LOS PASOS PERDIDOS: Oscar Rubalcaba, sus XV años como coreógrafo

lunes, 26 de abril de 2004
México D F, 26 de abril (apro)- Hace 15 años, debido a la cancelación de último momento de un grupo a presentarse en la sala Miguel Covarrubias de la UNAM, se le ofreció a Oscar Rubalcaba (sic) la posibilidad de crear un montaje y presentarlo ahí Aterrado al principio y consciente de que tenía el tiempo encima, se encerró durante un día entero en su departamento de Río Mixcoac Para cuando salió había tomado la afortunada decisión de debutar profesionalmente como coreógrafo En aquella memorable temporada, su obra “Casta diva” marcó de forma definitiva su tendencia a ser un coreógrafo que lo mismo puede utilizar lo explosivo del ballet y de algunas de sus secuencias, que crear ambientes opresivos y de contención donde cualquier gesto, por mínimo que éste sea, tiene un significado fundamental Surgido de la ortodoxia de la danza clásica, Rubalcaba bailó profesionalmente con la Compañía Nacional de Danza del INBA (CND) durante varios años Ermitaño y un tanto excéntrico, siempre tuvo como afición paralela la lectura de todos los libros de danza que aparecían a su paso, obtener videos de los principales coreógrafos del mundo y escuchar ópera día y noche Metido en ese mundo, se inventó una forma de autoentrenarse que incluía la famosa técnica Alexander, una barra al piso de estiramientos muy lentos y prolongados, y ciertos elementos de la enseñanza del ballet de la técnica rusa Vaganova Con ese método trabajó como maestro de los Talleres de Danza de la UNAM y se convirtió en profesor favorito de múltiples aficionados a la danza que encontraron en él, el profesionalismo que hace falta para enseñar a un neófito de 20 años cómo colocar sus piernas y poder aprender a bailar Ahora, después de quince años de carrera como coreógrafo y maestro, Rubalcaba se festejó a sí mismo con una temporada en Teatro de la Danza e incluyó solamente coreografías creadas por él De todo el espectáculo resultó notable el regreso al foro de la gran bailarina Eva Pardavé con “El más dulce abrazo” (2002), la participación de bailarines de la Compañía Nacional de Danza –Laura Morelos y Javier Peña, los mejores— con el estreno de “Protección”, y la propia interpretación de Rubalcaba como bailarín en “Canto” (2002) Caso raro en la danza mexicana, Rubalcaba por una parte sufre a los “clásicos” que tienden a rechazarlo porque lo consideran demasiado contemporáneo, y por el otro los “contemporáneos” lo sienten demasiado clásico Lo obvio es que es uno de los pocos coreógrafos surgidos de la principal compañía de ballet del país y que domina ese lenguaje de una manera poco usual Con obras presentadas en el Kennedy Center y en varias ciudades de Estados Unidos –“Dido y Eneas” es uno de los mejores montajes que ha tenido la CND--, Rubalcaba, como una buena parte de los creadores dancísticos de México, sobrevive de milagro e invierte todo su tiempo y dinero en su trabajo

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