Olga Sánchez Cordero, Mujer del 2004

lunes, 27 de diciembre de 2004
México, D F, 27 de diciembre (apro)- La ministra de la Suprema Corte de Justicia, Olga Sánchez Cordero fue declarada “La Mujer del año”, presea que entrega el patronato del mismo nombre y la compañía francesa de artículos de belleza L’Oreal La abogada de profesión junto con otros ministros ha sido responsable de las resoluciones sobre la “Guerra Sucia” y el Movimiento del 68, la nueva legislación del aborto y sobre la energía eléctrica en el país La ceremonia se llevó a cabo el 15 de diciembre en el auditorio “Jaime Torres Bodet”, del Museo Nacional de Antropología e Historia; y fue presidida por Martha Sahagún de Fox; Kena Moreno, directora de la revista Kena; Beatriz Paredes, exgobernadora del estado de Tlaxcala y exembajadora de México en Cuba; Ana María Pérez Colomé, científica en neurociencias; Sonia Amelio, bailarina y crotalista; Sara Toppelson, arquitecta; Julieta Fierro, astrónoma, presidente de museos y centros de ciencia; Silvia Pinal, actriz y productora de teatro; María de los Ángeles Moreno, exsenadora y exdirigente del PRI; y Francisco Gil Díaz, secretario de Hacienda Fue Ángeles Moreno la encargada de destacar las razones por las cuales la ministra fue distinguida con la medalla y un enorme arcón de productos de belleza L’Oreal: “La trayectoria de Olga Sánchez Cordero se destaca en lo profesional, jurídico y personal Con su aplicación imparcial del derecho”, asentó Y de ahí, Ángeles Moreno saltó a un discurso personal en el que buscó hacer énfasis en la necesidad de vivir en un Estado de derecho y “en un marco de leyes”, porque “sólo en la medida que se hacen valer los derechos es que puede ser respetable un gobierno Olga Sánchez Cordero fue la primera notario del Distrito Federal, esposa, madre y abuela, ha logrado compaginar actividades dentro y fuera del hogar” Con lágrimas en los ojos y voz entrecortada, hizo énfasis en el crimen del que fue objeto, Carmen Gutiérrez Velasco, “Mujer del año” asesinada este año durante un secuestro Por su parte, Olga Sánchez Cordero expresó: “Al ser informada del recibimiento de esta distinción, que además de honrarme me compromete, lo primero que atiné a preguntar fue ¿por qué a mí? Y fue una pregunta legítima, a sabiendas de que hay muchas mujeres en México que por su labor y compromisos, por la importancia de su actividad, por su labor e influencia social, serían dignas merecedoras de esta distinción” En el entendido de que fue merecedora de la presea “ para destacar el papel activo que ha tenido como convencida y promotora del Estado de derecho”, Sánchez Cordero, miembro de una familia reconocida en todos los ámbitos --sus hermanos Víctor, Sergio y Jorge figuran dentro de los campo científico y legal y su padre fue un catedrático universitario emérito “Quiero reconocer, como la primera de las instituciones que forjaron en mí el amor, la pasión por el derecho a mi familia A la que me formó y a la que he formado con mi querido esposo Eduardo García Villegas A mi familia de origen, por haber hecho de mi lo que soy, por haberme inculcado desde mis primeros años de vida los valores de la verdad y el respeto, por haberme educado en la virtud de la obediencia, pero también de la ponderación para no convertir nunca la obediencia en sumisión, por haber moderado mis hábitos congénitos del temperamento pero por haberme enseñado los sentimientos fundamentales del alma”, dijo Emocionada, Sánchez Cordero agradeció a la familia que ella misma ha formado y luego a la Universidad Nacional Autónoma de México que le dio la oportunidad de haber vivido el movimiento estudiantil del 68, poseer el título que hoy ostenta y la oportunidad de haber impartido cátedra en sus aulas Después habló de la justicia en México: “No me corresponde arrogarme alguna importancia en el campo de la cultura de la legalidad y el Estado de derecho; pero lo que sí puedo decir es que soy una mujer convencida de que si esos términos semánticos no se tornan realidades, ningún país, ninguna sociedad ni grupo social puede subsistir “En México existen diferencias abismales Qué doloroso es ver que hay niños y niñas que tienen que trabajar y comenzar a vivir precozmente para ganarse la vida Qué doloroso es ver que habemos otras y otros, que ‘hemos llegado’, que hemos alcanzado objetivos altos, mientras que hay otras y otros que luchan a diario, ya no por ‘llegar’, sino por permanecer o sobrevivir “Qué tristeza me da saber que hay mujeres que sufren el miedo, la soledad o el abandono Mujeres que mueren en parto, asesinadas, violentadas, o vejadas Mujeres que soportan la violencia psicológica y física en su propio hogar” Lamentándose de que todo lo anterior suceda por falta de una “cultura de la legalidad” la ministra de cerca de 60 años de edad, al igual que en su discurso con motivo del cincuenta aniversario del voto femenino, mencionó de nuevo la frase que la identifica: “que se oiga fuerte y que se escuche lejos” para después esgrimir: “Hombres y mujeres de México vivimos una situación crítica Sin embargo, las mujeres tenemos por delante el reto inmenso de aportar nuestra vocación natural de lo personal-vivo, para custodiar, proteger, conservar, nutrir, alimentar, favorecer y ayudar al crecimiento del Estado de Derecho “Somos las mujeres quienes, con nuestro esfuerzo diario, tenemos en nuestra esencia la oportunidad de brindar estas virtudes del valor, la verdad y la justicia a las instituciones en que nos encontramos Estas instituciones deben ser nuestro asidero, deben ser el campo fértil en el que podamos hacer florecer el Estado de Derecho que no es una palabra utópica, sino nuestra necesidad más urgente “No podemos seguir viviendo al amparo de la impunidad y la violencia, rompiendo las reglas a cada momento No podemos seguir trasgrediendo desde lo más elemental las normas de la convivencia No podemos mantener más este estado de cosas que nos lleva todos los días a mirar que, desde lo más cercano, desde nuestras más próximas realidades, no estamos construyendo para el presente y mucho menos para el futuro” Al final de la ceremonia, Martha Sahagún también dio un discurso sobre el valor de las mujeres y le puso la presea a Olga Sánchez Cordero

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