Soledad Puértolas: El mundo solitario de la literatura

lunes, 16 de febrero de 2004
Breve semblanza de la escritora española, ganadora del Premio Planeta en 1989 México, DF, 16 de febrero (apro)- A los 3 años de edad, Soledad tuvo que quedar encerrada en un cuarto durante cuatro meses al cuidado de su madre; Soledad no tenía más remedio que esperar a que llegara la cloromicetina, una medicina que traían de contrabando de Francia, la única cosa que podía salvarla del tifus que le aquejaba, una enfermedad como el cólera, con fiebres no muy fuertes pero constantes, con peligro de deshidratación Y ahí, en medio de esa situación, Soledad no tuvo otra opción que aprenderse de memoria el cuento que le contaba su madre mientras esperaban la cura “Esa enfermedad es la clave”, recuerda Soledad (Zaragoza, 1947), “me leían un cuento que me aprendí de memoria, se llamaba ‘La gallina petirroja’ Me lo aprendí tan de memoria, que cuando me curé ya reconocía todas las letras Para mí, la lectura fue como entrar en otro mundo; el mundo de los símbolos, un mundo donde pasaban cosas que no pasaban en la realidad Después de eso, me recuerdo como media a escondidas en el cuarto, escribiendo cosas, imaginando cosas La literatura está ligada a mi infancia Me aislaba para escribir Es una cosa muy privada, no quieres que los demás intervengan Creas un mundo tuyo, personal, no quieres tener vigilancia; los adultos vigilan, siempre, y por eso mismo conviene tenerlos un poco lejos” Sin embargo, existe una contradicción en su vida: a Soledad le horroriza la soledad “No me gusta viajar sola o estar sola en la ciudad No soy tan solitaria Esta actividad (la literatura) es tan solitaria, que es un peso demasiado fuerte para luego vivir solo Los escritores nunca están solos, siempre están acompañados”, comenta la escritora El camino hacia la escritura Pese a la afición de Soledad a la literatura, la escritora decide entrar a estudiar Ciencias Políticas en 1966, puesto que en aquella época, la política tenía un peso enorme en España “Era momento de los últimos años de Franco; fui arrastrada por ese ambiente Me sentía la típica estudiante comprometida Andaba en las nubes (ensimismada en mundos literarios) y tenía que bajar a la realidad, fue como un acto de voluntad Siempre me he sentido un poco ajena al mundo” Y como todo estudiante comprometido, Soledad se metió en problemas, por lo que fue expulsada de la facultad Posteriormente, continúo sus estudios, pero no en la Ciencia Política, sino en el Periodismo, actividad que también terminaría desechando Comenta Soledad al respecto: “Eran historias que en el fondo no vivía de verdad” Entonces, Soledad partió para Estados Unidos alrededor de 1970, ya casada, y fue ahí donde retomó su vínculo literario “Estudié literatura española en California Una visión por fuera da una vuelta Descubrí a Cervantes, al Quijote Nunca me imaginé que era un libro tan rico y con tantas cosas y tan actual Y luego de la generación del 98, a Baroja, por ejemplo, lo que más me interesa” A su regreso en 1975, poco antes de la muerte de Franco, escribe su primera novela Debido a un “impulso, la realidad me resultaba muy dura, la tensión política en España era enorme Y bueno, yo venía de otro mundo: los finales del movimiento hippie, la guerra de Vietnam, y me encontré con esa realidad gris que iba a estallar de un momento a otro Y necesité tener un punto de apoyo personal No la publiqué Escribí tres novelas seguidas que no publiqué” No fue hasta 1979 que Soledad publicó su novela, “Bandido doblemente armado”, la cual fue un verdadero éxito, tan es así, que Soledad puso un bar en Madrid con este nombre La novela fue ganadora del Premio Sésamo De sus escritos sobresalen “Queda la noche”, que ganó el Premio Planeta en 1989 y “La vida oculta”, que fue merecedora al Premio Anagrama de Ensayo en 1993 Estilo e influencias Para Soledad, Baroja es el escritor que rompió más con el lenguaje retórico, acartonado y pomposo: “El es más coloquial, no siempre estoy de acuerdo, pero me interesa más esa línea que cualquier otra Agradezco al escritor que no recarga tanto la frase; de lo contrario, acaba teniendo más sentido la frase en sí, que lo que se quiere decir” Y sigue: “Cuando llegué a España había mucha literatura confesional, yo quería hacer una cosa un poco más desde lejos Más tipo novela policiaca norteamericana, como Sallinger, el tipo de escritor que da un personaje con gancho Más de esa línea que no tenía nada que ver con lo que se hacía en ese tiempo en España Yo quería hacer un estilo muy veloz Me gustan las novelas con estilo ágil Disfruto leyendo esas novelas y, para ser justa, debo ofrecer lo mismo de lo que yo disfruto” Otra influencia en la vida de Soledad ha sido su madre: “Es toda un figura, una madre silenciosa, de no gran comunicación, pero de gran emoción Para mí su desaparición fue como algo inesperada, nunca te imaginas que va a desaparecer ese baluarte íntimo tan potente El último libro se llama ‘Con mi madre’, una especie de recuerdos personales de mi madre que murió en 1999 Trata de recuerdos de la infancia y la edad adulta pero recreando la figura de mi madre y la forma de vivir con ella después de su muerte” Últimamente, Soledad se encuentra un poco obsesionada por lo que llama “el misterio de la realidad, de perplejidad ante la vida Deseo buscarle un punto poético, buscarle un sentido dentro de la perplejidad A la vida no la entiendo ni le veo una salida, no le encuentro una respuesta Pero en su carencia de sentido hay algo En todas mis novelas espero que al final se diga ‘aquí hay algo’, algo por lo que merece la pena esa novela y la vida que hay ahí dentro” El pequeño mundo de la literatura Antes las diversas opciones para entretenimiento, cultura y recreación del mundo mediático, Soledad opina acerca del papel que juega la literatura: “Es imposible que se plantee competir contra eso La literatura implica un esfuerzo especial Hay lectores, pero es un mundo pequeño, y es difícil que este mundo, a no ser que haya una publicidad intensa, no rompe esa barrera, aunque pasa de vez en cuando Y cuando pasa, es cuando a un autor le dan el Premio Nobel, pero en general se queda en ese círculo, no compite con lo demás Siempre va a ser este mundo pequeño pero importante”

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