La naturaleza cubista de Diego Rivera

lunes, 29 de noviembre de 2004
* La historia de un cuadro que por décadas permaneció oculto * Pertenece al acervo de la Galería Nacional de Arte de Washington * Se exhibe actualmente en el Museo de Arte Moderno México, D F, 29 de noviembre (apro)- En 1915 el escritor Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888) organizó en Madrid, España, una muestra colectiva de pintura vanguardista conocida como la exposición de los Pintores Íntegros, a la cual invitó a Diego Rivera El muralista mexicano presentó tres cuadros realizados entre 1913 y 1915, durante su estancia en París, en la cual incursionó en el cubismo: el retrato del escritor mexicano Martín Luis Guzmán, el de Jesús T Acevedo “El arquitecto”, y uno más titulado “Naturaleza muerta con damajuana” La historia de los dos primeros pudo seguirse a lo largo de diversas exposiciones, registros e investigaciones historiográficas del arte mexicano Al paso del tiempo el primero se incorporó al acervo de la Fundación Cultural Televisa y el segundo pertenece actualmente a la colección del Museo de Arte Álvar y Carmen T Carrillo Gil, del Instituto Nacional de Bellas Artes Del tercero no volvió a saberse más, hasta ahora, cuando se exhibe como inédito en la exposición “Diego Rivera y el cubismo: memoria y vanguardia”, que se presenta desde el pasado 22 de septiembre en el Museo de Arte Moderno (MAM), luego de haber estado en la Galería Nacional de Arte de Washington, Estados Unidos De Madrid a Nueva York El historiador de arte Luis-Martín Lozano, director del MAM y asesor académico de la muestra, cuenta, en entrevista con esta agencia, la historia de ese cuadro que, en su opinión, es fundamental para entender ese periodo de la vida artística del muralista mexicano Todo empezó cuando la Galería Nacional comenzó a planear una exposición sobre el periodo cubista de Diego Rivera La muestra estaría expuesta al mismo tiempo que “Arte cortesano de los antiguos mayas” Ambas inauguradas por Laura Bush y Marta Sahagún de Fox, en abril pasado La galería llamó por teléfono a Lozano para comentarle que tenían un “nuevo cuadro cubista” de Rivera, que deseaban incluir en la exhibición Un poco escéptico el investigador, especialista en el pintor guanajuatense, les pidió que le enviaran fotografías e información y al recibirlas casi se desmaya, pues, dice, no conocía la pintura: “Es totalmente desconocida, inédita, y es la primera vez que se presenta al mundo Es una sorpresa para todos, entonces casi me voy de espaladas Evidentemente les llamé y les explique que era muy importante y me invitaron a que fuera el asesor académico del proyecto” El cuadro --cuenta Lozano-- había llegado a los acervos de la Galería Nacional en el año 2002 donado por Katharine Graham, cuya madre fue propietaria del famoso periódico Washington Post, quien dispuso en su testamento que a su muerte la obra pasara a manos de esa institución ¿Por qué tenía Graham esa obra? Lozano recuerda que cuando se organizó la exposición de Los Íntegros en Madrid, las tres obras llevadas por Rivera fueron muy polémicas “porque era un cubismo marcadamente colorista, donde él emulaba las texturas como el puntillismo, la madera, la cerámica pintada, no a la manera de collage como Picasso o Braque, sino con la pintura” Se sabía de los títulos de las obras, pero después de la exposición se le perdió la pista a la “Naturaleza muerta con damajuana” Durante un tiempo se creyó que era una pieza conocida como “Naturaleza muerta a la bombón” o con bombonera --también del periodo cubista-- perteneciente a la colección de Jacques y Natasha Gelman, pero después se descartó esa idea, porque esta última no corresponde con las fechas de elaboración de la primera Luego de la exposición en Madrid, Rivera fue invitado por el fotógrafo y galerista Alfred Stieglitz, quien fuera esposo de la pintora Georgia O’Keefe, a exponer en Nueva York entre febrero y marzo de 1916 Se trataba de una muestra colectiva de pintura vanguardista de París en la cual se incluyó obra de Pablo Picasso, George Braque, Paul Cézzane y Vincent van Gogh En una de sus columnas en la revista Proceso, la crítica de arte Raquel Tibol calificó alguna vez a Stieglitz como “el divulgador de las vanguardias europeas en Nueva York” Y contó que el fotógrafo fundó en 1905 la Photo Secessión Gallery, en el número 291 de la Quinta Avenida, en Nueva York Según Lozano, asesorado por el veracruzano Marius de Zayas, quien a decir del historiador “ha sido poco estudiado en la historia del arte mexicano, pero fue un gran promotor”, el fotógrafo invitó a Rivera a exponer en dicha galería individualmente: “De Zayas no sólo estuvo en Europa en contacto con las vanguardias, sino que después se trasladó a París y es muy posible que haya sido él quien aconsejó a Alfred Stieglitz de que invitara a Rivera a las exposiciones Luego de la colectiva la galería le ofreció la individual y ahí presentó el cuadro” Agrega Lozano que la madre de Katharine Graham fue una de las inversionistas de la galería, por lo cual “es de suponer” que adquirió la naturaleza muerta o la conservó tras la desaparición de la galería: “Conservó el cuadro y nunca fue prestado para una exposición, porque, a pesar de que en su colección había piezas muy importantes como las de Constantin Brancusi, cuando llegaban los especialistas no reconocían el cubismo de Diego Rivera, no sabían quién era él como cubista, entonces el cuadro --siendo uno de los favoritos de Graham-- permaneció desconocido para todos los especialistas, a pesar de que por ahí desfilaron muchísimas personas” Ciertamente el cubismo de Rivera había pasado en varias ocasiones desapercibido Tibol narró en abril de 1977 en el semanario Proceso que el muralista se afilió a la corriente con la exposición presentada del 21 de abril al 6 de mayo de 1914 en la Galerie B Weill, de París Y que en el catálogo de la exposición el dueño del lugar escribió: “Presentamos aquí a los “Amateurs de Jeunes” al mexicano Diego M Rivera, a quien han tentado las investigaciones del cubismo” Al respecto comentó Tibol: “Pero los ‘Amateurs de Jeunes’, en tanto historiadores del cubismo --con excepción del español Ramón Gómez de la Serna-- no se dieron por enterados de la presentación Rivera no contaba para ellos entre los cubistas dignos de ser tomados en cuenta ¿Ignorancia? ¿Soberbia? ¿Chovinismo europeista? Seguramente un poco de todo y bastante mezclado” Cubista como ninguno A Graham, dice Lozano, pareció no importarle que el cuadro no se expusiera, pero se aseguró de que a su muerte pasara a formar parte del acervo de la Galería Nacional, que al recibirlo comenzó a investigar su historia Se le pregunta al historiador si cuando lo llamaron para que viera el cuadro no pensó, en algún momento, que podría tratarse de un falso Responde que sin duda, pero que existía la historia de la exposición de Los Íntegros y la misma composición de la obra no le dejó lugar a dudas de que se trataba efectivamente de un “rivera”: “Es una mesa que parece girar y hace girar, a la vez, el escritorio y los mosaicos del piso como en una espiral Es muy complejo en términos de cubismo y no hay otro artista que trabaje el cubismo de esa manera El cántaro que aparece en el cuadro es el mismo de “La mujer del pozo”, es una composición trabajada en el estudio” (“La mujer del pozo” es un cuadro que también tiene una historia similar: permaneció oculto bajo una capa de pintura morada en la parte de atrás del “Paisaje zapatista” de 1913, durante 64 años) Recuerda que en la exposición de Los Íntegros, se mostró como “Naturaleza muerta con damajuana”, pero que al ser presentado en la muestra de Stieglitz se le llamó “Naturaleza muerta a la española” (“Nature Morte Espagnole”), que es el título con el cual la tiene registrada la Galería Nacional de Arte de Washington “¿Qué es una damajuana? Un jarrón español de cerámica El título nos da una clara referencia a la pieza de la exposición de Los Íntegros ¿Qué sucedió después? Que no se pudo traducir damajuana al inglés y fue más fácil decir ‘naturaleza muerta a la española’” Para Lozano no hay duda de que el historial del cuadro “es impecable” y que las fuentes documentales permiten afirmar que se trata de aquella pieza que presentó Rivera junto con los retratos de Martín Luis Guzmán y Jesús T Acevedo La exposición --que desde luego no es la primera que sobre el periodo cubista de Rivera se presenta tanto en México como en el extranjero-- gira en torno al cuadro Para Lozano permite entender cómo arribó el pintor al cubismo y su desarrollo en esta corriente “Es una muestra --explica-- tremendamente selectiva, con obras que van de 1913 a 1915, tres años de análisis, porque habrá que decir que en el Museo de Arte, de Phoenix, hubo en 1982 una exposición dedicada al cubismo de Diego, curada por Ramón Favela, fue la primera que puso en evidencia que Rivera había tenido un periodo cubista consistente “En aquella ocasión se presentaron un par de centenas de cuadros y dibujos que iban desde su arribo a España, e incluyó cuadros de 1921 o sea más allá del cubismo Después presentamos en 1991 la exposición “Diego Rivera Arte y Revolución” en Estados Unidos, de la cual tuve oportunidad de ser curador en jefe, en la cual subrayamos también la vanguardia europea de Diego y presentamos un conjunto de alrededor de quince piezas cubistas” Esta vez se presentan 18 obras realizadas en los tres años mencionados, en las cuales, dice Lozano, Rivera despunta “un primer nacionalismo temático al utilizar los recursos de la memoria como un contenido de la pintura cubista, lo cual es una gran aportación, y donde desarrolla su programa visual, una pintura cubista llena de color, de movimiento influenciado por supuesto por las teorías del orfismo de Robert Delaunay Esto es lo que hace tan especial al cubismo de Diego Rivera” Para Lozano la obra de la Galería Nacional de Arte Washington es el punto culminante de un proceso, “una pieza de articulación clave para entender lo que sucedía con Diego” porque luego de ésta realizó el retrato de Martín Luis Guzmán y vendría después “el gran cuadro del ‘Paisaje zapatista” “Diego Rivera y el cubismo: memoria y vanguardia”, curada por Leah Dickerman, curadora de la Galería Nacional de Arte de Washington, y por Lozano, cuenta con obra proveniente de recintos como el Columbus Museum of Art, la Lyndon Baines Johnson Libray and Museum de Texas, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina e instituciones mexicanas La exposición estará abierta al público hasta el 16 de enero del 2005, en la Sala José Juan Tablada del MAM

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