BUZÓN DE APÓCRIFOS: Sobre la televisión

lunes, 19 de abril de 2004
México, D F, 19 de abril (apro)- Estimados lectores: ésta va en alabanza y defensa de la televisión y de los millones y millones de humanos que alrededor del mundo la usan todos los días: los telespectadores No sé por que los acerbos críticos de la televisión se sorprenden e indignan del poder de la misma, a no ser que sean unos ignorantes Vean por qué digo lo anterior: sí es una verdad evidente que los sentidos nos permiten apreciar las sensaciones que nos llegan del exterior, y así en ciertos animales, ejemplo los murciélago, es el oído el que tienen más desarrollado, o los insectos y los perros, en particular los sabuesos, se valen sobre todo del olfato para reconocer y penetrar su entorno, también es verdad evidente que en nosotros, los humanos, es la vista el conducto básico a través del cual nos llega la información del exterior Hace tiempo, no sé por qué medio, me enteré que alrededor del 90 por ciento de las sensaciones que experimentamos, nos llegan a través de los ojos Es natural que así sea en el hombre, pues si, como dicen las religiones, somos la obra suprema de la divinidad, de todos los cinco, el de la vista es el sentido más divino de nuestro cuerpo ¡Ah!, con razón en las religiones la representación del ojo encierra y resume tanto significado Recordemos al respecto que en el antiguo Egipto el pictograma llamado “ojo divino”, simbolizaba “al que alimentaba el fuego sagrado o la inteligencia del hombre”, o el profundo e inquietante significado del Ojo de Shiva en la religión hindú y que en el cristianismo, la Trinidad, tiene un ojo dentro de un triángulo ¡Ah!, con razón la sabiduría popular, de antiguo ha venido diciendo “ver para creer” y “ojos que no ven, corazón que no siente”, sabiduría confirmada académicamente en el siglo XIX, cuando el filósofo francés Hipólito Taine afirmó contundente: “El fondo del hombre es la imagen” ¿Qué les parece? Con tan sólidas razones como las expuestas, digo: me extraña y enojan, sí, las enconadas críticas, veladas o abiertas, que de los enemigos de la televisión corren por el mundo en artículos, conferencias, ensayos, mesas redondas y hasta en celebrados libros; críticas que en día pasados en México, han encontrado vívido eco con motivo de la exhibición de la videocorrupción de algunos políticos Lo que más me puede de todo ello, es el lamentable papel que dejan las dichas a los telespectadores y a la TV en sí Por eso voy a reivindicar a unos y otra con lo que sigue Por principio, a parte de lo que llevo expuesto, de nada vale que los neologismos “videopolítica” y “telecracia”, en labios de sus críticos tengan sentido de vituperio, pues ellos, sobre todo el último, si vamos a los hechos, son verdades de a kilo en nuestros días Ustedes mis estimados, dirán si es o no es así Luego está, por parte de los críticos de la TV, su hábil manipulación de los conceptos para dar a entender lo que no dicen Si llaman al aparato casero de televisión “la caja idiota” y a los telespectadores “teleadictos”, ¿en qué situación colocan y dejan a los millones y millones de seres que diariamente en el mundo se sirven del mismo para informarse o entretenerse? Si siguen en el uso de su tal habilidad, no es de extrañar que, por la insaciable curiosidad humana y la capacidad de satisfacerla que tiene la TV, por su poder de convocatoria, debido a su fácil y descansado acceso, al poder de seducción que tiene por sus espectaculares y variadas oportunidades de información y recreación que nos ofrece, no es de extrañar, repito, que esos críticos, al comprobar que una y otra también cumplimos con el sabio dicho de “ver para creer”, próximamente consideren y digan o, lo más probable, nos den a entender que los telespectadores somos unos idiotas “videocreyentes” que tenemos como artículos de fe los reality shows; que lo que ellos consideran nuestra “teleadicción”, nos convierte en idiotas “telepensantes”, miembros de la nueva, creciente y celosa tribu: los “telefundamentalistas”, si no tan funestos, sí tan molestos e impertinentes como los fanáticos de otros fundamentalismos ¿Que alucino? Puede ser De todos modos, mis estimados, les digo: ¡ánimo!, ¡no se me achicopalen! No debemos ni apenarnos ni indignarnos si así nos consideran y conceptúan los críticos de la TV a los telespectadores ¿Qué con eso? Piensen que si a eso llegan es que han olvidado o a caso ignoran que un famoso reconocido mundialmente, cuyo nombre no recuerdo en este momento, dijo (cito de memoria): “la vida no es más que un cuento relatado por un idiota; un cuento sin sentido, lleno de palabrería y furia…” ¿Entonces? Con un afectuoso abrazo para los de la tribu de su sincero y seguro servidor MÁXIMO LERDO

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