Computación en el gobierno del Peje

viernes, 22 de octubre de 2004
México, D F, 21 de octubre (apro)- Recientemente descubrí que mi licencia de conducir automóviles estaba vencida Había escuchado vagamente que el Gobierno del Distrito Federal había modificado el procedimiento para tramitar una nueva licencia Ahora sería permanente, es decir, no habría necesidad de sacar otra (y pagar por ella, desde luego), el resto de mis días Así que me apersoné en la oficina de la Tesorería, ubicada en Miguel Ángel de Quevedo (en la “megacomercial”, antes “Auchán”) Llegué a eso de las 3:00 de la tarde y descubrí una incipiente cola, en la cual me formé En mi turno, la señorita de la entrada me preguntó a qué venía y a mi respuesta me pidió solícita los papeles de rigor: comprobante de domicilio, con copia, así como la licencia anterior Eso fue todo Me dio una forma y pagué 385 pesos en las cajas del supermercado Regresé con dicha señorita, la cual me dio una ficha y listo Sólo había que esperar Pasarían no más de quince minutos y fue mi turno Entonces me hicieron pasar con otra empleada, la cual me volvió a pedir mis papeles Acto seguido empezó a llenar un formulario en la pantalla de la computadora que tenía en su escritorio Nombre completo, dirección, teléfono, etcétera Los datos de rigor Me pidió que verificara dicha información y me dijo: “Es todo En un momento lo llamarán para tomarle la fotografía de la licencia” Antes de levantarme di un último vistazo a la computadora y noté que ésta gente tiene un sistema de base de datos en red, que aparentemente es muy eficiente y que, además, está escrito específicamente para la Tesorería El logotipo de la misma aparece como imagen de fondo en las ventanas de captura de datos Así, otros 10 minutos y me tomaron la foto El empleado que me llamó me dijo que me parara sobre una línea roja que había marcada en el piso y me dijo que mirase a la cámara Ésta tomó la foto digital y el empleado me dijo: “¿Está bien así? ¿Le gusta su foto? ¿O quiere que se la tome de nuevo?” Asentí y entonces me dijo: “ponga su pulgar derecho sobre esta cajita”, la cual digitalmente también, tomó mi huella dactilar Acto seguido me hizo firmar en una especie de tapete, con una pluma que no pinta, pero que registra mis movimientos con ella y así, se dibujó en la pantalla mi firma digitalizada Ahí acabó el trámite Otros dos minutos y me llamaron “verifique sus datos”, me dijeron Y listo Salí con flamante licencia permanente Al final me dieron una hoja para que calificara el servicio Todo fue expedito y rápido No hubo malas caras y en ningún momento se insinuó siquiera la malévola mordida De pronto, el trámite que implicó alguna vez incluso el examen de manejo con un tipo de malos modos, y peor educación, que calificaría si estaba capacitado para conducir un automóvil, había desaparecido Ahora con el papeleo mínimo y un estupendo sistema de cómputo, las cosas se habían solucionado en poco tiempo Lo interesante fue que la eficiencia de este trámite se debe, sin duda, a un buen sistema computarizado que lleva las cosas rápida y fácilmente Hay una base de datos que se comunica de diferentes maneras con los empleados Los que capturan la información del ciudadano y los que usan la misma para terminar con el trámite solicitado Aunque usan Windows (me gustaría que fuese algún tipo de software libre como Linux, por ejemplo), el sistema está pensado, incluso, para interactuar con elementos que no había visto antes: la cámara digital y el aparatejo que captura la huella dactilar y la firma del usuario Por cierto, tanto la firma como la huella aparecen impresas en la licencia Desde el reducto del cómputo es bueno ver cuando se hacen aplicaciones como la mencionada Se nota aquí claramente las virtudes del cómputo en instancias por demás comunes Me queda claro que quien implantó este sistema buscó la simplificación Los escritorios de los empleados de la Tesorería no los tienen llenos de papeles De hecho, no hay papeles Todo se mueve por una red de información bastante bien lograda Debo felicitar al Peje-Gobierno porque en verdad están haciendo un estupendo trabajo, particularmente pensando en que todo trámite gubernamental era, por definición, pesadillezco Las cosas parecen estar cambiando en esta ciudad Espero no equivocarme

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