual atañe a la política y la democracia, y al acaparamiento de la TV abierta Subordinación política La pregunta es por qué este asunto del acaparamiento no ha sido subsanado por las autoridades mexicanas: “Primero por indolencia: durante muchos años ni la sociedad ni el Estado mexicano se preocuparon por el acaparamiento en unas cuantas manos de las frecuencias de televisión En la sociedad porque no había un contexto crítico capaz de propiciar la preocupación que ameritan esos temas y en el poder político, porque había el entendido de que la relación con Televisa era tan cordial, era tan provechosa y era tan reconocida como de ‘beneficio mutuo’ que bastaba con adjudicarle a esta empresa las frecuencias para que se encargara de la promoción política de los interese del gobierno en turno” Ahora, continuó, las cosas han cambiado y los medios ya no son quienes quieren congraciarse con el poder político, sino que éste, incluyendo a los partidos PRI, PAN y PRD, ha quedado subordinado a los intereses comerciales y políticos de los corporativos de los medios En su opinión, es por esta razón que la situación no ha cambiado, “por simple temor” Sin embargo consideró como una “exageración” pensar que si los políticos intentan actualizar la legislación se ganen la animadversión de las televisoras al punto de que sus carreras políticas se vean destruidas “Se sobredimensiona la capacidad manipuladora”, dijo Lo cierto es que ya sucedió hace algunos años con el entonces senador panista Javier Corral, quien presentó un proyecto de nueva Ley para Radio y Televisión que inmediatamente fue calificado por las televisoras como “ley mordaza” Para Trejo Delarbre éste es un ejemplo “precursor” de lo que se vive actualmente: el predominio de los intereses mediáticos por encima de los intereses de la sociedad Y al recordar a Corral destacó que no ha cejado en su interés por reglamentar a los medios e impedir que no “amordacen” al poder político y a la sociedad --¿Si los legisladores se lo propusieran, podrían disminuir el poder de las televisoras? --Yo creo que lo central no es tratar de disminuir el poder de una empresa, un poder atribuible a muchas razones a su trayectoria histórica, su presencia de muchos años en los hogares y el imaginario de la sociedad mexicana, a su trabajo profesional Televisa tiene excelentes profesionales y técnicos, pero sobre todo el poder de estas empresas se debe a que de las frecuencias disponibles para transmitir por televisión y algunas de ellas en radio también, ellas tienen muchas, ése es el problema de fondo “Sólo ellas tienen, hoy en día, el privilegio de usufructuar concesiones de televisión con alcance nacional Y eso es, a su vez, expresión y pauta de una enorme desigualdad y una enorme injusticia para la sociedad mexicana; y especialmente para los profesionales que quisieran tener acceso a otras formas de expresión televisiva y no pueden, porque si no se han congraciado o con Televisa o con Azteca no pueden tener presencia, salvo al final en el mercado de la televisión” El especialista calificó como inusitado que en un país más del 90% de las frecuencias, de la inversión publicitaria y de la audiencia, estén acaparados por sólo dos empresas: “No hay otro caso en el mundo de concentración tan autoritaria y tan antidemocrática en los medios de comunicación” Y volvió al asunto de una nueva ley: “Los legisladores tendrían que preocuparse no por el poder de Televisa y Azteca, sino por el recurso que estas empresas han tenido para hacerse de tal poder, para mí la medida más importante es la modificación de la ley para que ninguna empresa, sea cual sea, tenga en México el poder de acaparar más de un porcentaje determinado de frecuencias, de audiencia y/o de inversión publicitaria” Su propuesta es que ninguna tenga la posibilidad de adjudicarse más del 30% de cualquiera de los tres elementos mencionados (frecuencias, publicidad y audiencia) o de los tres en su conjunto Así sucede, subrayó, en países como Estados Unidos, Gran Bretaña, “incluso en la Italia de Berlusconi”: “Existen topes y resolverlo constituiría el paso más importante para remediar éste que puede considerarse como el dique más notable para la política y la democracia mexicanas” Con la ley en la mano Pero aún con la ley actual, dijo el investigador, el gobierno puede ir introduciendo cambios cuando se venzan las concesiones de las televisoras Habrá que preguntarse, indicó, por qué son beneficiarias de esas concesiones las dos empresas, cómo llegaron a tenerlas, cuál ha sido su desempeño y, sobre todo, con qué criterios las va a renovar el gobierno federal y, concretamente, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes “Sería gravísimo, como es de suponer, que se diera un simple refrendo administrativo como si tener una estación de radio y televisión fuera un privilegio de por vida para muchas empresas, que no ameritara una evaluación de carácter cultural, político, ético incluso, si fuera el gobierno capaz de hacerlo --¿La ley marca por cuántos años se puede entregar una concesión? --No Éste es otro problema, marca parámetros muy generales, la costumbre ha sido renovar por 20 años, que es muchísimo tiempo, pero la ley no establece un término preciso La ley, agregó, confiere una enorme discrecionalidad al gobierno Más aún, a un solo funcionario, que es el secretario de Comunicaciones y Transportes, encargado de revisar, evaluar y otorgar las concesiones, cuando “en el mundo civilizado” es tarea de organismos colegiados --¿Una sola persona, podría ceder a ciertos intereses a intereses propios? --Pues sí, podría hacerlo y mucho nos tememos que lo va a hacer O, simplemente, el hecho no rendir cuentas de los criterios ya es un riesgo “Justamente en una época donde en México, como en el mundo se trata de evitar la discrecionalidad, de evitar decisiones tomadas sólo por los funcionarios, tenemos aquí uno de los ejemplos más escandalosos de discrecionalidad y de autoritarismo en la administración de un bien público, como son las frecuencias de radio y televisión A su ver la invasión de Televisión Azteca a las antenas del Canal 40 en diciembre de 2002 debió ser suficiente para haberles cancelado las concesiones de los canales 7 y 13, “pero el gobierno ni siquiera se quería enterar de que había un problema político” Concluye que la mejor fórmula para tener una televisión de calidad es la diversidad, que se dará sólo en condiciones reales de competencia: “Si tuviéramos cuatro o cinco empresas nacionales de televisión y si tuviéramos --ya en el plano de imaginar lo que sería deseable-- un auténtico sistema de televisión pública, otros serían los contrapesos que las televisoras constituyeran entre sí mismas y otra sería la televisión que recibiera la sociedad mexicana”

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