LOS PASOS PERDIDOS: "Todas las horas del día", de Alicia Sánchez

lunes, 12 de abril de 2004
México, D F, 12 de abril (apro)- La mayor paradoja de hablar de lo “masivo”, la “masificación” y “la masa” consiste en que uno siempre se refiere a estos fenómenos pensando que está fuera de ellos y no es así “Todas las horas del día”, la obra más reciente de Alicia Sánchez, borda sobre lo insoportable que es la vida cotidiana y cómo uno es absolutamente parecido a todos los demás seres que le rodean Hace poco, platicando con un reconocido abogado que se encarga de asesorar a la UNESCO en cuestiones culturales y cuya vida se desarrolla en un status de poder político y bienestar económico me dijo: “ya no puedo más, vivo en la contingencia, en la inmediatez No tengo tiempo de ocuparme en lo realmente importante” Su confidencia me impactó muchísimo, porque yo misma me siento así todos los días, y así se sienten los personajes del montaje y así se siente también Alicia Sánchez dentro de su cotidianidad Más allá del teatro, el performance y la danza, el montaje presentado en el Teatro de la Danza con las interpretaciones de Jerildy Bosch, Bruno Castillo, Eleno Guzmán y Luis Rosales, habla de personajes que confluyen en espacios y situaciones diversas “bajo la presión de un mismo tiempo que no se detiene y que cae sobre sus espaldas, con la misma brutalidad que la desesperante realidad de sus rutinarias vidas” Perder las llaves lo es todo para uno de ellos: no puede entrar a preparar su fiesta de cumpleaños Una fiesta a la que, además, nadie asistirá, porque no invitó a nadie Una extranjera perdida y sin dinero, una dirección equivocada, un actor dispuesto a hacerla de oso y para hacerlo tiene que pasar por un casting Un elevador estrecho, un joven peinado como mohicano que bebe desde temprano en la mañana, una mujer que anhela relacionarse con un hombre, pero que en el fondo o lo evita, o no sabe cómo hacerlo Los lugares comunes dejan de ser comunes para convertirse en espejos de lo que significa abrir la puerta de la casa y saber que uno no puede tener una rutina cotidiana, porque eso ya no existe más, lo único que persiste son las pequeñísimas excepciones de los hábitos, obsesiones y vicios más elementales que llenan una vida o la definen En el escenario aparecen los solitarios, los desarraigados, los incapaces de arroparse bajo el abrigo del “sentido común”, los que se acuestan a las 6:00 a m, leyendo el periódico y se extrañan porque los demás viven por la mañana Una obra donde cuatro personajes se encuentran en un día común y se enfrentan a diversas circunstancias que los hacen cambiar de rumbo y destino Con diseños de Hugo Heredia y Juliana Faesler, el montaje incluye una plataforma a manera de pendiente por donde los actores-bailarines lo mismo van cuesta arriba que cuesta abajo Diferentes planos de movimiento y de acción elaborados armónicamente por Alicia Sánchez Desde hace tiempo, esta coreógrafa ha venido despuntado con trabajos y propuestas originales muy por arriba de los que el medio de la danza está saturado Sánchez hace un esfuerzo real de investigar sobre la dramaturgia y el escenario en acción Al mismo tiempo, apuesta a las aportaciones conceptuales y físicas de quienes aceptan trabajar con ella Con su talento y pasión por la danza es una desgracia que no tenga ni mayor reconocimiento ni mayor difusión, ni mejores condiciones económicas para trabajar Podría ser una de los grandes filones que los promotores artísticos del país deberían explotar No obstante, como todos los demás, Alicia Sánchez tiene que enfrentarse a su propia vida cotidiana, llena de circunstancias absurdas y que tiene que resolver en la inmediatez

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