COMPUTACIÓN: Libros gratis por Internet

viernes, 29 de octubre de 2004
México, DF, 28 de octubre (apro) - Leo el artículo de Fausto Ponce: “¿Amenaza Internet a la industria del libro?”, y evidentemente es un tema que tiene similitudes con lo que pasa en la música y los problemas ocasionados por el formato mp3, así como los sistemas “peer to peer (p2p)”, en donde los usuarios pueden compartir sus archivos con otros internautas, de manera libre y privada Evidentemente las editoriales no están muy contentas con la idea de que muchos libros se pasen a formato electrónico y que la gente pueda “bajar” a sus computadoras esta información Sabemos bien que la industria editorial vive de vender libros, pero es claro que quien se dedica a este negocio tiene que pensar que está transmitiendo cultura De esta manera, por lo menos a la usanza tradicional, no había conflicto entre vender libros y además dar acceso a la cultura y a la información Sin embargo, con la llegada de Internet y de todos estos nuevos formatos digitales, la industria editorial puede ser atacada fácilmente Es claro que los medios de almacenamiento electrónicos, como el CD, permiten a los usuarios guardar miles de páginas de información De esta manera, los libros son un candidato ideal para pasar al esquema electrónico Curiosamente, los norteamericanos ya habían pensado en este problema potencial y ya tienen libros electrónicos, que la gente puede adquirir a través de Amazoncom, Barnesandnoblecom, etcétera, entre otras tiendas de libros por Internet Los dos métodos más usados para este esquema son Adobe Reader y Microsoft Reader Ambos sistemas permiten leer los libros electrónicos en pantalla, incluso poner notas, marcar con un plumón virtual verde-amarillo las notas de interés, etcétera Es decir, son prácticamente las funciones que usamos cuando leemos un libro Algunos incluso permiten imprimir en papel el contenido; otros restringen esta posibilidad Desde luego, no se puede leer un libro por dos personas al mismo tiempo (el sistema lo impide), como pasa con los libros reales Este tipo de sistemas de cómputo son una de las ideas más notables para seguir vendiendo libros y, además, seguir esparciendo la cultura y la información Sin embargo, los esquemas alternativos (como escanear cada página de un libro real), no tienen cabida en lo que significa el negocio editorial No obstante, es una opción interesante para poder diseminar la información, la cual de otra manera sólo estaría disponible a quienes puedan comprarla Existen proyectos reconocidos en este campo, como Gutenberg, que pretende compilar muchas obras escritas clásicas y ponerlas accesibles a todo el mundo Evidentemente aquí hablamos de los grandes clásicos: “El Quijote”, todo Shakespeare, etcétera Libros que son ya prácticamente del dominio público y que ninguna editorial pretenderá demandar a nadie porque copie y retransmita estas obras universales Desafortunadamente para las editoriales, la idea de reproducir obras en venta (ya sea escanéandolas), o incluso copiándolas directamente a algún formato electrónico como el de MSWord, es algo que no pueden controlar De hecho, el voluminoso libro de Salinas de Gortari podía encontrarse en Internet de manera gratuita Quienes lo pusieron accesible, alegaban que la idea final de este esfuerzo era impedir que además de que Salinas nos había saqueado, siguiera haciendo dinero con la venta de su libro Por eso estaba disponible de forma gratuita Pero fuera de las formas legales, es claro que los intereses monetarios se anteponen siempre, o casi siempre, a los intereses más importantes, como promover la cultura y repartirla a manos libres Los negocios son negocios y las editoriales están notando que si no toman acciones, el problema que están viendo venir se va a agravar La realidad es que esto no hay quién lo pare Así como la música mp3, las editoriales tendrán que buscar mecanismos que permitan mantenerse en el negocio Si se aferran a amenazar y/o demandar a quienes pongan sus libros en línea de forma gratuita, entonces les pasará lo que está pasando con las disqueras: que por no ceder y darse cuenta que las ganancias y utilidades ya no pueden ser como antes, terminarán por cerrar o dedicarse a otra cosa, o incluso a solamente hacer berrinche porque nada se puede hacer La tecnología está con nosotros y es claro que la red Internet amenaza las instituciones más tradicionalistas Sólo resta adecuarse a esta nueva manera de ver el mundo Los sistemas anteriores se han vuelto obsoletos Se requiere que las editoriales, en este caso, busquen de alguna manera soluciones creativas, asumiendo que sus utilidades anteriores ya son cosa del pasado

Comentarios