Falleció Susan Sontag a los 71 años de edad

miércoles, 29 de diciembre de 2004
* La escritora padecía cáncer * Se atendía en un hospital de Nueva York México, D F, 28 de diciembre (apro)- Autora de libros como En América, Bajo el signo de Saturno y La enfermedad y sus metáforas, la escritora, periodista y cineasta Susan Sontag (Nueva York, 1933) falleció hoy 28 de diciembre a los 71 años, víctima de cáncer Según lo publicado en la página web de The New York Times, su hijo David Rieff informó que Sontag murió por complicaciones de leucemia en el Memorial Sloan-Ketterin Cancer Center de Nueva York En otros medios se ha dicho que la muerte de la considerada también como una de las voces críticas del gobierno norteamericano, fue confirmada por un vocero del hospital neoyorquino, quien dijo que falleció a las 7:10 de la mañana (hora local) Egresada de la carrera de filosofía y letras de las universidades de Chicago y Harvard, Sontag publicó su primera novela en 1963 bajo el título El benefactor Luego le siguieron Contra la interpretación y Notas sobre lo camp, Tierra prometida, El sida y sus metáforas y El amante del volcán, entre otros libros, tanto de novela como de ensayo En 1993 cofundó el Parlamento Internacional de Escritores Ese mismo año, en el mes de abril, visitó Sarajevo, en donde montó la obra de teatro Esperando a Godot, de Beckett, pues --escribió el escritor José Emilio Pacheco en un Inventario de la revista Proceso, de ese año-- al preguntarse qué podía hacer por la población de esa ciudad, no quiso escribir un libro ni filmar una película, y optó por la puesta en escena Pacheco reprodujo en su texto partes de una entrevista que Alfonso Armada, corresponsal de El País y Reuter hizo a Sontag en la cual explicaba: “No hay ninguna duda de que en dos o tres años como máximo toda la visión oficial sobre lo ocurrido aquí será que los países occidentales han cometido un grave error, que están todavía cometiéndolo Se trata del tercer gran genocidio de Europa en nuestro siglo: en 1915, los armenios; a finales de los años treinta y principios de los cuarenta, los judíos y los gitanos, y ahora los bosnios musulmanes” Y agregó que había sugerido a varios intelectuales que fueran a Sarajevo, pero sólo el escritor Juan Goytisolo y la fotógrafa Annie Leibowitz lo hicieron, por lo cual declaró: “Respecto a la actitud de los intelectuales, me parece penosa” Sontag mantuvo su posición sobre esta guerra y años más tarde se confrontó con el novelista austriaco Peter Handke, quien expresó su solidaridad con Serbia, en lo que se conoció como “La guerra de los intelectuales” Para la autora lo de Bosnia era un “fracaso total de los intelectuales” Así se lo dijo a la reportera Sanjuana Martínez, de la revista Proceso, en una entrevista publicada en junio de 1995 bajo el titulo Susan Sontag: “Hay cada vez menos intelectuales con espíritu de solidaridad internacional” Corresponsal de guerra en Vietnam en 1968, la escritora también tomó posición respecto del conflicto en Chiapas Visitó en varias ocasiones México, una de ellas durante los primeros meses de 1998 para asistir al ciclo de conferencias “Una nueva geografía de la novela”, organizado por el escritor Carlos Fuentes para celebrar sus 70 años de edad Traductora al inglés de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, recibió en 1994 el premio Montblanc por su labor cultural en Bosnia, y en 2003 el Príncipe de Asturias, en Letras, junto con Fatema Mernissi En su discurso de aceptación dijo: “Nadie puede predecir el juicio de la posteridad --que en última instancia es el único que cuenta-- acerca de una obra literaria o artística en particular Por lo que en este sentido toda distinción en el ámbito de la cultura sólo puede expresar un reconocimiento condicional que espera su confirmación o refutación posterior No obstante, esos galardones nos parecen menos problemáticos si pensamos que manifiestan algo más que reconocimiento o fe en los logros de cualquier escritor o artista Manifiestan una fe en la propia actividad Por lo tanto, la mejor reflexión que puede hacerse sobre un premio literario significativo es que afirma la importancia, la gloria (si se me permite una palabra tan grandilocuente), de la literatura misma Éstas son al menos mis reflexiones en ocasión tan destacada, en la que he sido distinguida como una de las dos merecedoras del Premio Príncipe de Asturias de Letras” Y agregó: “Cuando pienso en la literatura, en la infinitamente diversa aventura de afanarse con el lenguaje para contar historias y transmitir el conocimiento profundo en el que me he anclado, comprometido, durante toda mi vida como persona moral y consciente, pienso en un amplia escala de valores que en realidad son metas o modelos con los cuales juzgo mis actividades personales y literarias”

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