TRAS EL TRAZO: El arte como instrumento de poder

lunes, 1 de marzo de 2004
* David Brading y Jean Meyer analizan el peso de las imágenes México, D F, 1 de marzo (apro)- Para el investigador David Brading, especialista en estudios latinoamericanos de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, en la historia de México los mitos han sido más importantes que los hechos políticos o militares Ahí están, por ejemplo, la fundación de México Tenochtitlan, plasmada en imágenes que muestran a los indios semidesnudos en el momento en que encuentran al águila devorando una serpiente en una tierra semidespoblada, cuando en realidad existían ya varios señoríos en lo que es hoy la Ciudad de México El historiador, doctorado por la University College de Londres, mencionó también a la Virgen de Guadalupe como otro de los mitos fundadores de la nación mexicana, y cuya admiración atribuye no sólo a la fuerza de su imagen sino a la narración de su aparición a Juan Diego Autor de “Los orígenes del nacionalismo mexicano”, “Mito y profecía en la historia de México” y “Siete sermones guadalupanos”, Brading participó junto con el historiador Jean Meyer en la mesa “Mito e imagen en la historia mexicana: fundamentos y legitimidad”, del coloquio “Los pinceles de la historia: imagen, memoria y poder”, realizado en el Museo Nacional de Arte (Munal) Ambos investigadores hablaron de la importancia de los iconos en la construcción de “un imaginario colectivo, que llamamos patria, y que algunos intentan utilizar para dar una legitimidad a su poder, poder sustanciado en los mitos fundadores de la historia patria”, dijo Meyer Brading explicó cómo a través del arte, de imágenes pictóricas, se han arraigado historias o personajes en la conciencia o identidad nacional En este sentido, consideró a Juan Diego como el “Moisés” mexicano, porque igual que éste bajó del Monte Sinaí con las tablas de los diez mandamientos; el indio bajó del Tepeyac con la imagen de la Virgen de Guadalupe, “que es en sí el arca de la alianza”, y entonces México es un “nuevo Jerusalén” La fuerza de las imágenes ha logrado también mitificar a los personajes El historiador inglés considera irónico que el cura Miguel Hidalgo haya sido celebrado como el “Padre de la Patria” desde la época de la Reforma, “que buscó establecer un Estado liberal y era anticlerical” Igual destacó que a través de los retratos se forjó una imagen de Benito Juárez, siempre vestido de negro, con su rostro impasible, contrario a la imagen que se daba de Porfirio Díaz: “Es el catolicismo residual del pueblo mexicano lo que hace que se mitifiquen e idealizan algunas imágenes” Meyer hizo ver el peso que tiene la imagen de la Guadalupana, al recordar que ha sido utilizada cientos de veces en actos de carácter político Una de ellas fue sin duda cuando Vicente Fox inició su campaña como candidato a la Presidencia enarbolando un estandarte de la Virgen El historiador, autor del libro “La Revolución Mexicana” que acaba de ser reeditado por Tusquets, mencionó también la inauguración, en diciembre pasado, de una exposición con fotografías relacionadas con la Guadalupana, en las rejas del bosque de Chapultepec “La inauguración --narró Meyer-- la hizo Andrés Manuel López Obrador (jefe de Gobierno del Distrito Federal); nos repartieron unos calendarios con una Virgen de Guadalupe, y atrás estaba la imagen del más pequeño de sus hijos y ‘su humilde siervo’: nuestro gobernador No invento nada Y además acaba de regalar unos terrenos del Distrito Federal a la Basílica de Guadalupe” Por ello el especialista del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), subrayó: “Hoy las imágenes hablan en voz alta no sólo a los ojos sino a los oídos y al plexo, y hemos olvidado --quizá por lo mismo, porque estamos totalmente sumergidos en ese universo visual bombardeado de imágenes-- el gran debate religioso sobre las imágenes del judaísmo, del Islam” Y festejó que el pintor José María Velasco hubiese optado mejor por ser paisajista: “Se abstuvo de cualquier representación de figuras o escenas históricas y, en cambio, concentró su enorme talento en la representación --para no decir celebración-- del paisaje mexicano Con eso yo creo que todo está dicho: Velasco no sustancia ningún mito legitimador, ni colabora a la idolatría nacional, sino abre para nosotros, y para todos los mexicanos, una ventana al cielo”

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